Tras
la explosión en la planta Clorados III, en el complejo industrial
Pajaritos de Pemex en Coatzacoalcos, Veracruz, que dejó, según los últimos reportes oficiales, 24 muertos y
decenas de heridos, es prioridad que el gobierno defina si la responsabilidad
es de la estatal o de la privada Mexichem, ambas accionistas de la
petroquímica.
Los
trabajadores petroleros disidentes indican que es imprescindible indagar sobre las
condiciones físicas y laborales de la empresa Mexichem y si eran trabajadores
de ésta o de Pemex quienes operaban Petroquímica Mexicana de Vinilo,
copropiedad de ambas.
Raúl Romero Maldonado,
presidente del Frente Nacionalista Petróleo, Energía y Agua, organización que
defiende los derechos laborales de los petroleros, señala que debe informarse
si el personal estaba capacitado o no: “No había mantenimiento. El cloro es
corrosivo. Hubo negligencia si no se tomaron medidas. La información indica que
así fue”.
Añade: “No podemos negar
la realidad. Echarle la culpa total a Pemex no debe ser, pues la estatal no es
sólo la cúpula, también es sus trabajadores y éstos constantemente asisten a
cursos de capacitación. Las compañías contratistas están repletas de gente sin
experiencia. ¿Quiénes operaban en el lugar?”
La asociación entre
Pemex y Mexichem comenzó en 2013, un año antes de la aprobación de la reforma
energética, criticada por permitir la inversión privada en la estatal. Mexichem
cuenta con 59 por ciento de las acciones y la capacidad de decisión sobre el
complejo.
—La compañía no operaría
si no hubiese autoridades que lo permitieron —pregunto a Romero Maldonado.
—Las cúpulas de Pemex,
con autoridades sindicales y del gobierno, consintieron la alianza. Esta
empresa ingresó a Pemex como contratista a través de la Comisión de Contratos
que maneja Carlos Romero Deschamps.
Se refiere al secretario del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana,
polémico por su vida de dispendio y lujos, líder sindical desde hace más de 20
años.
Dada la situación en
Pajaritos, donde hay dos operadores, “es fundamental exigir al gobierno federal
que informe también sobre quiénes operaban en los lugares donde han ocurrido
otros accidentes, si personal de Pemex o de las compañías contratistas.
Mexichem, por el momento, se quiere lavar las manos. No es justo”.
Compañías sin
experiencia
Mexichem
y Pemex comparten el complejo Pajaritos. La empresa privada opera una planta de
cloro y sosa, y Pemex Petroquímica una de monómero de cloruro.
La explosión ocurrió
casi tres años después de que Juan Pablo del Valle, dueño de Mexichem, logró
desincorporar la mitad de la superficie de Pajaritos para constituir Petroquímica
Mexicana de Vinilo.
A través de las asociaciones
público-privadas, la empresa, que hasta este momento no ha realizado
declaraciones, se alió con el gobierno federal mediante Pemex para explotar la
petroquímica. Juan Pablo del Valle es hijo del exbanquero y exdirigente
patronal Antonio del Valle, considerado por la revista Forbes el séptimo hombre más rico de México y a quien ayer
diputados señalaron como el responsable de la tragedia.
“Cuando Pajaritos pasó a
manos de la iniciativa privada, de Mexichem, se dijo que la producción se iba a
optimizar. Ahora se le cae la mentira al gobierno sobre la reforma energética,
aunque la compra del complejo se haya hecho desde antes. La empresa recibió las
instalaciones en malas condiciones y así siguió operando. Los directivos no
quisieron invertir. Ahí están las consecuencias”, denuncia Nahúm Martínez
Ramiro, dirigente de la Organización Nacional Petrolera, de corte disidente
dentro del sindicato.
“Están contratando compañías —continúa— que desconocen completamente las instalaciones y meten refacciones,
tuberías, que no cumplen con las especificaciones correctas. Hay falta de capacidad
técnica para dar mantenimiento. Y esto sucede a nivel nacional”.
