No es satanismo, es distorsión social

Chihuahua, Chih.- El arzobispo de Chihuahua, Constancio Miranda Weckmann, dijo que el asesinato del joven Edwin Miguel Juárez, ocurrido durante un presunto ritual, es más por distorsiones de lacras de la sociedad, lejanía de la familia y falta de respeto a la vida, y dudó, por las características del caso, de que se trate de un rito satánico real.

“Son cosas que se están dando por irnos al límite de buscar experiencias raras, cuando tenemos lo más normal de la vida que es vernos, saludarnos, jugar, comer, estudiar, divertimos sanamente, para qué buscamos hacer el mal, dañar nuestro cuerpo o el de los demás”, explicó el obispo, quien lamentó que algunos jóvenes opten por la muerte.

Manifestó que existe una terrible situación de olvido a la importancia de la vida, en especial de Omar Sánchez García de 25 años de edad, alias “El Osiris”, Gustavo Adolfo Dorantes Dorantes, de 18 años, e Iveth Nayeli López Hernández, de 18 años, a quienes la Fiscalía General del Estado presentó como los presuntos homicidas del joven de 24 años.

“Con el diablo nunca se debe jugar, él siempre gana, lo que hay que hacer es poner adelante la gracia de Dios”, expresó el líder de la arquidiócesis, y consideró estas acciones como actos de personas que se alejan de su núcleo familiar, se aíslan y requieren atención psicológica.

El cuerpo de la víctima fue hallado el pasado martes 1 de marzo en la calle Segunda y Doblado y posteriormente identificaron a Edwin, quien vivía en la colonia Riberas de Sacramento y laboraba en un restaurante de la Plaza de la Tecnología, en la Calle Libertad.

A pesar de que la autoridad haya mencionado que los presuntos culpables realizaron un ritual con el fin de que su compañero resucitara convertido en vampiro, el obispo consideró que se trata de otro aspecto no precisamente de satanismo.

Los sacerdotes analizan en el seminario estas prácticas en los diferentes cursos que realizan, tanto de teología, como de psicología y antropología.

Actualmente, en el local de venta de frappes y otras bebidas, donde laboraba el joven fallecido, colocaron un moño negro en señal de luto y pusieron una cartulina en la que se solicita personal para trabajar, mayor de 18 años, que sustituya al muchacho conocido tanto en redes sociales como en la plaza como “Piwa”.

Nuevamente el sacerdote hizo un llamado a la juventud para que se acerque a Dios, se unan como familia y se alejen de todo lo malo que corroe el espíritu y termina en actos abominables como éste.