Isaías Rivera Herrera de 44 años, el mayor de cuatro hermanos, hijo de
parralenses que emigraron a El Paso, Texas, en busca del sueño americano, es
uno de los mejores resultados del esfuerzo de inmigrantes que sin contar con
ningún tipo de estudios y sin siquiera saber inglés, empleados en lo que fuera
posible, formaron a quien ahora imparte cátedra por el mundo.
Hay una gran historia detrás del ahora exitoso profesor de ética en los
negocios que ha impartido clase la universidad de Jerusalen en Israel, en
países como Hungría, República Checa, China, Canadá, Estados Unidos y
Perú, además de haber ya participado en diversos congresos académicos en
Dubai, Rumania y otras instituciones europeas y de Sudamérica.
El ahora doctor en Filosofía, profesor de tiempo completo en el Tecnológico
de Monterrey campus Chihuahua, egresado de la Universidad Loyola de
Chicago, E.U, con especialidad en Filosofía de Educación, tras una vida y
formación en El Paso, inició trabajando en el Tecnológico de Monterrey
campus Juárez como profesor hace 16 años, donde luego de dos años fue
becado por la institución.
Primero cursó una maestría de artes en la filosofía aplicada, con especialidad
en ética, globalización y ética empresarial e inmediatamente el doctorado.
Rivera Herrera cuenta que él cursó la preparatoria en un barrio bajo de El
Paso, donde la mayor preocupación de los profesores era que los jóvenes no
terminaran en la cárcel, un problema que atendían de forma ordinaria, pero
que para él, la excepción llegó cuando un maestro le sembró la semilla de la
lectura y empezó a conocer la opciones de vida que tenía en sus manos.
Cuando le planteó a sus padres que tenía intención de ingresar a la
universidad, empezó la odisea, pues aún en las escuelas públicas es muy caro
estudiar en Estados Unidos, ‘’trabajé en lo que pude mientras estudiaba,
cargando cajas, en la biblioteca y aun así me gradué muy endeudado’’ expresó.
Cuando terminó la licenciatura en artes por la Universidad de Texas, con
especialidad en Lenguas Españolas y subespecialidad en Lenguas Inglesas,
debía al gobierno americano 18 mil dólares, por lo que pensar en hacer
maestría y doctorado en ese país, sería casi imposible para el alcance de su
bolsillo.
Actualmente ha participado en cuatro libros y está trabajando en uno en el que
comparte su experiencia de haber crecido en un hogar ‘’México-Americano’’
que ha titulado ‘’Lo mejor de los dos mundos’’.
El año pasado, tras varios años de escribir en diversas revistas científicas
sobre ética en los negocios o ética en la economía, entró al Sistema Nacional
de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(Coonacyt).
A todos los países que ha viajado para impartir su cátedra o para dar alguna
conferencia, ha sido a través de invitaciones que le han llegado a través del
Tecnológico de Monterrey y la más reciente cátedra que impartirá será el
próximo verano en la universidad de Yale en Estados Unidos, la segunda
universidad más importante de ese país, después de Harvard y una de las más
prestigiadas en el mundo.
En esta institución se han formado cuatro presidentes, seis premios nobel y
cinco premios Pulitzer, entre ellos Ernesto Zedillo quien actualmente imparte
clase en la Universidad de Yale.
Hillary Clinton es otra de sus egresadas, los expresidentes George W. Bush,
Bill Clinton; Dick Cheney; Mario Monti, ex primer ministro de Italia y los
premios nobel Paul Krugman; Edmund Phelps; John Bennett Fenn; Raymond
Davis Jr.; George Akerlof y Thomas A. Steitz.
Además de la satisfacción de compartir el conocimiento y trasmitir a los
jóvenes que no debe haber un beneficio propio si afectar el de terceros, este
profesor, cuenta que una de sus mayores experiencias fue en la universidad de
Corvinus en Budapest, Hungría.
Rivera Herrera estaba como profesor visitante en esa universidad en el 2012,
una época en la que aquel país discutía la posibilidad de privatizar la
educación universitaria y dejó de pagar a sus profesores las horas extras,
aunado a que tenían salarios muy bajos.
En un país donde la sociedad sentía opresión y le tenía terror a manifestarse,
decidió revelarse no impartiendo clase cuando fue a cobrar su salario y le
dijeron que ‘’no había dinero’’.
‘’Todos los maestros que me conocían estaban asustados, pero gracias a que
un periódico de Londres me publicó un artículo donde se exponía la situación,
y decía que los estudiantes no debían ser tratados como un cliente, porque el
conocimiento es para compartirse no para hacer de él un negocio y las
universidades no debían ser una empresa, se logró un cambio’’.
‘’Después de la publicación del artículo en Londres, no solo me pagaron a mí,
sino a todos los profesores, y a pesar de que me dio mucho miedo, pensé que
me echarían de Hungría…iba en el tren y la gente me reconocía, me
saludaban’’.