El alcoholismo y la drogadicción hacen crisis en el asentamiento indígena de la colonia
Tarahumara ya que ambas adicciones han llegado prácticamente para quedarse,
afectando principalmente a los jóvenes de ambos sexos.
Carlos Echeverría Duarte, gobernador del asentamiento, señaló que la problemática ha
llegado a niveles muy difíciles de controlar por lo que pidió el apoyo de la autoridad de
salud para atacar el problema y evitar que este continúe haciendo estragos.
Dijo que él mismo es un sobreviviente de dichas enfermedades que ha logrado mantener
a raya, gracias al trabajo y al interés que tiene por apoyar a su comunidad.
“Quiero que la comunidad esté bien, ayudarla en lo que pueda para que todos vivamos
en mejores condiciones”.
A sus 21 años, indicó, es el gobernador más joven que han tenido y fue electo
precisamente “porque la gente vio que pude dejar atrás todas esas cosas que nos hacen
daño, no solo como personas sino como familias y miembros del asentamiento”.
En este sentido, dijo, ha tratado de conseguir cursos de capacitación que deriven en una
actividad productiva para los moradores y que les permita tener un ingreso económico
para sostener a las familias.
Sin embargo, “aún falta mucho por hacer porque hay familias que tienen varios
miembros en posibilidad de trabajar pero no se puede favorecer a una sola familia,
tenemos que distribuirlos y que por lo menos una persona por casa tenga trabajo para
que el beneficio se extienda lo más posible”.
El entrevistado consideró que la falta de empleo y oportunidades, aunado a “las malas
intenciones de las personas que inducen a las drogas a los más jóvenes”, es lo que ha
propiciado que el problema se agrave.
Ante tal situación, reiteró la solicitud de la autoridad sanitaria para “que nos orienten
sobre lo que debemos hacer para cuidar a quienes ya están enfermos y evitar que otros
caigan en eso”. La mayor preocupación, señaló, es que los niños estén expuestos a dicha
problemática.
En un recorrido por el lugar, se pudo observar la presencia de varios hombres adultos
tirados en el suelo bajo los influjos del alcohol y/o drogas. De igual forma, aunque
menos expuestos al ojo público, se detectó a jóvenes de ambos sexos drogándose, a un
costado de la parroquia, con inhalantes.
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NOTA DE APOYO
-El alcohol como apoyo para proselitismo político y control social
Según el Informe General de la Consulta sobre alcoholismo y Pueblos Indígenas,
realizado por la Comisión nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas –CDI, el
alcoholismo se encuentra entre las principales causas de enfermedad, lesiones, violencia
—especialmente doméstica contra mujeres y niños—, discapacidad, muertes prematuras
y problemas sociales en todo el orbe.
En el país, explica, la cifra de enfermos alcohólicos alcanza 12.6% y 11.3% de la carga
total de enfermedades además de que más del 13% de la población presenta síndrome
de dependencia al alcohol; corresponde 2.5% a los hombres y 0.6 a las mujeres de entre
18 y 65 años de edad. Lo anterior repercute de manera grave no sólo en la salud del
enfermo, sino también en la dinámica de las relaciones familiares, laborales y sociales.
Dicho informe destaca que en los asentamientos indígenas, hay quien utiliza el alcohol
como apoyo para el proselitismo político, control social, instrumento de saqueo de los
recursos naturales, destino de los subsidios gubernamentales, además de que existe una
relación directa entre el consumo de alcohol y los días de pago. La ingesta se incrementa los
fines de semana y las quincenas principalmente.