CON PANTALONES DE MEZCLILLA Y CAMISA, el diputado local independiente Pedro Kumamoto ingresó en el pleno del Congreso de Jalisco aquel jueves de sesión de principios de marzo. Ese día se elegiría al nuevo titular de la Procuraduría de Desarrollo Urbano del estado y estaba dispuesto a cabildear las 17 opciones de nombramiento con sus 38 compañeros legisladores.
Se acercó a la fracción priista.
—¿Saben qué? Yo todavía no tomo una decisión, ¿qué están considerando ustedes?
Un diputado tricolor respondió:
—Ya estamos todos con Trinidad Padilla.
Se refería al exrector de la Universidad de Guadalajara (UdG) y exdiputado local por el PRI, hermano e integrante del grupo de Raúl Padilla, jefe político de esa institución educativa acusado de enriquecimiento ilícito.
—¿Todos? Yo no.
—Cómo no, ya dijimos que vamos con él.
—Yo en ningún momento hice eso y no lo voy a aceptar ni avalar —dijo Kumamoto, decidido.
—Ven, mira, para qué le haces sombra a esto —le dijeron.
Inconforme con los argumentos priistas, Kumamoto se acercó a otro diputado de Movimiento Ciudadano:
—Es una orden de arriba y hay que acatar.
—¿Cómo? Ustedes decían que eran enemigos número uno de Raúl Padilla y su grupo, ¿qué está pasando?
—Así vamos a votar.
—No voy a votar por él, no tiene el perfil. Tenemos mejores candidatos. Hay tres que quiero considerar con ustedes.
—No, no, no. Nosotros estamos bien con esto.
—Órale, qué bueno saberlo.
Más tarde, Trinidad Padilla sería elegido con 37 votos a favor. Un diputado, de manera anónima, votaría por otra opción. Kumamoto haría pública su decisión, basada, indicó, en la experiencia del aspirante, denunciaría que sus compañeros nombraron al priista de manera unánime por órdenes de sus líderes parlamentarios y la noticia estallaría en medios locales y nacionales.
COLORES DISTINTOS, PRÁCTICAS SIMILARES
Kumamoto se retira del pleno del Congreso rumbo a su oficina, ubicada a unos pasos de la entrada principal del Congreso de Jalisco. La sesión de este martes de mediados de marzo ha concluido sin novedades, salvo algunas votaciones. Visiblemente relajado, más seguro de sí que hace ya diez meses, cuando, con 25 años —cumplió 26 en enero—, los ojos de México voltearon a verlo tras lograr la mayoría de votos del distrito 10 de Zapopan y, con ello, el cargo de diputado.
Un joven, de la mano de otros jóvenes de no más de 30 años, realizó una campaña con 232 000 pesos, apenas el 20 por ciento de lo que la ley permitía.
Aquellos días, Pedro era solicitado por doquier, todo el mundo quería entrevistarlo, saludarlo. La sonrisa de Kumamoto no se ha desdibujado, la vestimenta relajada sigue siendo la misma: hoy lleva una camisa rosa y pantalones de mezclilla. La diferencia ahora es que sus movimientos son más naturales, se dirige y habla con más soltura. Los agitados días, sin embargo, no han desaparecido, y él sabe que no desaparecerán por el momento.
Pedro ingresa en la oficina que comparte con sus compañeros de campaña. Cuenta que se deshicieron del amplio escritorio que le correspondía y amueblaron con mesas para que cada uno ocupara un lugar. Se sienta al lado del sofá negro, en donde, informa, atiende a las visitas.
Para empezar, quiere decir que el “impacto de tomar decisiones que afectarán la vida de otras personas lo dimensionas en el momento en que ya estás votando a favor o en contra de una iniciativa de ley”.
Pedro —expone— ejerce “el razonamiento del voto. Explicamos a las personas, directamente y por la web, por qué votamos a favor de algo. Hay quienes no le ven ningún valor, pero es importantísima la rendición de cuentas”.
—¿Cuál ha sido una de las mayores dificultades? —le pregunto.
Mira un punto fijo en el aire y sonríe.
—La clase política es difícil porque es compacta. Se conocen entre ellos, suelen ser amigos y eso no es benéfico para la democracia en nuestro país: unos pocos ostentan el poder. Me di cuenta de que sí son de colores distintos, pero tienen prácticas muy similares, casi todos.
“Caes en cuenta —continúa— de que hay pactos, amiguismos, compadrazgos. Yo me negaba a creer que era así, y no todo es igual, pero definitivamente impera el sigilo, el machismo, el sectarismo, la discriminación, la misoginia. Es algo presente en la política local y creo que también en la nacional”.
