PUBLICADO RECIENTEMENTE, El intelectual mexicano: una especie
en extinción es un libro que pretende hacer una radiografía sobre los
llamados intelectuales públicos, aquellos singulares personajes que podían
escribir sobre prácticamente cualquier tema y opinar tanto del devenir
de la historia nacional como de fútbol, de la situación mundial del
petróleo o de la naturaleza de la literatura y que, sobre todo, intervenían
en la esfera pública.
Los autores de la obra —publicada bajo el sello editorial Taurus—,
Ana Sofía Rodríguez y Luciano Concheiro, dos jóvenes historiadores
nacidos en los albores de la década de 1990, buscaron a los intelectuales
para que ellos mismos contaran su historia. De esta manera, el texto
presenta una serie de conversaciones con 14 personajes (Juan Villoro,
Juan Ramón de la Fuente, José Woldenberg, Jorge Castañeda, Héctor
Aguilar Camín, Lorenzo Meyer, Rolando Cordera, Roger Bartra, Vicente
Leñero, Víctor Flores Olea, Huberto Batis, Enrique Semo, Elena Poniatowska
y Emmanuel Carballo) que concluyen en tres tipos de relatos: el de la propia vida de los intelectuales, el de las instituciones culturales,
la prensa y las revistas del país y el de los cambios culturales, políticos y
sociales que tuvieron lugar en México desde mediados del siglo XX.
Ana Sofía Rodríguez y Luciano Concheiro, dos jóvenes historiadores
nacidos en los albores de la década de 1990, buscaron a los intelectuales
para que ellos mismos contaran su historia. De esta manera, el texto
presenta una serie de conversaciones con 14 personajes (Juan Villoro,
Juan Ramón de la Fuente, José Woldenberg, Jorge Castañeda, Héctor
Aguilar Camín, Lorenzo Meyer, Rolando Cordera, Roger Bartra, Vicente
Leñero, Víctor Flores Olea, Huberto Batis, Enrique Semo, Elena Poniatowska
y Emmanuel Carballo) que concluyen en tres tipos de relatos: el de la propia vida de los intelectuales, el de las instituciones culturales,
la prensa y las revistas del país y el de los cambios culturales, políticos y
sociales que tuvieron lugar en México desde mediados del siglo XX.
“Consideramos que los intelectuales están en extinción porque
cada vez hay menos y tienen menos poder debido a que fueron sustituidos
por otros actores sociales”, manifiesta Luciano Concheiro. “El lugar
que ocupaban en las esferas públicas fue ocupado por otro tipo de
actores como los académicos, los especialistas, los periodistas, los columnistas
y los tecnócratas, poco a poco se fueron relegando a un segundo
plano por una serie de causas como esta”.
cada vez hay menos y tienen menos poder debido a que fueron sustituidos
por otros actores sociales”, manifiesta Luciano Concheiro. “El lugar
que ocupaban en las esferas públicas fue ocupado por otro tipo de
actores como los académicos, los especialistas, los periodistas, los columnistas
y los tecnócratas, poco a poco se fueron relegando a un segundo
plano por una serie de causas como esta”.
En entrevista con Newsweek en Español, Ana Sofía Rodríguez
considera, por su parte, que un intelectual se reconoce por su influencia
en la esfera pública y por poseer una obra sólida que explique por
sí misma esa influencia. “Hablamos de la obra que sustente su autoridad
moral, pero también el poder, las relaciones y su capacidad de
injerir en la esfera pública. Pero en el proceso se fue ajustando y consideramos no sólo obra escrita, las instituciones
también cuentan, igualmente la creación
de publicaciones periódicas importantes que
influyeron mucho sobre todo en la segunda
mitad del XX”.
considera, por su parte, que un intelectual se reconoce por su influencia
en la esfera pública y por poseer una obra sólida que explique por
sí misma esa influencia. “Hablamos de la obra que sustente su autoridad
moral, pero también el poder, las relaciones y su capacidad de
injerir en la esfera pública. Pero en el proceso se fue ajustando y consideramos no sólo obra escrita, las instituciones
también cuentan, igualmente la creación
de publicaciones periódicas importantes que
influyeron mucho sobre todo en la segunda
mitad del XX”.
