En general, los
factores social y económico de las naciones son tratados como materias
completamente distintas, sin embargo, su relación es intrincada y reflejan el
panorama general de los países o incluso de las regiones. Ejemplo clarísimo es
el de la tasa de pobreza e indigencia, uno de los indicadores más
representativos de la situación económica de la población. Alicia Bárcena,
secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(Cepal) presentó el pasado martes el informe Panorama Social de América Latina
2015. Según el organismo regional, AL presenta claroscuros en cuanto al tema,
pues las tasas medias de pobreza e indigencia no se alteraron en forma
significativa en el conjunto de la región entre 2011 y 2014, lo cual “plantea
dudas respecto de las posibilidades de progreso en estos ámbitos en los
próximos años”.
Una vez más, la desagregación por
país demuestra que aunque hay grandes similitudes, es difícil hacer
generalizaciones. La tasa de pobreza cayó en la gran mayoría de los países en
el periodo analizado por la CEPAL, siendo Uruguay el líder con una reducción a
una tasa equivalente anual del 14.9 por ciento, seguido por Perú con 9.8 por
ciento, Chile con 9.1 por ciento y Brasil con 7.9 por ciento. Sin embargo, en
naciones como Honduras, México y Venezuela, la tasa e pobreza se elevó a un
ritmo anual de entre un 2 y casi un cinco por ciento, revela. En nuestro país,
el aumento fue de 2.9 por ciento, acompañado a su vez de un incremento en la
brecha y la intensidad de la pobreza. ¿El principal factor? El decrecimiento de
los ingresos de los mexicanos.
La CEPAL menciona que es fundamental
mejorar el mercado laboral y replantear los objetivos de los programas sociales
para así combatir la pobreza. Pero no sólo es que los mexicanos (o los latinos,
en ese sentido) estén ganando menos, es que su dinero tiene menor poder de
adquisición. Las monedas latinoamericanas han perdido poder de compra en los
últimos meses debido, en gran medida, a la apreciación del dólar. El Banco de
Pagos Internacional, organismo que elabora un índice del tipo de cambio real o
REER por sus siglas en inglés, muestra que peso se encuentra incluso en un peor
nivel que en la crisis de 2009. El REER es una medida que se obtiene del promedio
ponderado de la moneda de un país dentro de un índice de otras monedas, tomando
en cuenta su balanza comercial y ajustando por inflación.
La base de datos toma como
referencia el año 2010 (igual a 100). Desde principios de 2015, el peso tiene
cada vez menor poder de adquisición; registró 95.8 puntos el primer
cuatrimestre, 92.6 el segundo, 87.5 el tercero y 87.7 el cuarto. En febrero, descendió hasta 80.67 puntos. El
REER, que compara 61 monedas a nivel mundial, revela que la situación no es
privativa de AL, pues Sudáfrica, Rusia, Japón y Canadá también han sufrido los
estragos. Sin embargo, las divisas argentina, brasileña y colombiana fueron de
las más afectadas. En Venezuela, las números son alarmantes, pues el bolívar
obtuvo 860.4 puntos, cifra que no refleja un alza en competitividad, sino un
ajuste inflacionario, que de no ser controlado, podría “estallar” como ya lo ha
hecho en la historia reciente.
Por último, aguarda uno de los
fantasmas más temidos para aquellos latinos que aún recuerdan las décadas de
los 80 y 90: hiperinflación. No es casualidad, por ejemplo, que la moneda en
Brasil se llame “real”, pues la inflación era tan severa antes de que se
implementara que los brasileños no creían ya en los precios de los productos o
en el valor de los billetes que de un día a otro se les iban de las manos. En
su columna del 12 de marzo, Bello, corresponsal de la revista The Economist en
América Latina, recuerda su experiencia en Bolivia a mediados de los 80. “La
hiperinflación destruye negocios, quebranta sistemas políticos y golpea a los
pobres con especial fuerza. América Latina debió haber aprendido esa dolorosa
lección.”
Según el artículo, mientras que el
resto del mundo se preocupa por la deflación, en AL los precios están
aumentando. El índice de precios al consumidor en Venezuela subió 181 por
ciento el año pasado, y el FMI pronostica un 720 por ciento este año. En
Argentina, se prevé un aumento anual de 27 a 33 por ciento, en Brasil 10.5 por
ciento y en Colombia a 7.6 por ciento. En Chile, Perú y México, la situación es
similar. Esto pone en jaque a los bancos centrales cuyo objetivo principal ha
sido mantener la estabilidad de precios por tantos años. Brasil, Chile,
Colombia, Perú, Argentina y México han subido la tasa de interés de manera gradual
desde el año pasado.
Para Bello, las depreciaciones de
divisas de los últimos dos años han sido la primer gran prueba para los bancos
centrales de AL. En su opinión, se están adaptando a un ambiente externo más
rudo a un menor costo del que tuvieron que pagar en el pasado. Si bien América
Latina dejó de ser la gran apuesta, hoy su política económica y social ha dado
buenos resultados. México incluso aportará al crecimiento de la economía
mundial este año, según el Fondo Monetario Internacional. Y aunque, como sus
vecinos al sur, enfrenta grandes retos en el futuro, definitivamente se está
escribiendo una nueva historia.
Panorama Social de AL: http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/39965/S1600227_es.pdf?sequence=1
Bello: http://www.economist.com/news/americas/21694588-inflation-test-latin-americas-central-banks-return-old-enemy?zid=305&ah=417bd5664dc76da5d98af4f7a640fd8a