El político es un sistema de corrupción organizada

EL DIPUTADO FEDERAL NÚMERO 500 es empresario, ingeniero industrial, accionista de un importante periódico sinaloense (El Noroeste), hijo de un excandidato presidencial panista y es, también, el primer hombre en México en ocupar una curul en la Cámara de Diputados por la vía independiente, tras obtener en junio de 2015 la mayoría de votos en el distrito 5 de Sinaloa.

Manuel Clouthier dista de ser, sin embargo, un amateur en política. Pisó en 2009 la cámara baja como legislador plurinominal por invitación del entonces presidente del PAN, Germán Martínez Cázares, y tres años después denunció las prácticas “antidemocráticas y corruptas” de ese partido cuando le negó el registro como precandidato al Senado de la República.

Por aquel tiempo quebró su relación con el entonces presidente Felipe Calderón, de por sí siempre frágil por la enemistad entre el panista y Manuel Clouthier, Maquío, pues aquel, afirma el actual diputado, consideraba a su padre un intruso en el PAN.

Tras su intento fallido de obtener la candidatura presidencial independiente en 2012, Clouthier puede hoy presumir de las bondades de ser un diputado independiente: “De entrada, gozo de plena libertad. Rindo cuentas sólo a mí mismo y a los ciudadanos. Nadie me pone un pie encima. Soy mi propio coordinador”.

El trabajo, por otro lado, “es intenso”. El diputado es integrante de tres comisiones: la de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, la de Derechos Humanos y la de Educación. La primera la preside el PRD. “Yo aspiré a hacerlo, pero los grupos parlamentarios acordaron que no. Fueron tajantes”, afirma.

—Antes de ocupar el cargo declarabas que el sistema político mexicano “apesta”. ¿Reafirmaste la idea?

—Eso es claro y no lo digo yo: la gente está enojadísima, indignada con lo que sucede todos los días. He planteado a mis compañeros: “No vamos a cambiar en tres años el país, pero cambiemos la Cámara de Diputados, eso sí está en nuestras manos”. Me refiero a que nadie rinde cuentas de los recursos que entran a los grupos parlamentarios.

“Hubo un acuerdo —continúa— en un comité de administración en el que los diputados decidieron repartirse montos para remodelación de oficinas: 50 millones de pesos. Después fueron 75 millones, una especie de bono extraordinario para gastos de diciembre y, además, 105 millones para grupos parlamentarios ese mismo mes. Tan sólo en el primer periodo suman 230 millones de pesos, sin ningún compromiso de rendición de cuentas.

“Esos acuerdos rayan en la ilegalidad. El sistema mexicano no sólo es corrupto, también es corruptor. Les urge que te atasques en automático para convertirte en cómplice. Había asignaciones para mí y las rechacé. Nos quieren hacer creer que la corrupción en México es un problema individual y no: el sistema político es un sistema de corrupción organizada”.

PERFECCIONAR LA LEY

Con la enérgica voz que lo caracteriza, Clouthier expone que el verdadero trabajo legislativo se lleva a cabo en comisiones: “Es fundamental que te permitan participar ahí, pues si no pierdes la oportunidad de legislar. Cuando una propuesta llega al pleno va planchada, prehecha con un dictamen de la comisión correspondiente”.

—Suena a que la votación es simulación.

—Dime si no, y esto es una realidad.

—¿Qué has visto en la Comisión de Vigilancia?

—Es claro que el PRI no quiere entrarle a ningún tema de fiscalización. Parte de la presidencia de la comisión envía al pleno propuestas pasando por alto a los diputados que no somos miembros de la Mesa Directiva. Yo he protestado, he dicho que los integrantes no estamos pintados. Todas las comisiones las controla el PRI y en esta en particular hace valer su mayoría como lo hace en el pleno. En el primer periodo de sesiones ordinarias del año pasado se respiró su soberbia. El problema es que la oposición se dobla, sabe que el PRI hace lo que quiere.

A la cámara, afirma, “le ha faltado profesionalismo para señalar que en México el gobierno federal ha endeudando más al país. El trabajo de un diputado es ser contrapeso, buscar el equilibrio de poderes. Mientras el PRI no entienda eso seguirá solapando al Ejecutivo”.

