En el estado de Chihuahua, más de 650 pacientes
fueron diagnosticados con Insuficiencia Renal (IR)
durante el 2015, padecimiento que a pesar de estar
considerado como parte de las enfermedades
crónico-degenerativas, es menos conocido que la
diabetes o la hipertensión, aunque eso no implica
que sea menos riesgoso.
De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de
Salud, Chihuahua, Juárez, Cuauhtémoc y Parral,
presentan la mayor incidencia, ya que la capital
reporta 272 casos, Juárez 203, Cuauhtémoc 63 y
Parral 55.
De acuerdo con los especialistas, la IR puede ser
aguda o crónica; en la primera hay una alteración
brusca de las funciones del riñón que pueden llegar
a ser graves y requerir tratamiento inmediato, incluso
diálisis. Sin embargo, suele ser una alteración
reversible o curarse sin secuelas una vez que se ha
resuelto la causa que la produce.
La Insuficiencia Renal Crónica (IRC) en cambio,
explican especialistas de la Unidad Médica de
Atención número 68 del IMSS, es un padecimiento
en el cual el riñón no funciona adecuadamente, es
decir, no filtra y no depura, esto es que no saca las
sustancias tóxicas ni los líquidos excedentes del
cuerpo.
Lo anterior genera que el paciente presente anemia,
problemas en la piel como comezón, descamación,
coloración grisácea y caída de cabello. Puede llegar
incluso a un estado denominado “acidosis
metabólica”.
“En esta enfermedad puede ser que el paciente
orine pero la cantidad sea muy por debajo del nivel
adecuado y eso conlleva a que no esté sacando los
desechos tóxicos del organismo.
Cuando el padecimiento avanza, es posible que
alcance un punto crítico en el que deje de orinar,
aumenten las toxinas y ocasionen estragos en el
cuerpo, en la piel y el resto de los órganos
incluyendo el cerebro”.
NOTA DE APOYO
Opciones de tratamiento
La “diálisis peritoneal”, dicen los expertos, es la
primera opción para atender la IRC y consiste en
hacer una limpieza de la cavidad peritoneal
colocando un catéter, en la membrana peritoneal, a
través del cual se introduce una solución especial
que luego de un periodo de reposo, se extrae junto
con las toxinas y líquidos excedentes.
Al final se hace un balance entre la cantidad de
líquido que entra y la que sale.
Si el paciente presenta alguna complicación,
explican, por la cual no se pueda seguir dializando,
entonces se recurre a la segunda opción que es la
“hemodiálisis” que consiste en realizar una fístula
arterio-venosa y colocar un catéter con dos vías que
permitan la entrada y salida de la sangre.
“El catéter se conecta a un equipo y máquina
especial donde la sangre del paciente sale por la
línea venosa, pasa por un filtro con un sistema de
limpieza especial para retornar por el otro lumen del
catéter y reingresar al cuerpo por un acceso venoso
de alto calibre, libre de toxinas”. Este proceso puede
tomar desde 3 hasta 8 horas dependiendo del
estado de cada paciente en sesiones de 2 a 3 veces
por semana.
“Toda la sintomatología del paciente mejora mucho
después de cada sesión y pueden perder hasta 2
kilos, además de que disminuye la inflamación por la
retención de líquidos y la molestia en las
articulaciones”.
El tratamiento sin embargo, es paliativo no curativo y
aunque los especialistas señalan que “hay pacientes
que dependiendo de la fase en la que se encuentren
pueden regresar de la hemodiálisis a la diálisis y
otros ser candidatos a un transplante, en muy pocos
casos se da una reversión completa de la
insuficiencia renal”.
RECUADRO
Nunca me interesó cuidar la diabetes
y eso me llevó a la IRC; paciente
Armando, quien durante años padeció una diabetes
que asegura “nunca me interesó cuidar”, narra que
un día el médico le dijo que su riñón no estaba
funcionando bien y que era necesario llevar un
tratamiento distinto.
En ese momento, “no supe qué decir ni que sentir,
porque de repente te dicen que van a meter algo
extraño en tu cuerpo para sacarte los líquidos y eso
te impacta. Cuando estamos sanos podemos creer
que no es algo complicado pero sí es difícil aceptar
la situación”.
Armando acude periódicamente a recibir tratamiento
pero “estoy consciente que no voy a curarme del
todo; sí ha mejorado mi calidad de vida pero de allí a
una salida de la enfermedad, sé que no”.
La UMA # 68 tiene una población de 41
pacientes divididos en 3 turnos
Se atienden pacientes de Ojinaga, Delicias,
Meoqui y Chihuahua
El porcentaje de pacientes que son diabéticos y
migran a insuficiencia renal es muy alto ya que
por lo general desarrollan hipertensión y afecta
“órganos blanco” como el corazón, riñón,
cerebro y ojos
Las enfermedades crónico-degenerativas casi
siempre van de la mano generando problemas
de retina, IRC, neuropatías, problemas
cardiacos, aumento de colesterol y triglicéridos
Es importante tener una alimentación sana evitando
productos con elementos artificiales y hacer ejercicio
En el que caso de los diabéticos, cuidar
alimentación, atención médica controlada, guiada y
multidisciplinaria.