“¡Maduro debe renunciar!”

CARACAS, Venezuela.— “Estoy convencida de que en cien días, tras la salida de Nicolás Maduro, y con un gobierno responsable que genere confianza, se pueden dar los primeros pasos en la agenda político-institucional que establezca las bases para el restablecimiento de la productividad y la activación de la economía; además de consolidar la libertad de los presos políticos, el retorno de los exiliados y la garantía de la libertad de expresión para los medios de comunicación; todo eso, incluso mucho más, se puede lograr en cien días”.

Habla María Corina Machado, exdiputada de la Asamblea Nacional de Venezuela y coordinadora nacional de Vente Venezuela. Es la dirigente que el pasado 9 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, fue sacada del aire cuando se acomodaba en el podio de la Asamblea Nacional para exigir la renuncia del presidente venezolano. Maduro ordenó cadena nacional de medios y el discurso de María Corina no se pudo ver ni escuchar, salvo en streaming por internet.

Luciendo una chaqueta roja y un brazalete negro de luto, captó la atención total en las redes sociales al denunciar: “Eres un cobarde. Ordenar una cadena justo cuando empezó mi intervención es cobardía. Tú vas a renunciar”. Con esta palabras, Machado retornó al cuadrilátero de batalla en busca de la libertad de su país.

Esta es la charla exclusiva que sostuvo con Newsweek en Español.

—Entonces, ¿Nicolás Maduro es un cobarde?

—Peor que eso. Es, además, un profundo irresponsable e indolente. No es un tema de autoritarismo o no. Es tener un mínimo de conciencia humana y aceptar el dolor que está provocando. De la destrucción en términos de vida que está provocando. Hoy estoy convencida de que todo el daño que ha hecho es intencional.

—El gobierno —tras su decreto de emergencia económica, que sigue sin ser aprobado por la AN— ha montado lo que llaman “motores” en diversas áreas, para tratar de salir de la crisis del país. ¿Cómo ves estas acciones y cómo se las explicarías a integrantes de organismos financieros internacionales?

—Si hay un sector que tiene claro lo que ocurre aquí es el circuito financiero internacional. Porque tienen bien claro el robo que se ha dado en el país y saben lo que está por detrás del colapso económico de Venezuela. Y saben muy bien lo que ha ocurrido con otros países OPEP y no OPEP, incluso no petroleros, pero que vivieron el impresionante boom de los commodities durante los últimos años; ellos saben que hoy Venezuela debería tener, al igual que Noruega, Kuwait o Arabia Saudita, un fondo de estabilización macroeconómica que rondaría los 285 mil millones de dólares. Por lo tanto, a un grupo político que llevó a cabo el saqueo más grande en la historia Venezuela, ¿a estas altura, se le podría confiar la capacidad de rectificación para salir de la crisis? La comunidad internacional tiene claro que este proceso fue intencional, con fines criminales. Esto hay que asumirlo: no es un proyecto político. Es una organización criminal vinculada al narcotráfico. Y producto del déficit más grande de su historia, Venezuela necesitará este año entre 30 000 y 50 000 millones de dólares… ¿De dónde lo van a sacar?, ¿quién en su sano juicio va a invertir un solo dólar en este país, mientras siga frente al gobierno una organización criminal?

—Sacar solamente a Maduro tampoco cambiaría mucho las cosas, no sería suficiente…

—Aquí lo hemos dicho: se trata de un cambio de régimen, cuyo primer paso constitucional es salir de quien está al mando del Poder Ejecutivo. Sé que tras lograr ese primer paso, los siguientes, que estarían vinculados al sistema de administración de justicia, al sistema electoral y las propias Fuerzas Armadas, se acelerarán; irán cediendo a los efectos de poder construir un gobierno de transición.

