Cuando se trata de potencial histórico, es difícil vencer
a Hillary Clinton y Donald Trump: ella sería la primera presidenta, él sería el
primero en haber defendido el tamaño de su pene en televisión nacional.
Pero Trump, de 69 años, también compite para ser el
presidente más viejo en su primer periodo en la historia de Estados Unidos, y
Clinton, la puntera demócrata, sólo está un año detrás de él (Bernie Sanders, a
sus 74 años, sería más viejo que ambos si venciera las probabilidades y
terminara en la boleta de noviembre).
Si la elección general llega a ser Trump vs. Clinton, será
la contienda más vieja en la historia de Estados Unidos, con sus edades, el 8
de noviembre, promediando alrededor de 69.5 años. Actualmente tienen nueve
nietos entre los dos y un décimo en camino. En contraste, el par más joven de
candidatos en una elección presidencial de la historia moderna batalló por la
Casa Blanca en 1960: John F. Kennedy, quien tenía 43 años el día de la
elección, y Richard Nixon, de 47, promediaron vivaces 45 años.
Nunca antes los candidatos de ambos partidos han tenido
más de 65 años. De hecho, la última vez que las opciones presidenciales de
Estados Unidos fueron tan geriátricas fue en 1848, cuando el candidato whig
Zachary Taylor, de 63 años, derrotó al expresidente Martin Van Buren, de 65
años, y al candidato demócrata Lewis Cass, de 66 años. Taylor murió a menos de
dos años de iniciar su periodo. No es para preocuparle.
“Pienso que 70 son los nuevos 55”, dice Douglas Brinkley,
historiador presidencial y autor, más recientemente, de Rightful Heritage: Franklin D. Roosevelt and the Land of America.“Solía
ser que uno se retiraba a los 65. Esa regla la lanzaron por la ventana”. Un
posible punto de inflexión: la presidencia de Ronald Reagan, quien dejó el
cargo como el presidente más viejo de Estados Unidos, pero todavía proyectaba
energía y vigor.
En esta elección, la edad avanzada connota un poder de
permanencia y reconocimiento del nombre. Clinton y Trump han sido
personalidades nacionales por 20 a 30 años; han capeado escándalos e incluso
los votantes poco informados saben quiénes son.
La juventud no siempre es una ventaja política. ¿Quién
puede olvidar el apodo hiriente que Trump le dio a Marco Rubio, de 44 años? La
historia, después de todo, tal vez recuerde al senador de Florida como “Pequeño
Marco”.
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Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek
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Fuentes: Clintonhousemuseum.org, Brittanica.org