Los partidos temen a los independientes

EN NOVIEMBRE DE 2014, Alfonso Martínez Alcázar generó un revuelo político en su natal Morelia al renunciar a su militancia de 22 años en el PAN, partido al que representaba como legislador en el Congreso local. Su salida obedeció a que por segunda ocasión la dirigencia le negó una candidatura para contender por la alcaldía.

Martínez, un empresario del aguacate de 40 años, se convirtió entonces en el primer candidato independiente de Michoacán. En unos cuantos meses estructuró un movimiento que supo aprovechar el desgaste de los partidos políticos entre la ciudadanía. El suyo no fue un movimiento con resultados abrumadores, como los de Jaime Rodríguez en Nuevo León o de Manuel Clouthier en Culiacán, pero triunfó.

“Efectivamente, se trató de una votación poco nutrida”, dice sobre la jornada de junio de 2015, que ganó por casi 10 000 votos. A pesar de la poca participación ciudadana, en la que apenas votó la cuarta parte del electorado, encontró que la primera ventaja de llegar sin compromisos partidistas fue la de elegir un gabinete ajustado a las necesidades de su plan de gobierno, que desde la campaña cifró en un ejercicio eficaz de la administración, la seguridad pública y el aumento del turismo.

—Las líneas que sostienen el plan de gobierno cruzan necesariamente por el Congreso, en el que, comenzando por los panistas, no existen las alianzas políticas.

—No es tanto así —responde Martínez de inmediato—. Hay muy buena relación con los funcionarios del gobierno del estado, del gobierno federal, con el Congreso del estado. Hay algunos cuantos interesados en que no nos vaya bien y que, además, también de manera muy mezquina, no les importa si a Morelia le va bien o mal. Ellos están concentrados en que no nos vaya bien. Pero son unos cuantos.

En los hechos, explica, el suyo funciona como un gobierno de oposición, aunque sin partido político. “Eso nos hace más neutrales. Eso nos hace poder tener entendimiento y acuerdos en beneficio de nuestra ciudadanía con cualquier funcionario de cualquier partido político, porque estamos en una posición mucho más neutral”, sostiene.

El alcalde no tiene dudas sobre la dirección adecuada que ha tomado, aprovechándose de esa condición independiente. “En lo que va de mi gestión, estos seis meses, logramos duplicar el número de policías que recibí, con una reingeniería y con recorte del gasto corriente”, pone como ejemplo.

El problema es que antes se operó con “una administración obesa, ineficiente, con muchos problemas en todas las áreas. Adonde hablemos hay problemas muy fuertes, y la corrupción, ni se diga. Logramos hacer un recorte presupuestal y con eso nos fuimos a más del doble en el número de policías. Y vamos por más”.

Martínez recibió el cuerpo de seguridad con 193 elementos. Hoy suman 420.

Dicta otros números que respaldan lo que a su juicio es una conducción adecuada del gobierno municipal.

“En el tema de turismo, por ejemplo, ahorita en Semana Santa, con varias acciones que hemos hecho, logramos un incremento del 18 por ciento con respecto al año anterior. Una derrama económica que se ha incrementado en un 33 por ciento. Estamos hablando de datos duros, no estamos hablando de percepción.

“Y bueno, pues eso se ha podido hacer porque nuestros funcionarios —a los que criticaban por carecer de experiencia porque no estaban en política o en administraciones públicas del pasado o en algún partido— han estado haciendo las cosas distintas para poder obtener mejores resultados”.

—A pesar de ello, parece que no se alcanza ni de cerca la expectativa generada con el triunfo.

—Yo, por supuesto, que quisiera hacer más. Y sí, la expectativa que se creó fue más grande de lo que es posible. Pero bueno, llegas y dices: las calles de Morelia están destruidas, se necesitan 180 millones de pesos o 200 millones para arreglarlas, ¿y de dónde los sacas?

“El año pasado se invirtieron, con el gobierno anterior, 10 millones de pesos para poder arreglar o rehabilitar calles, entonces el atraso que hay de 20 años en infraestructura de asfalto y de calles, de puentes, de iluminación o el mismo tema de la policía, pues ¿cómo lo actualizas en unos dos o tres años? Es imposible”.

Por ello, indica, aprovecha cualquier espacio para difundir logros muy concretos, como los que dice haber conseguido en el tema de la seguridad. “Hemos disminuido enormemente el porcentaje de robo de casas, el robo de autos”, dice. Y se cuelga otras medallas: “En secuestro y homicidios ni se diga, eso está totalmente erradicado en Morelia. No son temas del municipio, pero también es importante mencionarlo, que se sepa”.

Michoacán ha alternado el gobierno estatal entre el PRI y el PRD por más de dos décadas. En caso de un ejercicio eficiente, es posible que Martínez tenga oportunidad de contender como independiente y obtener el triunfo. Lo sabe, aunque está claro que el tiempo que resta es enorme.

“Creo que debemos dar resultados, trabajar, y la ciudadanía decidirá en su momento en caso de que uno pretenda otro cargo”, apunta.

“Por ejemplo, en el tema de la presidencia municipal, yo decidí sin demagogia, basándome en la ciudadanía. Lo que dije fue: a mí me gustaría servir a mi ciudad como presidente municipal, ¿pero la ciudadanía me quiere ahí o no? Y para eso hay herramientas estadísticas y científicas que son las encuestas. Entonces te preguntas: ¿Cómo me quiere ver la ciudadanía? Y con base en eso tomas decisiones”.

Gobernar como independiente, añade, entraña el mismo riesgo que hacerlo bajo el amparo de un partido político.

“La diferencia es que están acostumbrados a hacer las cosas con muchas trampas políticas, con muchas trampas en los órganos electorales, con una ley a modo para resguardar a los partidos políticos y evitar que puedan acceder a las oportunidades del poder las personas por la vía independiente”.

—Con tal panorama, ¿cómo percibes el futuro de las candidaturas independientes?

—Muy intensas. Creo que debe haber una gran participación de las candidaturas independientes, y la ciudadanía debe tener más alternativas. Lo que pasa es que ahorita los partidos tienen miedo de que haya candidatos independientes, y no deben tener miedo a que los haya, deben de preocuparse por hacer las cosas bien. Deben de preocuparse por gobernar en beneficio de los ciudadanos, no en beneficio de sus partidos. Deben de preocuparse porque las decisiones que tomen en sus partidos políticos estén basadas en la ciudadanía y no en sus intereses particulares. En la medida que ellos no cambien eso, habrá mucha mayor participación y mucho mayor éxito con las candidaturas independientes. Si ellos se modernizan, si voltean a ver a los ciudadanos, pues entonces van a ser competitivos. Tienen miedo al cambio, se resisten al cambio porque están muy cómodos gozando de las prerrogativas que les da pertenecer a un partido político.