El diputado ha presentado dos iniciativas y trabaja, dice, en el cabildeo de estas. “La primera busca perfeccionar el derecho humano de participación política vía las candidaturas independientes. Es necesaria una ley que garantice a los ciudadanos no litigar en el futuro para que le sea reconocido ese derecho”.

La segunda intenta reducir el recurso público de financiamiento a los partidos políticos para gasto burocrático. “Es necesario porque este es dos veces y medio mayor que el recibido para gasto electoral”.

—¿En qué consiste realmente el trabajo legislativo de un independiente? ¿Qué haces con un voto entre 500?

—La gran capacidad es marcar agenda. No tengo ninguna duda de que lo he hecho: he hablado del tema de la fiscalización, de no aceptar esas partidas y los partidos me han secundado: PAN, Morena, Movimiento Ciudadano. Lo que no vas a hacer es cambiar las cosas, pues la mayoría la tienen los otros. Tienes que cabildear porque si ellos no quieren no avanzas. Los partidos le tienen pánico a la reelección legislativa: cuando un diputado se reelija en su fuero interno se va a convertir en independiente, va a empezar a responder a los intereses de la sociedad y no a la de los partidos.

—En un mundo ideal, ¿no?

—¡No, es que no ha pasado, pero deja que exista y vas a ver que sí!

—Significas un voto, ¿los partidos te buscan para legislar?

—Los que somos minoría u oposición no somos requeridos, es suficiente con que el PRI y sus aliados decidan una cosa. En ese sentido no me ocupan, sino como aval. Algunos compañeros se acercan a título individual para que suscriba con ellos alguna iniciativa. Lo he hecho en la medida que la comparto.

CONTINUAR LA LUCHA

Tras ese intento fallido de ser candidato independiente a la presidencia hace cuatro años, la rutina de Clouthier hoy consiste en volar los lunes por la noche de Sinaloa a la Ciudad de México y permanecer ahí hasta el jueves. Viene a sesiones, a ponerse al día.

“Me negaron el registro —recuerda— y a partir de ese momento inicié una lucha política y jurídica para conquistar este derecho. En 2015 fue el debut de las independientes, había que ejercerlo”.

—¿Sólo ejercer el derecho?

—Es para continuar la lucha, esta no se acaba sólo porque exista la figura. El siguiente paso es perfeccionar esa ley y que quede como un derecho pleno para todos los mexicanos: aún no existe la oportunidad real y efectiva de poder ejercerlo: en la elección de 2015 hubo 122 aspirantes, sólo dos candidatos y un ganador. El 0.8 por ciento.

“No se vale —indica— que quieran cuestionar el derecho humano de participación política de todos los mexicanos, a través de las candidaturas independientes y no con un partido político, por los resultados de determinados gobernante derivados de este tipo de candidaturas. Nada tiene que ver si el Broncoo yo lo estamos haciendo bien o si hay dificultades”.

—En el pasado proceso, a la mera hora, cambiaron las reglas del juego: fue complicado obtener la candidatura independiente.

—Muchas leyes estatales se legislaron subiendo los requisitos contra la ley federal y las famosas leyes “antibronco”. Insisto: si la ley federal es restrictiva, las de los estados son diez veces peores. En México, la propia Suprema Corte es liberal en algunos asuntos humanos y es conservadora en otros como el tema de participación política.

—¿Veremos a muchos independientes en esta elección?

—Yo creo que sí. Incluso, creo que el proceso de firmas ya está cerrando, ya veremos. Mira, lo que sucedió el año pasado es que nadie les habló a los votantes de la importancia de que en la elección el gobierno de Enrique Peña Nieto no lograra un congreso cómplice, sino uno con contrapeso. Yo les expliqué eso a los ciudadanos del quinto distrito de Sinaloa. A escala nacional, les dijeron que iban a bajar la gasolina y a subir el salario mínimo, puras pendejadas. En mi distrito lo entendieron, por eso mi triunfo fue arrollador. Ese era el tema a discutir en 2015, y ese debe ser en las próximas elecciones.