De acuerdo con Concheiro, a pesar de que
al final en conjunto forman un todo, existen
varios tipos de intelectuales: “Sí, hay varios
arquetipos, uno es la gran categoría de la definición
más general y, al mismo tiempo, más
abstracta, aquel que se dedica a la producción
de ideas y de conocimientos y que a partir de
estos incide en la esfera pública. Luego, dentro
de esa gran categoría, están los que vienen de
la academia, por ejemplo los sociólogos, historiadores
y antropólogos, y también los que
vienen de las ciencias duras o con novelas,
trabajos y columnas periodísticas o ensayos
teóricos y sociales”.
al final en conjunto forman un todo, existen
varios tipos de intelectuales: “Sí, hay varios
arquetipos, uno es la gran categoría de la definición
más general y, al mismo tiempo, más
abstracta, aquel que se dedica a la producción
de ideas y de conocimientos y que a partir de
estos incide en la esfera pública. Luego, dentro
de esa gran categoría, están los que vienen de
la academia, por ejemplo los sociólogos, historiadores
y antropólogos, y también los que
vienen de las ciencias duras o con novelas,
trabajos y columnas periodísticas o ensayos
teóricos y sociales”.

FOTO: ANTONIO CRUZ/NW NOTICIAS
PARA BIEN Y PARA MAL
—El intelectual está en peligro de extinción,
¿por qué para bien y por qué para mal?
¿por qué para bien y por qué para mal?
Rodríguez: “Para mal porque el trabajo
que hacían estas personas y el compromiso, la
manera de incidir en la esfera pública a partir
de ideas construidas con nociones de largo
alcance, teóricas, no sólo coyunturales, con
distintos referentes y lecturas, la desaparición
de eso, al pensar en nuestra realidad política y
social, es trágico, pues ese tipo de reflexión es
fundamental, es muy útil. Ahora, al hacer las
entrevistas nos dimos cuenta de que no son
personajes exentos de vicios, tenían una autoridad
vertical, centralizaban el poder, marginalizaban
y, en muchos sentidos, reproducían
las desigualdades de su ambiente, por eso vemos
sólo una mujer (Poniatowska)”.
que hacían estas personas y el compromiso, la
manera de incidir en la esfera pública a partir
de ideas construidas con nociones de largo
alcance, teóricas, no sólo coyunturales, con
distintos referentes y lecturas, la desaparición
de eso, al pensar en nuestra realidad política y
social, es trágico, pues ese tipo de reflexión es
fundamental, es muy útil. Ahora, al hacer las
entrevistas nos dimos cuenta de que no son
personajes exentos de vicios, tenían una autoridad
vertical, centralizaban el poder, marginalizaban
y, en muchos sentidos, reproducían
las desigualdades de su ambiente, por eso vemos
sólo una mujer (Poniatowska)”.
Concheiro: “Debemos transitar hacia nuevos
sujetos que hagan esas acciones, pero eliminando
sus vicios. Para eso tenemos una
propuesta utópica, pero viable, que es la de las
intelectualidades colectivas. Son nuevos sujetos
que hacen lo que los intelectuales, pensar
o incidir con su pensamiento en la realidad,
pero de una nueva manera que permita alejarnos
de los vicios. No serían individuales, sino
colectivos, las colectividades funcionarían no
de manera vertical, sino horizontal, todo el
tiempo estarían cambiando porque crearían
una multiplicidad de verdades, y los distintos
sujetos que las compondrían creerían en la
igualdad de las inteligencias. En las intelectualidades
colectivas todos dialogarían al tú por
tú y, además, producirían discursos extraños,
no serían libros definitivos y con un punto final,
sino textos en perpetua edición, siempre
dialogando entre sí y siempre cambiando”.
sujetos que hagan esas acciones, pero eliminando
sus vicios. Para eso tenemos una
propuesta utópica, pero viable, que es la de las
intelectualidades colectivas. Son nuevos sujetos
que hacen lo que los intelectuales, pensar
o incidir con su pensamiento en la realidad,
pero de una nueva manera que permita alejarnos
de los vicios. No serían individuales, sino
colectivos, las colectividades funcionarían no
de manera vertical, sino horizontal, todo el
tiempo estarían cambiando porque crearían
una multiplicidad de verdades, y los distintos
sujetos que las compondrían creerían en la
igualdad de las inteligencias. En las intelectualidades
colectivas todos dialogarían al tú por
tú y, además, producirían discursos extraños,
no serían libros definitivos y con un punto final,
sino textos en perpetua edición, siempre
dialogando entre sí y siempre cambiando”.
