Desde el cielo y en la tierra

Chihuahua, Chih.- Rosalba Contreras Hernández y Melisa Solís Contreras, madre e hija respectivamente, son dos mujeres imparables que comparten el amor por salvaguardar y proteger a la ciudadanía siendo policías. Rosalba sobrevolando en el Halcón 1, y Melisa en las filas terrestres, demuestran que la fuerza de seguridad poco a poco dejó de ser un trabajo exclusivo del género masculino.

Hace aproximadamente 13 años, con la finalidad de sacar adelante a sus 3 hijos, entre ellos Melisa, Rosalba entró a la Academia de Policía, durante una época en la que era más difícil encajar en una corporación conformada principalmente por varones.

“Antes era más difícil, aunque ya había mujeres policías, no se veía tanto el que entraran mujeres. En mi generación fuimos sólo 3. Los hombres tenían actitudes machistas”, recuerdó Rosalba.
En la genereración de Melisa fueron 13 mujeres, 10 más que hace 13 años. Hoy hay cerca de 50 mujeres.

Rosalba antes de estar en el aire se integró a la Policía Montada, donde tuvo que sortear mayor número de comentarios alusivos a su género. No obstante ella demostró su destreza para ensillar y montar, destacando y siendo aceptada con cariño en el grupo.

“Nunca tuvimos privilegios, como yo era la única mujer, el sargento me decía; ¿cómo se va a ir con los muchachos?, pero yo era feliz con ellos, éramos iguales todos”, platicó.

Actualmente Rosalba es Observadora aérea, en la división de Operaciones Aéreas. Se ocupa de estar en coordinación desde el helicóptero con las unidades terrestres en casos tales como persecuciones o vigilancia preventiva.

Por su parte Melisa platicó que no era su plan dedicarse a ser policía, aplicó examen y no lo aprobó pero en lugar de desanimarse se motivó pensando que que podría seguir el ejemplo de la persona a la que más admira, su madre. Tras varios intentos logró sumarse a las filas, donde ha trabajado 3 años.

“En la Academia hacen que te guste. Uno no sabe a lo que va, algunas de las mujeres que estamos aquí nos metemos porque somos mamás, y requerimos de un trabajo que nos ortorgue sustento económico”, apuntó.
Melisa es madre de una niña de 5 años y un niño de 10 meses, familia que formó al lado de su esposo, también policía.

Destacó que el compañerismo es parte importante de seguir en la lucha contra el crimen, ya que siempre fue tratada como miembro de una gran familia que es la corporación. Jamás ha sufrido rechazo ni ha tenido privilegios por razones de género. Su valor lo ha demostrasdo como lo demuestra cualquier otro agente.

“Claro que tenemos necesidades distintas, pero lo importante es que nos sentimos todos iguales”.

Sobre el peligro del trabajo, la aguerrida y orgullosa madre indicó que se preocupa mucho por sus hijos, pero también confía en ellos. “Melisa tiene que estar atenta, tuvo una academia una formación ,y pues a veces me dicen “¿por qué la dejastes ser policía?, yo no dejaría a mi hijo’, pero a mí me gustó como aprendió a valorarse, a madurar, para ayudar a sacar adelante a su familia”, comentó.

Ambas mujeres policía mandaron un mensaje a las mujeres en el marco del Día Internacional de la Mujer. “Sigan esforzándose, luchen por lo que quieren”, “Nada es imposible todas podemos lograr lo que nos propongamos, en nosotras está el querer hacer, no hay límites. Ahorita no hay nada que hagan los hombres que no hagamos nosotras”, destacaron.