—Un acuerdo de esos pactos es la designación de Trinidad Padilla —comento.
—Son acuerdos ya planchados, prehechos. No hay una racionalización de los votos, sino una consecuencia si no votas de esa manera. El valor del legislativo no es sólo pasar iniciativas, sino generar discusiones públicas. En los congresos se dan las discusiones que la sociedad impulsa. Si estamos mudos ante las imposiciones lo que logramos es aceptar el statu quoy el poder de las cúpulas.
—¿En qué otro momento has visto esos comportamientos?
—Suelen ser sutiles. Son prácticas que no notas al principio, después te das cuenta de que se ven antes de la junta o comisión, arreglan la aplanadora. Van a los mismos eventos sociales. Estoy muy contento de decir que no formo parte de sus amigos ni de su clase política. No voy a sus fiestas, reuniones.
El arte de hacer política —agrega— “tiene que ver con construir acuerdos, pero no a escondidas. El Congreso local le va a cobrar factura a aquellas personas que voten de esta manera sectaria, de dedazo. Vamos a irles cobrando más y más. Quizás esta vez no se la pensaron y votaron, pero la siguiente la van a pensar mucho más. Para eso sirve un diputado independiente, y yo esperaría que también los partidos políticos con conciencia”.
TE CORRIJO PORQUE ERES JOVEN
El presidente de la Comisión de Participación Ciudadana, Transparencia y Acceso a la Información Pública e integrante de otras cuatro comisiones del Congreso de Jalisco, Pedro Kumamoto, lleva en la espalda una mochila al salir de la UdG, a donde asistió a un evento en el que se abordó el tema de transparencia y rendición de cuentas. Hoy lleva una camisa a cuadros.
Cuenta que un medio local le preguntó por qué no viste de traje. Él respondió: “Le quiero dedicar el tiempo a las ideas y no a si es Armani o Hugo Boss lo que me voy a poner”.
En una cafetería, Pedro resume el comportamiento que ha observado en estos meses, tras hacer protesta: “Estamos en un mundo de políticos pensado para hombres, abogados, de 50, 60 años, blancos, de clase media alta, amigos entre ellos. Esa es una síntesis de lo que he visto que son los políticos que toman las verdaderas decisiones. Por ser jóvenes, se nos discrimina. Se piensa que somos irresponsables”.
Habla en plural porque Kumamoto no se entiende sin su equipo de trabajo, jóvenes como él: Raúl Ávila, diseño gráfico y comunicación en redes sociales; Susana Ochoa, comunicación digital y análoga, redes sociales y medios; Alejandra Parra, trabajo comunitario y enlace con vecinos; Álvaro Quintero, asesor e investigador; Claudia Angélica Ramírez, asesora legislativa; Aldo Partida, secretario técnico de la comisión que presiden.
Cuando inició el proceso de conformación de las comisiones y el desarrollo del plan anual, cuenta Pedro, otros diputados sugirieron a los recién nombrados presidentes realizar cambios y ellos aceptaron. “No se dijo ni pío —indica—. En la quinta comisión, la que presido, pasó lo mismo: hay que poner, modificar, quitar. A todo dije que sí, con mucho gusto”.
Las notas que aparecieron en los periódicos locales decían: “Pedro Kumamoto se equivoca, le corrigen la plana, los otros diputados le dicen qué onda”. “Primero —replica hoy— no me equivoqué en nada. Segundo, sólo fueron modificaciones al plan anual. Miden con una vara a un independiente y con otra a los diputados de siempre”.
—Parece algo en tu contra —sugiero.
—Hay un interés por parte de ciertos medios y periodistas oficialistas de desacreditar mi trabajo. Otro caso muy atípico y que me pareció discriminatorio fue que un día me entrevistaron sobre un peluche que tengo en mi mesa de trabajo. El distrito 10, el que represento, tiene forma de pingüino. Durante la campaña, muchas personas que simpatizaron con nosotros nos regalaron pingüinos. Coloqué uno ahí porque es una manera de tener presente a mi distrito. Le expliqué eso a un reportero. Después, otro de Televisa Jalisco me preguntó si ese pingüino me daba consejos. Hizo un reportaje haciéndome parecer un loco o tratando de infantilizarme”.
El oficialismo en los medios de comunicación de Jalisco —afirma— “es tremendo. Como no me han encontrado algún escándalo, el objetivo es tratar de ridiculizarme”.
