IHG no le teme a Airbnb

Mientras que los hoteles comunes apuestan por las grandes masas de turismo de playa, metrópolis y, en el caso de México, pueblos mágicos, el concepto de hotel de larga estancia pretende satisfacer un mercado completamente distinto: adiós al room servicey bienvenido al mundo de la autosuficiencia. Las suites de larga estancia apelan a un huésped que pasará semanas en una ciudad ajena y que busca más la garantía de un departamento propio, con amenidades y sin ataduras de contrato.

Aunque a simple vista el mercado para estos hoteles aparenta ser pequeño, tras 15 años de haberse lanzado la marca de Staybridge Suites –de InterContinental Hotels Group– en Estados Unidos, es claro que la gente de negocios viaja cada vez más y se hospeda durante más tiempo. Como marca la tendencia mundial, la economía exige la movilidad eficiente y temporal de millones de personas al año; y los números lo comprueban, en tanto que el 24 por ciento de todas las reservaciones de habitaciones en la región de México, América Latina y el Caribe, proviene de los hoteles de larga estancia.

En México, Staybridge Suites ha visto el mismo éxito. Con cinco hoteles funcionando (Chihuahua, Guadalajara, Monterrey, Querétaro y Puebla), la marca está consolidada como la opción ideal de hospedaje para clientes muy específicos. “Existe una necesidad real por parte de los huéspedes, quienes están teniendo que satisfacer sus estancias prolongadas en hoteles normales que no siempre cumplen con sus expectativas”, asegura Jorge Apaez, jefe de Operaciones (COO) de IHG para México, América Latina y el Caribe.

Pero una larga estancia no siempre significa meses de hospedaje; para IHG, a partir de cuatro noches se puede considerar que una estancia es prolongada. La clave está en el tipo de servicio que ofrecen, ya que los huéspedes que alojan exigen amenidades como cocina propia, utensilios, lavaplatos, servicio de lavandería gratuito, espacio extra de guardarropa, etcétera. A diferencia de los hoteles tradicionales, los de estancia prolongada están diseñados como pequeños departamentos con una enorme ventaja: no es necesario un contrato de arrendamiento.

¿QUIÉNES SE HOSPEDAN AQUÍ?

De acuerdo con Jorge Apaez, existen al menos tres tipos de clientes que se benefician de los hoteles de larga estancia: consultores que tienen que visitar ciudades durante semanas, ejecutivos que serán reubicados a una ciudad y necesitan alojamiento temporal, y personas que programan procedimientos médicos y quirúrgicos que no permanecerán toda su estancia en el hospital.

“Los ejecutivos que son enviados a nuestro país, y que se reubicarán con su familia, necesitan un hotel de larga estancia durante dos o tres meses mientras encuentran un departamento, una casa, la escuela de sus hijos y demás”, menciona Apaez. Y agrega: “Otro gran cliente potencial son las empresas automotrices que vienen a abrir una planta y que van a mandar a decenas de ejecutivos a lo largo del proyecto, desde su planeación hasta su puesta en marcha”.

Tras mantener con éxito los cinco hoteles Staybridge en México, IHG está por inaugurar uno más en San Luis Potosí (en mayo) y, asimismo, estrenarán la marca hermana Candlewood Suites, con dos franquicias en proceso de construcción en las ciudades de Juriquilla y Celaya.

Es claro que las ubicaciones son un elemento esencial para la apertura de los hoteles de esta clase (la mayoría se encuentran en la zona centro-norte de México) ya que, como menciona el jefe de Operaciones de IHG para la región América Latina, “los hoteles de larga estancia no necesitan muchos clientes. Necesitan clientes que se queden más tiempo”. Por ello sus principales puntos de interés, de acuerdo con sus tipos de cliente, son el Bajío, las zonas petroleras, algunas grandes ciudades, ciertas regiones donde hay maquila y ciudades que disponen de una buena infraestructura en materia de salud.

Sin embargo, pareciera que Airbnb ha dominado por completo nuestro mundo. Con propiedades listadas en 190 países, el gigante de la economía compartida está disputando una lucha, a veces injusta, con la hotelería… entonces ¿por qué hospedarse en un hotel de larga estancia? La respuesta para Jorge Apaez es sencilla y directa: “El tipo de cliente de Airbnb va motivado por otras razones. No los vemos como competencia”.

Al analizar las necesidades de cada huésped, resulta bastante evidente por qué Airbnb no abarca todos los mercados de la industria hospitalaria, y su modelo aún presenta varias trabas para los viajeros de negocios. Quizá la más notoria es que mientras que Airbnb puede ofrecer comodidad, variedad de precios y niveles de lujo, todavía falla en el rubro de la garantía.

“Nosotros lo que ofrecemos es que el trabajo de una persona que se va a hospedar por cuatro o más noches en otra ciudad no se vea perjudicado en su efectividad por su tipo de alojamiento”, explica el COO de IHG.

Cuando uno viaja por negocios, continúa Apaez, “necesita certeza, y un mínimo de estándares que Airbnb no le puede garantizar”. Los ejemplos abundan: clientes a los que les es cancelada la reservación (a veces a días de una estadía), fallas en el servicio de internet inalámbrico, opciones de hospedaje limitadas en ciudades de poco turismo masivo y, quizá la más importante de todas: Airbnb aún no puede ofrecer al huésped la seguridad de estar respaldado por una industria regulada, certificada y evaluada constantemente.

El apogeo que hoy experimenta Airbnb es innegable, sin embargo, el renombre de las grandes cadenas de hoteles no se ha construido en vano. Y eso los viajeros de negocios lo saben mejor que nadie. Por ahora, el cliente de los hoteles de larga estancia no está dispuesto a arriesgarlo todo por una cabaña pintoresca en la que el wifi sea deficiente.