Aunque la amenaza mundial del ébola y el zika es nueva, estas enfermedades infecciosas han estado con nosotros desde hace décadas. El virus de Ébola fue descubierto en 1976, en la actual República Democrática del Congo. Y los investigadores que estudiaban la fiebre amarilla en el apartado bosque Zika de Uganda aislaron el virus de ese nombre hace unos 70 años.
En ambos casos, los científicos estaban intrigados, pero la necesidad de investigarlos independientemente no era lo bastante imperiosa para ameritar fondos suficientes. El ébola estaba bien contenido en aldeas pequeñas. El zika causaba síntomas relativamente leves y de poca duración. Por eso, hasta los brotes recientes los investigadores estudiaban esas enfermedades en el contexto de sus categorías virales.
Los virus del mismo género pueden provocar los mismos síntomas. El ébola es un filovirus, género que incluye el virus de Marburg, y ambos ocasionan una fiebre hemorrágica. La infección por zika se parece mucho a la de otros flavivirus, como el virus del Nilo Occidental, el dengue y la fiebre amarilla. Sin embargo, los virus de cada categoría varían ligeramente desde el punto de vista molecular, y eso significa que los científicos tienen que buscar opciones de prevención y tratamiento enfocándose en cada uno, en vez de combatir todo el grupo. Pero no pueden hacerlo porque el dinero y los recursos se canalizan hacia donde existe una necesidad inmediata. “No puedes dedicar todo lo que tienes a cada microbio que existe”, dice el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés).
Pero cuando estalla una enfermedad viral, los investigadores reasignan el dinero de las becas existentes para enfocarse en ese patógeno. Hasta hace poco, casi todos los fondos para flavivirus estaban dedicados a la investigación del virus del Nilo Occidental, el dengue y la fiebre amarilla, pues el zika se consideraba “inconsecuente”, señala Fauci. No obstante, el virus de Zika ya no es el hijastro tonto de los flavivirus. Este mes, el presidente Barack Obama pidió al Congreso 1800 millones de dólares para combatirlo, reservando 200 millones de dólares para financiar un programa acelerado de pruebas para una vacuna.
Fauci dice que el NIAID adoptará las herramientas que usó hace unos años para desarrollar una vacuna contra el virus del Nilo Occidental. “No estamos partiendo de cero”, asegura. Confía en que, para este verano, habrá una posible vacuna para el zika.
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