La Coalición Nacional
Petrolera, por su parte, sabe que la corrupción, pese a lo que señalen las
autoridades, continúa dentro de Pemex. “Aquí, al parecer, nadie se acuerda de que
la cúpula del sindicato, específicamente Carlos Romero Deschamps, estuvo de
acuerdo con la privatización de Pajaritos”, dice Octavio Betancourt, vocero de
la organización.
Raúl Romero Maldonado
añade: “Este tipo de situaciones son permitidas por el gobierno, por los mismos
diputados que aprobaron la reforma energética, en contubernio con la cúpula
sindical. Que haya habido una reforma, ya vimos, no es garantía de nada. Estos
accidentes no se daban cuando los trabajadores de Pemex operaban las plantas. A
raíz de que llegan las compañías sin experiencia, ocurren estos hechos
lamentables, como sucedió en la Torre de Pemex en Marina Nacional, donde la
explosión fue ocasionada por una empresa privada”.
24 muertos y sumando
El
último informe indica que al menos 24 personas murieron tras la explosión. El
director general de Pemex, José Antonio González Anaya, comunicó que los restos
de 12 personas fueron identificados y que ocho cuerpos ya fueron entregados a
sus familiares.
“En total hay 136 trabajadores lesionados, 19 hospitalizados,
13 en estado grave. Ocho familias buscan a sus familiares”, dijo ayer.
Los medios informaron
que la fuga en la Pajaritos comenzó el miércoles pasado alrededor de las 10 de
la mañana. Un trabajador reveló a la agencia AFP: “Nos pararon y volvimos a
trabajar. A la hora de la comida los operarios ya habían cerrado las válvulas y
ahí empezamos a presentir que iba a suceder algo más grande. Yo vi cómo volaban
los cuerpos”.
Según esa fuente, al momento
de las explosión, aproximadamente a las tres de la tarde, había unos 300
trabajadores en el complejo. Salvó su vida porque se alejó del lugar para saber
qué ocurría.
La agencia indicó que el
empleado de una firma contratista del complejo denunció que la planta “avisó”
que “venía registrando fugas. En semanas anteriores ha habido varias y la de
ayer fue la más fuerte”. Pemex reconoció ayer que la explosión fue ocasionada
por, precisamente, una fuga, sin dar detalles.
José Luis Luege Tamargo,
presidente de Ciudad Posible, asociación civil enfocada en los servicios de
seguridad, transporte y agua para la Ciudad de México, cuestiona: “¿Por qué siguen
ocurriendo situaciones así? Pemex se encuentra en una de las peores crisis de
toda su historia. Es increíble que tragedias así sucedan después de la reforma
energética, con la que se hizo el compromiso de que se convertiría en una
empresa productiva del Estado y cambiaría sus índices de eficiencia productiva,
calidad, seguridad a estándares de competitividad nacional. Vemos con mucha
preocupación que sigue igual”.
El ingeniero químico
metalúrgico afirma que el tema “se centra de nuevo en la corrupción profunda de
los líderes de un sindicato petrolero completamente opaco. No me refiero al
trabajador responsable, comprometido, sino a una cúpula corrupta que durante
decenios se ha dedicado a sacar dinero. La otra situación es la baja eficiencia
de la empresa.
Luege dice que su
organización ha insistido por años “en la necesidad de que Pemex realice
estándares de calidad y de seguridad. Este accidente en Coatzacoalcos comprueba
que la empresa Mexichem no está invirtiendo lo suficiente en esos rubros. La consecuencia
implicó la vida de varios trabajadores”.
Finaliza: “Independientemente
de si el proceso está manejado por una empresa privada, está dentro de las
instalaciones de Pemex. Por eso exigimos que la dirección haga una auditoría de
este accidente y se concluya quién es la responsable para actuar en
consecuencia. No podemos continuar con simples explicaciones, sin mejorar las
condiciones de seguridad”.