La mañana de ayer (sábado), en el panteón de la cabecera municipal de Cuautepec, fueron inhumados los restos de la adolescente Fryda Cherlin García Gayosso, presuntamente asesinada por su abuelo materno, Norberto Gayosso Vázquez, en venganza porque los padres de la menor lo corrieron del hogar debido a discusiones por la disputa de propiedades y su avanzado alcoholismo.
Minutos antes de las 09:00 horas, a la par del repicar de las campanas, familiares, alumnos del Cobaeh, amigos y hasta desconocidos, llegaron paulatinamente hasta saturar la iglesia de San Antonio Padua, en el centro de Cuautepec.
“No la conocí, pero quise venir a despedirla; era un angelito que no merecía morir así”, comentó una anciana que ya no logró entrar al santuario, pero permaneció afuera, como muchas otros, hasta que la ceremonia religiosa concluyó.
A un lado de la ermita se encontraba la carroza, en espera de trasladar el ataúd al cementerio, pero un grupo de mujeres pidió al conductor que avanzara porque llevarían el cuerpo en hombros.
Al menos mil personas, entre adultos, jóvenes y niños, en su mayoría ataviadas con prendas blancas, color similar al de las flores y globos que llevaban para despedir a Fryda, conformaron el silencioso cortejo encabezado por los padres de la joven.
Los globos fueron liberados, después vinieron los aplausos, luego el silencio, sólo irrumpido por sollozos y el mensaje de agradecimiento de los familiares.