El viejo sueño de un tren latinoamericano

En 1959, una compañía de trenes llegó a ofrecer sus productos a México desde el viejo continente. Desde entonces, la industria del turismo europeo en América Latina cambió para siempre y para bien. A casi 60 años de la introducción de Rail Europe a México, la empresa continúa reinventándose y expandiendo su presencia en el mercado latino.

“Hasta enero de 2015, Rail Europe se componía de dos entidades distintas: una para América y otra para el resto del mundo, y lo que sucedió hace un año fue que unimos ambas para incluir las operaciones de todos los continentes fuera de Europa. Esto tiene muchas ventajas en términos de sinergia y creemos que tendrá grandes ventajas para la industria de los trenes en los próximos años”, comenta Zine Belhonchet, presidente y consejero delegado de Rail Europe Inc., entidad jurídica de Rail Europe en Norteamérica.

En entrevista con Newsweek en Español, Belhonchet agrega que 2016 será un año determinante para consolidar Rail Europe como una empresa dominante en la distribución de trenes, ya que sus “movimientos estratégicos contribuirán a un sólido crecimiento y expansión por el mundo”. En la misma línea, el desarrollo tecnológico es un aspecto vital para la compañía, ya que puede ayudar a optimizar la atención a consumidores y agentes de viaje.

En el caso de México, Rail Europe confía en que el país es un mercado clave, ya que, de acuerdo con Belhonchet, “indica las tendencias a considerar para la atención de otros mercados en América Latina”, que a su vez es una región con enorme potencial para el sector turístico.

“Nuestra meta es llegar a un crecimiento de dos dígitos y el mercado de Sudamérica y México definitivamente quiere viajar y tiene los medios para hacerlo”, menciona el presidente de Rail Europe para Norteamérica.

Por si fuera poco, la empresa ha comprobado, año tras año, que los latinoamericanos son un grupo que está ampliamente dispuesto a viajar en tren, por lo que su involucramiento en la región es indispensable. Parte del atractivo es cultural pues, históricamente, Europa ha liderado la consolidación del tren como transporte primordial, mientras que en América Latina estos aún son vistos con lejanía. Además, los latinoamericanos tienden a ser más abiertos a probar nuevas experiencias de viaje.

Teniendo esto en mente, es preciso resaltar que, justamente uno de los atributos más valorados por los clientes de América Latina es la facilidad para adquirir boletos de tren y la variedad de productos existentes para todos los gustos y estilos de viaje. Rail Europe ha dirigido sus esfuerzos a desarrollar justo una gama de opciones para todos los viajeros potenciales. Desde rutas de mochileros hasta traslados rápidos por negocios, todos con flexibilidad de horarios, lo cual representa una ventaja altamente competitiva frente a otros tipos de transportación.

Al respecto, Belhonchet dice a Newsweek en Español: “Tenemos productos para todos los gustos y muy buenos descuentos, por ejemplo, para familias con niños con pases de Eurail. La gran mayoría de nuestros clientes viajan por placer, pero también estamos intentando que crezca nuestro nicho de viajeros de negocios. Tradicionalmente, Rail Europe ha buscado ampliar su presencia en el mercado latinoamericano por medio de agencias de viajes, en las que la planeación y cotización es totalmente personalizada; sin embargo, al tratarse de viajes internacionales, generalmente todo el proceso se realiza con mayor anticipación. “Se pueden aprovechar grandes descuentos que son bastante competitivos con las tarifas aéreas, y como estamos posicionándonos en mercados fuera de Europa, podemos apelar a que los clientes reserven con tiempo”, recalca.

TRENES PARA AMÉRICA LATINA

La variedad en su oferta no se dio de la noche a la mañana, es un trabajo de décadas en el negocio de la transportación que ha permitido a Rail Europe consolidar lazos con más de 50 cadenas de trenes en Europa. Por ello son capaces de condensar, en una sola marca, los inventarios de los principales transportistas europeos que les permiten ofrecer conexiones directas con SNCF en Francia, DB en Alemania, Trenitalia en Italia, Renfe en España, etcétera.

Sin embargo, los planes de Rail Europe van más allá: el verdadero reto del siglo XXI es lograr traer la larga tradición de trenes europeos a la moderna y enérgica América Latina que, como ya se dijo, no está culturalmente acostumbrada a elegir el tren como medio predilecto.

La estrategia para asumir este gran reto comenzó con el planteamiento de fortalecer la presencia de Rail Europe en el mundo digital. Como en toda gran empresa, parte esencial de mantenerse relevante y proyectar crecimiento a futuro radica en la inversión en tecnología. “Si partimos del hecho de que tanto la distribución de los trenes como la compra de boletos de tren son un negocio bastante tecnológico —señala Belhonchet—, entonces nuestros planes de expansión necesariamente implican un fuerte énfasis en hacerle llegar nuestra oferta a millones de personas en internet”.

La razón de esto es sencilla: ningún servicio se puede concebir hoy sin una eficiente plataforma en línea. Zine Belhonchet concuerda en que “es muy importante ofrecer esa herramienta que la gente quiere utilizar para reservar sus boletos de tren”, por ello, agrega, “al final del año pasado lanzamos una mejor versión de nuestra app, que se puede usar dentro de Europa para comprar boletos”.

El énfasis en el rubro tecnológico ha rendido frutos para Rail Europe, y en 2015 se duplicaron sus ventas a través de la página web; esto con respecto a las cifras de 2014. “Y esperamos seguir así en 2016”, augura el directivo de Rail Europe.

Quizá la lección más valiosa sobre el legado de una empresa como Rail Europe es su perseverancia al lograr traer al digital y vertiginoso siglo XXI que vive América Latina una tradición tan histórica como la de viajar en tren. Una transición delicada que no todos han sabido encaminar.