Kumamoto también nota este comportamiento en los legisladores. “Hubo intentos de corregirme en mi trabajo de comisiones o en el pleno, pese a no haberme equivocado. Cuando pasa el tiempo la gente se acerca y me dice: ‘Tú estabas en lo correcto’. Tuve una discusión con un diputado del PRI. Yo explicaba por qué iba a votar en contra de que alguien recibiera un premio, pues el pleno no está facultado para estas cosas. Él dijo: ‘Usted puede votar por quien usted quiera’. Le señalé que era irrespetuoso, que tenía que manejarse acorde a lo que señala la ley orgánica. Respondió que yo no sabía lo que estaba haciendo. Le planteé que en el Congreso local están prohibidos los diálogos entre legisladores y le solicité que dejara de hacer interpelaciones directas. Se enojó más, subió el tono y ya no le respondí. En una comisión también intentaron corregirme y tampoco lo estaba haciendo mal. El tiempo me dio la razón en ambas situaciones y esos comportamientos ya no se han visto”.
Claudia Angélica Ramírez, asesora de Kumamoto y quien antes laboró en la Cámara de Diputados, se refiere a este tema: “Somos un equipo joven y hay discriminación. Existe la idea de que edad es igual a experiencia. No es así, nosotros somos personas experimentadas a pesar de nuestra juventud. Con el tiempo hemos sabido ganarnos el espacio, el respeto, demostrar que tenemos las capacidades para los puestos en que estamos. Ahora hay nuevas actitudes de parte de asesores, del personal administrativo, hemos aprendiendo en conjunto cómo trabajar”.
Susana Ochoa, encargada de comunicación, dice que salvo Claudia y Aldo Partida, el resto del quipo no había trabajado en el ámbito legislativo: “La curva de aprendizaje al principio fue complicada. El Congreso es un espacio donde impera el adultocentrismo. Hay gente que lleva mucho tiempo aquí y tiene experiencia. A los nuevos nos cuesta un poco llegar a su dinámica”.
Pedro, por su parte, sabe “que los jóvenes nos tenemos que ganar ese respeto. Ser un servidor público joven en un mundo de adultos, donde la partidocracia se impone, es algo muy complicado”.

NO SIMULAR
El trabajo de legislador es difícil: recibir y escuchar a todos los visitantes, revisar iniciativas, ir a comisiones, a sesión en el pleno, charlar constantemente con los vecinos del distrito. Y es difícil, indica Kumamoto, porque no hay tiempo suficiente.
Son tres retos, enumera: “Uno es demostrar a las personas que vale la pena participar. Otro es internamente con el equipo de trabajo: utilizar toda nuestra energía e inteligencia de manera adecuada porque el tiempo es poco y tomar decisiones es desgastante. Uno más es el hábito político: cuando el tema Trinidad Padilla, se acercaron varios legisladores a decirme: ‘Güey, está chido lo que estás haciendo, pero entiende que es un acuerdo político, debes participar si quieres que algún día te toque algo de esto’. Se referían a designar a alguien. Ellos actúan de esta manera: a ti te toca un magistrado, a él un consejero del instituto electoral, a ti el procurador. Así es el ciclo. Lo que les digo es: ‘No, no entré a esto’”.
—A simular…
—Y no lo voy a hacer porque la gente se va a decepcionar y a dejar de creer que vale la pena involucrarse en la toma de decisiones públicas.
—¿Ya se presentó el momento en que te buscaran los partidos para pedir tu voto?
—Sí, cuando se aprobó el Presupuesto de Egresos fue claro que lo necesitaron. No se contemplaban aumentos para parques y lugares de recreación. Negocié para que hubiera ese incremento y modifiqué el presupuesto del estado de Jalisco.
Kumamoto y su equipo han presentado dos propuestas: los temas son participación ciudadana y migración.
“La de participación ciudadana —presume— fue la primera iniciativa que se presentó en el Congreso de Jalisco, nace de la sociedad civil organizada, la retomamos tanto Movimiento Ciudadano como yo. Desde nuestra campaña hablamos de revocación de mandato, iniciativa popular, consulta ciudadana. El gobernador de Jalisco, el PAN y Nueva Alianza presentaron iniciativas en ese sentido. Marcamos agenda y yo espero que en unos días promulguemos mi primera iniciativa”.
A la ley de hospitalidad, la de migración, realizada en conjunto con FM4 Paso Libre, una organización que apoya a los migrantes, “se sumaron 24 legisladores. Una diputada del PRI, la presidenta de la Comisión de Asuntos Migratorios, presentó una similar, como movimiento de estrategia, dos personas antes de que yo lo hiciera. Contó con el apoyo de su fracción y una diputada de Movimiento Ciudadano: 15, 16 personas. A la mía se suscribieron las fracciones de Movimiento Ciudadano, PAN, PRD y dos diputados del PRI. No sólo es por los números, sino por la calidad moral que otorga el sumarse a una iniciativa hecha en sociedad civil”.
