“Fintechs” revolucionan servicios financieros y van por “tandas”

Es
un mito que el ahorro no es un hábito en este país. Según un estudio elaborado por el Grupo de
Consultores para Asistir a los Pobres (CGAP por sus siglas en inglés), el
sector más pobre o “más bajo de la pirámide” en México, guarda alrededor del
20.4 por ciento de su ingreso anual, principalmente utilizando métodos como las
tandas o “guardaditos” en efectivo. Si estos depósitos se hicieran en
instituciones financieras formales, la base de depósitos actual aumentaría un
23.4 por ciento. Y no es que los mexicanos nunca hayan tenido una cuenta bancaria,
es que optaron por rechazar al sistema que no les ofrece los productos que
necesitan.

El reporte también confirma que por
lo general hay una mala impresión de los bancos. Para la gente, cobran
intereses y comisiones muy altos, tienen estructuras de pagos inciertas, no
proveen de un servicio al cliente adecuado y son difíciles de contactar en caso
de preguntas o inquietudes. Aún así, los mexicanos con ingresos más bajos
estarían dispuestos a acceder a servicios financieros, sobre todo a través de
tiendas y cadenas con marcas en las que confían. Como lo comprobó CGAP en su
proyecto de bancarización en 2012, los mexicanos manejan sus ingresos de manera
intuitiva cuando separan su dinero para destinarlo a ciertos proyectos, a la
vez que crean vínculos sociales que los ayudan a administrarse mejor, dos
características que los bancos no han sabido capitalizar.

En un país en el que la mayoría de
los pobres habita áreas urbanas y tiene movilidad limitada, la cercanía de las
instituciones financieras es una característica que agregaría gran valor. Allí
es donde entra la magia de la herramienta con mayor potencial de reducir costos
de transacción y asimetrías de información: el internet. Acercar a la gente a
todo tipo de servicios: créditos, seguros de vida y de gastos médicos, banca electrónica,
tarjetas de crédito y débito e incluso fondos de inversión, es esencial para
que este sector pueda “poner a trabajar” su dinero. México ha sido, en los
últimos años, un semillero de fintechs, abreviación para empresas del sector de
la tecnología financiera. Sin embargo, este mercado aún está por despegar.

Kiwi, por ejemplo, es una plataforma
tecnológica creada por Enrique Bay, que busca darle solución al creciente
problema de endeudamiento que existe en nuestro país. Kiwi ofrece una
alternativa para lograr compras de alto valor utilizando planes de pago a la
medida. El proyecto comenzó en la página fondeadora.mx y hoy se especializa en
una de las compras de alto valor más demandadas de México: los servicios de
salud.

En realidad el concepto financiero
detrás de la aplicación no es algo nuevo. El layaway es un tipo de sistema de apartado en el que el comprador
paga por el producto o servicio antes de recibirlo, de la misma manera que
pagaría un crédito, pero sin generar intereses. La misión de empresas como Kiwi
es hacer de este proceso “simple y amigable; eficiente y sin estrés”, algo que los
mexicanos no asociamos con facilidad a los bancos.

En 2014, se invirtieron alrededor de
38 millones de dólares en fintechs, una cantidad relativamente pequeña al
tamaño de nuestra economía. Sin embargo, hay muchas empresas trabajando por
democratizar el uso de servicios financieros. Balinea, Prestadero, Netero, Qiwo,
Chapulin, Mi cancha, Bitso e incluso la misma Fondeadora son empresas mexicanas
que están ofreciendo soluciones innovadoras para problemas con las finanzas
personales muy arraigados en la sociedad.