BUDAPEST, Hungría.- Convocados
por Microsoft, cerca de 400 profesores y docentes de 82 países del mundo se
dieron cita estos días en la ciudad de Budapest, Hungría, para asistir al E2
Educator Exchange, un evento que desde hace algunos años promueve el gigante de
Redmond con la finalidad de alentar y destacar los esfuerzos que un grupo de
notables, no siempre en las mejores condiciones, realizan en pos de la
educación a partir de la implementación de las herramientas tecnológicas
actuales.
La convocatoria se realizó a nivel mundial y llanamente consistió en
presentar un tutorial en video en el que debían detallarse los programas y
proyectos que fueron implementados en cada escuela y país, para luego ser
presentados y compartidos entre pares.
“No podíamos traerlos a
todos”, explica Mariana Maggio, Gerente de Programas Académicos de Microsoft para
Latinoamérica. “En el caso de Latam nuestra comunidad de expertos se compone de
582 miembros y recibimos 80 proyectos. De esos, tuvimos que seleccionar sólo
20.
Dado el tamaño de la respuesta recibida en años anteriores, y
también la circunstancia de que algunos docentes han aprendido ya a participar
en estos procesos de selección, la participación se limitó a profesores que no
hubiesen atendido antes a un evento de esta clase.
Toby Trewin, por ejemplo, nativo de Perth, Australia, presentó un
proyecto llamado No Risk No Reward para alumnos de edades de 5 a 18 años, que
predica la optimización financiera, la conveniencia de ahorrar dinero y el
conocimiento mínimo que de la bolsa de valores debe tener un estudiante que
desea dedicarse a los negocios y finanzas. “Pero puede no querer dedicarse a ello”, objeta Trewin, “y sin embargo esos conocimientos los puede aplicar a su vida diaria”

FOTO: Andrés Tapia / Newsweek en Español
Trewin, quien es director de educación tecnológica, se dedica a
integrar la tecnología en todos los niveles escolares de la escuela en la que
labora. Para él, acudir a este evento organizado por Microsoft, representó “una
oportunidad única de conocer a gente de todo el mundo y compartir mis
conocimientos”.
Es el mismo caso de Tsutomu Furukawa, profesor de la escuela
primaria Naka-Teshima de Osaka, Japón, quien en la actualidad se dedica a
enseñar ciencias aplicadas, pero en el pasado impartía matemáticas.
A partir del programa Excel VBA, Furukawa diseñó un modelo de tres
aplicaciones distintas en el que 40 alumnos pueden compartir mensajes al mismo
tiempo con otros 40 estudiantes y comparar al unísono los resultados obtenidos.
“Encontré que el VBA es muy útil para las clases que imparto, y estoy
comprometido a expandir su uso”.
La especialización, sin embargo, no es una causa marginal para no
formar parte de la convocatoria. Marcela Casas, una profesora de primaria, en
el municipio de Bello, en el departamento de Antioquia, en Colombia, tuvo que
improvisar cuando le fueron asignadas las materias de tecnología e inglés.
“En Colombia los docentes de básica primaria estamos obligados a
impartir todas las clases”, explica. “Y yo no tenía idea de inglés y
tecnología”. Casas comenzó entonces a utilizar el programa Speak. “Fue lo único
que se me ocurrió”, confiesa.
A partir de ello, y de las herramientas disponibles en su
computadora, decidió crear un Club de Inglés en el que ella misma aprendería el
idioma a la par que sus alumnos.
“Hace dos inicié con el club, mis niños solamente están un año
conmigo y de ahí pasan a otra sede, pero nombré a algunos como embajadores: con
ellos hago un trabajo por las noches a través de Internet y ellos me ayudan a
implementar el proceso en la otra sede”.
Casas, quien tiene 32 años, también implementó el uso de Skype para realizar
intercambios culturales con aulas de otros lugares del mundo.
Cuestionada sobre la experiencia de compartir sus conocimientos con
otros profesores, se muestra entusiasta: “Llevo la cabeza llena de tantas ideas
que tengo que llegar a sentarme y mirar como las voy a organizar, porque hay
muchas cosas que puedo empezar a implementar con mis estudiantes”.

FOTO: Andrés Tapia / Newsweek en Español
Tal entusiasmo no le parece extraño a Mariana Maggio: “Hay algo muy
fuerte en el hecho de ser reconocido por tu trabajo. Hemos visto a lo largo de
tantas experiencias que cuando se habla de los educadores es para criticarlos o
para decir el sistema tiene problemas: ¡Todos los sistemas tienen problemas! Queremos
trabajar para reconocer, para celebrar para dar fuerza, y todo nuestro mensaje
es de ese orden: los docentes que innovan tienen que ser muy valorados por sus
comunidades”.
Melina
Ignazzi, una profesora de inglés de 30 años oriunda de Buenos Aires, enfrentó
un par de problemas en una escuela pública del barrio del Caballito. “Por principio los chicos no querían producir
en inglés; el otro problema es que no tenemos Internet en la escuela.
A
partir de ello, Ignazzi, quien se declara ambientalista, entró en contacto con
una profesora de Indonesia y entre las dos diseñaron un proyecto llamado The
Green Notebook.
“Entre
ambas armamos un cuaderno de notas en OneNote y así los chicos míos podían
trabajar desde la casa. De ese modo compartieron, aparte de cuestiones
culturales, problemáticas ambientales en su ciudad, que son distintas, y
también soluciones”.
¿Y funcionó? –se le pregunta–. “Estoy muy contenta porque mis
alumnos tenían que trabajar desde la casa, sin supervisión, y trabajaron
muchísimo”.
En su ponencia del día de ayer, Anthony Salcito, vicepresidente
global de Microsoft para la Educación, no dudo en calificar a los docentes como
héroes.
Algo que también Mariana Maggio comparte:
“El
mundo está cambiando, siempre decimos que está cambiando, pero el aceleramiento
del cambio en este momento es inédito en la historia. Hoy tenés a un alumno en
primaria, va a entrar al sistema de educación superior en 10 años, entonces hay
que prepararlo para un mundo del que no tenemos la menor idea de cómo va a ser.
Estos docentes pueden trabajar con eso”.