El presidente Haití, Michel Martelly, concluyó con su
periodo de mandato y dejó su puesto en medio de las tensiones
sobre quién lo reemplazará pues no se ha elegido a un sucesor.
El inicio del carnaval de Haití se vio suspendido por las amenazas de
los opositores a llevar a cabo protestas en medio de los festejos.
Haití es el país más pobre de América, y continúa en una
constante lucha por recuperarse de los daños que ocasionó el terremoto que el
país sufrió en 2010.
En un discurso, Martelly dijo arrepentirse de posponer las
elecciones presidenciales de enero. La elección para elegir a su sucesor fue pospuesta por miedo
a actos violentos y por alegaciones de fraude.
El viernes pasado, en un choque con ex soldados, opositores
del gobierno asesinaron a golpes a un hombre en la capital, Port-au-Prince.
Las elecciones se llevarán a cabo el 24 de abril, y
el nuevo presidente tomará protesta el 14 de mayo. En el último acuerdo, el parlamento se comprometió a elegir a un presidente
interino e instalar a un gobierno temporal, por un periodo de cuatro meses.
Martelly no puede buscar la reelección pero apoya
públicamente a Jovenel Moise, un exportador de plátanos que ganó la primera
ronda de elecciones en noviembre pasado. Ese resultado fue severamente puesto en duda por el
contrincante de la oposición, Jude Celestin.
El primer ministro de Haití, Evans Paul, ha acordado que se
quedará en su puesto hasta que el parlamento acepte a su reemplazo y ha pedido
a los ciudadanos que mantengan la calma ante la situación que enfrenta el país.
Con información de AFP