Donald Trump ha
desatado las críticas de sus oponentes políticos y expertos fiscales con su
plan para secuestrar la economía mexicana, a menos que México pague la pared que
propone levantar en la frontera entre Estados Unidos y el vecino del sur.
Según el plan,
que Trump perfiló en un memorando de dos páginas publicado el martes en The Washington Post, haría cambiar las
leyes federales que rigen la transferencia de fondos al extranjero. Su plan
impediría que los inmigrantes indocumentados de Estados Unidos giren dinero a
sus familias en sus países de origen, medida que, según Trump, mellaría los
cerca de 25 mil millones de dólares que los mexicanos que viven en el exterior
envían anualmente a su país; cantidad que, sin embargo, no procede en su
totalidad de Estados Unidos.
Muchos críticos
afirman que el plan de Trump no funcionará. “La simple idea de que vamos a
rastrear cada centavo enviado a México por Western Union… Buena suerte con
eso”, dijo el presidente Barack Obama acerca del plan, este martes.
De hecho,
algunos economistas aseguran que las intenciones de Trump serían
contraproducentes. Si los inmigrantes no pudieran enviar dinero de manera legal,
lo harían por la vía ilegal, asegura Sonia Plaza, prominente economista del
Banco Mundial. “Van a mandar dinero como sea… Y mucho de ese dinero [saldría]
de forma clandestina”.
Es más,
semejante plan sería desastroso para los dos países. Si México perdiera los miles
de millones de dólares que recibe cada año de los mexicanos que viven en
Estados Unidos, la economía del país colapsaría y la cifra de inmigrantes
mexicanos que enfilan a Estados Unidos –la cual es negativa, actualmente- se
dispararía con toda seguridad. Y como es bien sabido, uno de los argumentos
clave de la campaña de Trump es mantener baja la inmigración
La situación no
sería mucho mejor para Estados Unidos, ya que las remesas “benefician
económicamente al país donde trabajan los emisores de remesas”, escribe Michael
Clemens, economista del Centro para Desarrollo Global. “En resumidas cuentas:
cuantos más dólares se envíen a México, mayores serán los beneficios para la
economía estadounidense”.
Por no mencionar
que Trump sería demandado. “Está dando una definición extremadamente amplia de
esta sección de la Ley Patriota y lo que permite, y eso sin duda será
litigado”, advirtió Stuart Anderson , director ejecutivo de National Foundation
for American Policy, comité de expertos sito en Virginia, en entrevista con Post.
Los datos más
recientes del Banco Mundial demuestran que, de todos los países
latinoamericanos, México recibe la mayor parte de las remesas procedentes de
Estados Unidos. En 2014, las remesas representaron 1.9 por ciento del producto
interno bruto nacional. En comparación, dichas remesas representaron 41.7 por
ciento del PIB de Tayikistán, 29.2 por ciento del PIB de Nepal, y 22.7 por
ciento del PIB de Haití.
Bloquear las
remesas por completo sería una medida sin precedentes. Incluso en el momento
más álgido de la Guerra Fría, Estados Unidos permitió que los exiliados cubanos
enviaran dinero a sus familiares en la isla.
Publicado en colaboración con Newsweek / Published in colaboration with Newsweek