¿Herida de guerra?

Cerca de la cuarta parte de los soldados estadounidenses que perdieron la vida antes de llegar a una instalación médica en Irak o Afganistán entre 2001 y 2011 no tendrían que haber muerto. El ejército de Estados Unidos encontró que alrededor de 25 por ciento de las muertes en el campo de batalla eran “potencialmente evitables”, y cerca de 90 por ciento de estas muertes se produjeron por hemorragia. La capacidad de detener el flujo sanguíneo es muy importante en el campo de batalla y fuera de él. Pero en algunas situaciones no hay suficientes manos para mantener el sangrado de los pacientes bajo control, o las lesiones están en lugares (como el cuello) en los que aplicar presión resulta problemático.

La empresa israelí Core Scientific Creations (CSC) ha creado un vendaje que hace que el control de la pérdida de sangre resulte más rápido y fácil. La gasa hemostática WoundClot está hecha a base de celulosa, un material que se encuentra comúnmente en la naturaleza, pero cuenta con una estructura molecular modificada en el laboratorio lo suficientemente estable para absorber una gran cantidad de sangre antes de disolverse sin ningún riesgo en el cuerpo. Cuando el vendaje entra en contacto con una herida, explica Shani Eliyahu-Gross, director de Tecnología, comienza a atraer la sangre, y tiene la capacidad de absorber aproximadamente 2500 veces su propio peso. Una vez expuesta a un medio líquido, la gasa se transforma en un gel y se adhiere a la herida. “Trabajamos con el cuerpo para cerrar la herida”, señala Eliyahu-Gross. WoundClot genera una especie de depósito que permite que los coagulantes sanguíneos permanezcan en el área y hagan su trabajo. El gel se mantiene estable de 24 a 36 horas, pero después se descompone rápidamente y es absorbido en el cuerpo en un lapso de siete días.


Gasa hemostática WoundClot

La policía israelí ya ha empezado a usar WoundClot, y CSC está en conversaciones con el ejército estadounidense para una posible investigación conjunta. Una unidad de atención de quemaduras en Suecia ha usado el producto para controlar la hemorragia en procedimientos de injertos de piel, señala Eliyahu-Gross. El Dr. Timothy Coakley, que ha sido médico de emergencias durante casi 30 años, es ahora director médico de CSC. Afirma que el producto funciona en cirugías a corazón abierto, procedimientos dentales, heridas con instrumentos cortantes y raspones en los niños. Él lo usó para tratar a una mujer que consumía medicamentos para adelgazar la sangre y que se había herido la lengua mientras comía crème brûlée. “Puede usarse donde quiera que haya una hemorragia”, afirma. “He estado buscando esto desde hace mucho tiempo”.

Publicado en cooperación con Newsweek