Pedro insiste: “Estamos impulsando agenda, lanzando los temas de campañas. Si eso no es incidencia pública, ¿qué es entonces? No tengo 40 votos, pero podemos ventilar los temas. Hemos lanzado puntos de acuerdo sobre violencia de género, ecológicos, de derechos humanos. Esto también se trata de construir opinión pública.
—Vas a votar a favor del matrimonio igualitario.
—Es un tema muy importante para muchas personas y toca creencias muy profundas. Hay que dar la cara, que es algo que no sucede en política: votan a favor pero se van al baño, se escudan en abstenciones. Quise hacer lo contrario. Lo hablé en video. Para mí es importante explicarlo con tranquilidad y argumentos. Eso da tiempo para que la gente te explique si está a favor o no. Quizá hay quienes nos apoyan, pero están en contra del matrimonio igualitario. Si explico por qué voy a votar positivo, podría ser un activismo para cambiar la forma en que lo ven.
UNA VICTORIA
Este jueves de sesión, el Congreso de Jalisco decidirá si el servicio de transporte privado Uber se queda o se va del estado. Pedro votará a favor. En unos minutos ingresará en la Junta de Coordinación Política para tratar el tema. Ahí estarán los coordinadores de las fracciones parlamentarias y él, pues es su propio coordinador.
Antes de retirarse, cuenta que continúa usando bicicleta, en ese transporte llegó al Congreso aquel domingo 1 de noviembre pasado cuando tomó protesta como diputado. Frecuenta la misma fonda de alimentos de antes, sigue viendo a sus amigos de hace un año y su novia también es la misma. “Soy el mismo, con los mismos zapatos desgastados”.
—Sabías que habría dificultades, ¿no?
—Tenían que ocurrir y no dudo que haya más. Lo importante es que hemos aprendido que hay tiempos legislativos, no todo va a salir cuando queramos y con la rapidez que nos gustaría.
Pedro se reúne los lunes y a veces los viernes con las personas que lo visitan en el Congreso para realizarle solicitudes. “Respondemos todos los correos electrónicos. Los jueves, por lo regular, vamos con las personas de distintas colonias del distrito 10. Nos llevamos una lona y un micrófono, la gente va, platicamos un poco de lo que he hecho, de los compromisos que llevo, de por qué he votado lo que he votado, de qué puedo hacer y qué no como legislador.
“Escuchamos sus dudas, sugerencias. Se vuelve un espacio muy chido porque estar dentro del Congreso te puede deshumanizar, empolvar. Te das cuenta de que las personas están deseosas de participar, aunque muchas todavía no saben cómo hacerlo. La creatividad política nos permite ver horizontes que no están sucediendo hoy. Pensar que política es sólo votar por PRI, PAN, Morena, es un escenario muy triste que no encierra la complejidad de la diversidad política del país”.
Ahora, tras cinco meses de experiencia, sabe a qué se enfrenta: “Me llama la atención el nivel de decisiones que se toman por ego. Un ejemplo: cuando inició la legislatura tardamos cerca de una hora en definir dónde nos íbamos a sentar cada uno de los diputados. Yo les dije: ‘A mí me da igual, pónganme donde quieran’. Esta no es una decisión relevante, pero a veces el ego juega un papel muy importante en las que sí son”.
A la fecha le preguntan quién los financia a él y sus compañeros, quién está detrás de ellos. “El león cree que todos son de su condición”, responde.
—¿Crees que vaya a haber más candidatos independientes en los próximos comicios?
—Creo que veremos más candidaturas y más ganadores. También creo que muchas de ellas serán reminiscencias de partidos políticos, de las viejas prácticas autoritarias, y a lo mejor por ahí haya alguna que valga mucho la pena. Hay que verlas con la lupa, no por independientes son buenas o malas.
—¿Sí vale la pena la política, estar aquí?
-Sí. ¿Buscar un cargo? No lo sé, depende mucho de las búsquedas, de las herramientas, de las limitantes. Habrá personas que prefieran impactar a pequeñas poblaciones sin tener grandes procesos deliberativos en el ínter.
—¿Está funcionando lo que preveías?
—Yo creo que sí porque estamos construyendo la posibilidad de un nuevo horizonte político, donde no es necesario rendirse ante una cúpula, intereses económicos. Creo que ahí está parte del éxito que podría llegar a tener esto. Al menos puedo decir que estos meses han sido una victoria. Ya veremos qué viene.