—Llevas varios años utilizando la palabra “transición”, al principio sonaba a una idea muy vaga, pero hoy está tomando forma y poder…

—Pero ya va, ¿cuáles son las opciones? Continuismo o ruptura. Tú me dirás en cuál nos quedamos. Continuismo significaría el total caos y la debacle no solamente para Venezuela, porque esto trasciende las fronteras. Aquí nos referimos a que Venezuela no sólo vive una crisis humanitaria que hoy nadie cuestiona, sino también ante una crisis de seguridad que tiene implicaciones para los vecinos. El continuismo es que se quede este régimen y se pierdan vidas con cada día que pasa y la destrucción de la poca capacidad productiva que queda en el país. ¿Hasta dónde tiene que llegar Venezuela para que la gente diga ¡basta!? La otra opción es la ruptura distinta a la transición y es algo que no podemos descartar. Hay quienes apuestan a que la sociedad venezolana será aniquilada, que acabarán con sus fuerzas de lucha. Y que, al igual que en Cuba, con fuerzas armadas y grupos violentos controlados por el gobierno, puede aplastar cualquier espíritu de lucha insurgente. Pero la otra opción es que el pueblo pierda toda la confianza no sólo en Maduro y su régimen —que ya lo hicieron—, sino en la capacidad de la dirigencia política civil de dar una respuesta oportuna al dolor y sufrimiento social.

—¿Cuál es tu lectura de lo ocurrido tras las elecciones del 6 de diciembre? ¿Te parece que la oposición ha llevado la bandera real del cambio tal y como lo esperaban los electores?

—En primer lugar, yo que recorrí Venezuela el año pasado y llegué a comunidades donde nadie va, incluso porque piensan que no son importantes desde el punto de vista electoral, siento y aseguro que el pueblo de Venezuela dio una orden, un mandato el 6 de diciembre. Y no era sólo para lograr una Asamblea Nacional… ¡Fue para lograr un cambio de gobierno! Si no somos capaces de interpretar y acatar esa orden, la efectividad de la vía política-institucional y constitucional está perdiendo credibilidad y vigencia frente a la gente que se muere de hambre. Tenemos que presentarles a los venezolanos una solución política al drama humano. Y para que sea una solución debe ser oportuna. Tú no le puedes decir a este país que debe esperar un año más con Maduro en el poder.

Y prosigue: “Todos estos mecanismos —legítimos— para salir de Maduro, como la enmienda constitucional, el referendo revocatorio y el llamado a una Asamblea Constituyente, deben enfrentarse a un muro institucional, con un poder judicial y electoral, tomados por el mismo régimen. ¿Cómo lo piensan resolver, si no es con fuerza ciudadana? Ahora, si tenemos esa fuerza ciudadana, entonces utilicémosla para el único mecanismo que es expedito e inmediato: la renuncia de Maduro. Y además, es un momento en el que las propias fuerzas del oficialismo le están diciendo: ‘¡Hasta aquí, te tienes que ir!’”.

–¿Por qué crees que hay sectores opositores que no consideran viable la renuncia y prefieren mecanismos que tomarían tiempo y confrontación con los otros poderes públicos?

–Creo que no creen ni confían en la fuerza de la gente…

–¿Ni siquiera luego de un triunfo tan importante y contundente como el del 6 de diciembre?

–Sí, y eso es peligroso. Porque si le dices a una sociedad que está pasando hambre, enfermedad y muerte, que debe esperar… que debe esperar ahora a firmar y luego volver a elecciones, le estás diciendo: no te arriesgues, no salgas porque puedes esperar. Esto llevaría a un apaciguamiento generalizado.

–Y todos los días el gobierno está lanzando como trampitas; generando miedo, ofreciendo promesas que no podrá cumplir. Cada día hay un show diferente…

–Porque se mantienen como con un cuentagotas y esa es la tecnología cubana que funciona con base en el engaño, chantaje y terror. Todo lo que ocurre es intencional: querían tener un país con hambre, sin medicinas; un país inseguro. Aquí todas las distintas representaciones de liderazgo social deben asumir su parte: las iglesias, los gremios, las universidades, el sector productivo, el sector sindical… no es un tema de pedirle a Maduro que corrija porque no lo hará. Y eso lo tiene claro, por demás, la comunidad política y financiera internacional… ¡Maduro debe renunciar!