No es romanticismo, es falta de luz

San Cristóbal.— Un hombre lee a la luz de una vela durante un corte del servicio eléctrico en el estado fronterizo de San Cristóbal, Venezuela, a 600 kilómetros al oeste de la capital Caracas. Golpeado por la recesión, el Estado está cortando el suministro de corriente en sus diez entidades más pobladas cuatro horas al día y, de esta manera, enfrentar la severa escasez de energía. Con una contracción del PIB de 5.7 por ciento, una inflación de 180.9 por ciento en 2015 y escasez de dos tercios de los productos básicos, los apagones diarios y las fallas en el suministro de agua agravan las penurias de los venezolanos, que desde la semana pasada están firmando una petición para que se someta a referéndum la revocación del mandato del presidente Nicolás Maduro. El mandatario, cuya desaprobación llega al 68 por ciento, ordenó un racionamiento eléctrico en la mayor parte del país, redujo a dos días semanales la jornada del sector público y decidió que las escuelas sólo impartirán clases de lunes a jueves, todo para evitar el colapso energético.