Marchan en Francia en contra de reformas

Disturbios y enfrentamientos se produjeron este jueves en Francia
durante las huelgas y manifestaciones convocadas en todo el país contra
un proyecto de reforma laboral del gobierno socialista, los manifestantes acusan a esta iniciativa de facilitar la precariedad.

Las cifras superan por mucho las de la marcha del 9 de
marzo, cuando manifestaron 450 mil personas según los organizadores y
200 mil según fuentes oficiales.

Durante las manifestaciones fueron detenidas al menos un centenar de personas en París, en
Nantes, Rennes y Rouen, así como en Toulouse y Lyon, esto durante enfrentamientos con la policía.

El texto de la reforma laboral es considerado demasiado ‘liberal’ por
los sindicatos de trabajadores y de estudiantes, ya ha sido enmendado
antes de que sea debatido en el parlamento.

Aunque algunos sindicatos reformistas han aceptado algunas enmiendas,
otros, más radicales, piden la retirada del proyecto por completo, son ellos quienes convocaron a huelgas y manifestaciones en todo el país.

Miles de personas se manifestaron en las calles, con pancartas en las
que se podía leer: “No toques mi código (laboral)” o “1916: carne de
cañón – 2016: carne de patrón”, en alusion a la primera guerra mundial y
al centenario, hace algunas semanas, de la sangrienta batalla de
Verdún.

La ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, reiteró que “comprendía las
preocupaciones de los jóvenes” pero defendió una “ley necesaria y
justa”.

De ninguna manera se va a retirar esta reforma “inteligente, audaz y
necesaria”, declaró el jueves el primer ministro socialista Manuel
Valls.

Las huelgas afectan sobre todo a los sistemas de transporte de metro y trenes,
mientras que el transporte aéreo también está ligeramente perturbado por
una huelga de controladores aéreos.

La emblemática Torre Eiffel de París permanecía cerrada el jueves
debido a las protestas, según la compañía que gestiona el monumento.

Una reforma ‘liberal’

La reforma prevé mayor
flexibilidad en el mercado de trabajo, en un país donde el desempleo es
superior al 10 por ciento y en el que las pequeñas y medianas empresas dudan en
contratar personal debido a lo que consideran rigideces legales.

Además apunta a permitir un mayor margen de negociación en el seno de
las empresas, en especial sobre la duración del tiempo de trabajo, y
clarificar las normas sobre despidos por motivos económicos.

Ante las protestas de los sindicatos y a pesar de las críticas de las
organizaciones patronales, el gobierno renunció finalmente a las
medidas más criticadas, como la instauración de un máximo de
indemnización en caso de despido abusivo.

La magnitud de la movilización servirá de test para el gobierno
socialista y para el presidente Hollande, muy fragilizados por la
hostilidad de parte de los electores de izquierda ante esta reforma,
cuando solo quedan 13 meses para la elección presidencial en 2017.

Esta jornada de protesta se produce poco después de que el jefe de Estado francés sufriera un humillante revés político.

Por falta de consenso político, Hollande se vio obligado a enterrar
el miércoles una reforma constitucional que había anunciado tras los
atentados de París en noviembre.

El texto fracasó debido a una medida muy polémica la retirada de la
nacionalidad a los binacionales condenados por crímenes terroristas, que
el presidente francés quería inscribir en la Constitución.

Con información de agencias