Lahore.—Cristianos paquistaníes leen el periódico un día después de la explosión suicida que sacudió un parque de Lahore el pasado 27 de marzo y que mató a 72 personas. Diversos analistas y organismos internacionales han criticado el hecho de que este atentado terrorista no haya recibido la suficiente atención de los medios informativos globales, y más aún si se le compara con el despliegue mediático que recibió el ataque en Bruselas, sucedido cinco días antes y que dejó 35 víctimas fatales. De acuerdo con Mohammad Usman, alto funcionario de Lahore, el domingo un kamikaze se hizo estallar cerca del área de juegos para niños, donde jugaban en los columpios, y añadió que, además de las 72 personas fallecidas, más de 200 personas resultaron heridas. La explosión se produjo en el parque Gulshan-e-Iqbal, cerca del centro de la ciudad paquistaní, y estaba especialmente lleno este día de primavera, en el que la comunidad cristiana celebraba el domingo de Pascua. En Pakistán, grupos islamistas armados han atacado en otras ocasiones a la minoría cristiana, que representa el 2 por ciento de la población de este país mayoritariamente musulmán sunita de 200 millones de habitantes.