Los escritorios para trabajar de pie no reducen el tiempo que pasamos sentados

Es muy probable que, si trabajas en una oficina, tengas al
menos un colega que no está sentado en un escritorio, sino que se ha unido a
los millones de oficinistas que miran hacia otros cubículos estando de pie
durante una parte del día. Estos colegas pueden dedicar la hora del almuerzo a
pregonar cómo su escritorio de 400 dólares aumenta la energía, la postura y
alivia el dolor de espalda. Algunos son tan molestos que incluso citan frases
publicitarias como, “Estar sentado es el nuevo tabaquismo’, o
“Sentarse equivale a morir”.

Investigaciones realizadas muestran que la conducta
sedentaria definitivamente aumenta el riesgo de sufrir enfermedades crónicas y
fatales como cardiopatías, accidente cerebrovascular, diabetes, obesidad y
cáncer. No obstante, a pesar de que muchas personas han adoptado la moda de los
escritorios para trabajar de pie, en un
estudio se indica que este nuevo enfoque del trabajo de oficina podría estar
respaldado principalmente por trucos publicitarios y no por ciencia basada en
pruebas. Parece probable que estos escritorios en realidad no reducen el tiempo
que las personas pasan sentadas en la oficina en una forma que produzca un
impacto significativo en la salud a largo plazo.

En el informe, publicado el 18 de marzo en la Cochrane
Database of Systematic Reviews (Base de datos Cochrane de reseñas sistemáticas)
se descubrió que la mayoría de los estudios sobre los beneficios de los
escritorios para trabajar de pie están
mal diseñados y muchos de ellos se basan en tamaños de muestras demasiado
pequeños como para extraer resultados significativos.

Los
investigadores incluyeron 20 estudios en su análisis, lo que equivalió a 2,180
participantes, todos ellos provenientes de naciones con altos ingresos
económicos. En nueve de los estudios se evaluaron los cambios físicos en el
lugar de trabajo, en dos de ellos se estudiaron los cambios en las políticas y
siete de tales estudios se enfocaron en la información y el asesoramiento con
respecto a los escritorios para trabajar de pie. En los últimos dos estudios se
evaluó el impacto de los cambios físicos en el lugar de trabajo, junto con la
información y el asesoramiento. En algunos de los estudios analizados también
se observó el impacto de los escritorios con caminadoras y otras intervenciones
creativas.

Los
investigadores descubrieron que, por sí solos, los escritorios para trabajar de
pie redujeron el tiempo que las personas pasan sentadas en el lugar de trabajo alrededor
de 30 a 120 minutos diarios, independientemente de si los empleados recibieron
asesoramiento o no acerca de los beneficios de levantarse de la silla. Aparentemente,
la presencia de escritorios para trabajar de pie por lo menos redujo la
cantidad de tiempo que las personas pasan sentadas (definido como 30 minutos o
más). Sin embargo, aún no está claro si esto, por sí mismo, podría producir algún
beneficio duradero, especialmente si no se hace de manera constante.

Se ha
intentado implementar en las oficinas otras herramientas para minimizar el
aletargamiento relacionado con la conducta sedentaria que, como se sabe,
disminuye la productividad en el trabajo. Las pausas obligatorias para caminar
no parecen reducir el tiempo que las personas pasan sentadas. El entrenamiento
en mindfulness o atención plena también fue una colosal pérdida de tiempo, al
menos en lo relacionado con alentar a los empleados a levantarse del asiento.

Sin
embargo, diversos estudios sobre el impacto de programas informáticos con
señales para levantarse del asiento mostraron resultados mixtos. En un estudio,
las señales emitidas por la computadora redujeron en 55 minutos el tiempo que
las personas pasaban sentadas, en comparación con la ausencia de cualquier otra
intervención. En otro estudio, se encontró que las señales para ponerse de pie
redujeron el tiempo que las personas pasan sentadas 14 minutos más que los
programas que alentaban a los trabajadores a ponerse de pie y caminar activamente.

Los autores
de este análisis sistemático concluyeron que se requieren más investigaciones
para determinar exactamente qué tan efectivos son los escritorios para trabajar
de pie, tanto como para reducir el tiempo que las personas pasan sentadas en el
trabajo como para determinar el impacto en la salud a largo plazo de este tipo
de configuración de oficina. También dedujeron que las pruebas sobre la
efectividad de otras intervenciones, como los escritorios con caminadoras, los
programas informáticos y el asesoramiento, siguen siendo no concluyentes. En
última instancia, la salud de los trabajadores de oficina solamente puede
cambiar si estas intervenciones son fáciles de implementar por parte de las compañías
y si los empleados las usan realmente.