Oculto entre
las selvas y la sierra oaxaqueña, Mazunte recibe a los viajeros con la brisa
marina impregnada en el aire, con sus cielos brillantes y sus atardeceres
dorados.
Arenas doradas
que se bañan con aguas templadas y cristalinas, verdes o tan azules como el
cielo, pequeños cafecitos coloridos en las calles del pueblo…
Estar en este
pueblo mágico es como entrar a un sueño profundo y llegar a un paraíso lleno de
colores y sonidos suaves. A cualquier hora luce sereno, hasta aquí, no llegan
las hordas de turistas alocados sino viajeros y trotamundos en busca de un
remanso de paz.
Aquí se puede
visitar el Centro Mexicano de la Tortuga, abierto en 1994, y el mejor lugar
para aprender más de estas maravillosas criaturas, de sus especies y de sus
hábitos. También vale la
pena una visita a la Laguna de Tonamec y a la planta de procesamiento de café
Rincón Alegre, conocido como la unión de comunidades indígenas “Cien Años
de Soledad”.
En Mazunte se
disfruta la cocina del mar, aunque gracias a su turismo internacional también
hay pequeños restaurantes que ofrecen desde pizzas de mariscos hasta cocina
argentina y japonesa.
En el extremo
occidental de la bahía se forma una medialuna llamada Punta Cometa,
conocida también como Cerro Sagrado, la
montaña más saliente del Pacífico, desde aquí se pueden ver pasar parvadas de
pelícanos con los atardeceres y los amaneceres más asombrosos de fondo, así
como todo tipo de navíos surcando las olas.
MAZUNTE Y SU
MILAGRO TORTUGUERO
Durante tres
décadas, Mazunte fue el rastro de tortugas más grande del planeta, pero en la
década de los 90 el gobierno federal declaró la veda total y permanente de este
reptil, prohibió su caza y comercialización de carne y huevos así como de
cualquier producto elaborado con su caparazón.
Gracias a esto, el lugar se convirtió en un centro de conservación y hoy
alberga al Centro Mexicano de la Tortuga, totalmente dedicado y comprometido a la
conservación de esta especie.
Su nombre
proviene del Náhuatl “Minzontle” como se le llamaba al cangrejo blanco, rojo y
azul que abundaba en la región y que ahora está casi extinto.
Aquí también se
encuentra la fábrica de cosméticos naturales de Mazunte creada por Anita
Roddick, que ofrece una alternativa sustentable en la elaboración de todo tipo
de productos de belleza, todos se hacen con procesos amigables con el medio
ambiente y en cantidades pequeñas. Puedes encontrar desde crema de coco, aceite
de ajonjolí, crema de calendula, labiales, bloqueador, jabones y lociones naturales.