—¿Cómo se resume la historia alegre y
triste de la intelectualidad mexicana?
triste de la intelectualidad mexicana?
—Hoy existen más espacios, mayor pluralidad
que la que existía en la década de 1950.
Es triste porque se ve lo difícil que ha sido, lo
mucho que ha costado y lo mucho que nos
queda por avanzar, pero también tenemos
todavía la deficiencia de algunos medios y
una censura construida de distintas formas.
Alegre por la gran cantidad de obras magníficas
que estos intelectuales nos legaron, y triste
porque también marginaron muchas otras
y construyeron un canon propio. Es una historia
de claroscuros, llena de historias escabrosas,
de pleitos personales, pero también
de grandes hechos heroicos en los cuales los
intelectuales pelearon contra los poderes y se
afirmaron como sujetos con una serie de valores
íntegros. Entonces yo la definiría como
una historia con momentos alegres y tristes y
con logros y enormes derrotas.
que la que existía en la década de 1950.
Es triste porque se ve lo difícil que ha sido, lo
mucho que ha costado y lo mucho que nos
queda por avanzar, pero también tenemos
todavía la deficiencia de algunos medios y
una censura construida de distintas formas.
Alegre por la gran cantidad de obras magníficas
que estos intelectuales nos legaron, y triste
porque también marginaron muchas otras
y construyeron un canon propio. Es una historia
de claroscuros, llena de historias escabrosas,
de pleitos personales, pero también
de grandes hechos heroicos en los cuales los
intelectuales pelearon contra los poderes y se
afirmaron como sujetos con una serie de valores
íntegros. Entonces yo la definiría como
una historia con momentos alegres y tristes y
con logros y enormes derrotas.

FOTO: ANTONIO CRUZ/NW NOTICIAS
—¿Cómo perfilan la intelectualidad del
México de hoy?
México de hoy?
Rodríguez: “Casi todas esas personas siguen
vivas y actuales y siguen teniendo influencia,
pero su actividad se ha atomizado
de alguna manera, ya no necesariamente reflexionan
con ganas de generalizar, ni se toman
el tiempo para escribir largos libros. Su
actividad principal ya está en los medios, casi
todos son columnistas, aparecen en la televisión
o tienen programa de radio. Hemos visto
un tránsito de actividad, no de rol”.
vivas y actuales y siguen teniendo influencia,
pero su actividad se ha atomizado
de alguna manera, ya no necesariamente reflexionan
con ganas de generalizar, ni se toman
el tiempo para escribir largos libros. Su
actividad principal ya está en los medios, casi
todos son columnistas, aparecen en la televisión
o tienen programa de radio. Hemos visto
un tránsito de actividad, no de rol”.
Concheiro: “El campo cultural mexicano
hoy está dominado y conquistado por los opinólogos
o comentócratas y los intelectuales
han perdido espacio. En ese sentido, este libro
es un réquiem, pero también es una elegía y
un llamado a ellos”.
hoy está dominado y conquistado por los opinólogos
o comentócratas y los intelectuales
han perdido espacio. En ese sentido, este libro
es un réquiem, pero también es una elegía y
un llamado a ellos”.
—No obstante, los opinólogos, al igual que
los intelectuales, exhiben sus propias etiquetas
y colores ideológicos…
los intelectuales, exhiben sus propias etiquetas
y colores ideológicos…
Concheiro: “Sí, de hecho uno de los rasgos
del intelectual es el compromiso político,
pues al momento de incidir en la esfera de la
realidad, de la esfera política, social, debe tomar
una postura, y siempre va a ser partisano,
tomará partido por una causa. Si no se toma
causa no se es intelectual”.
del intelectual es el compromiso político,
pues al momento de incidir en la esfera de la
realidad, de la esfera política, social, debe tomar
una postura, y siempre va a ser partisano,
tomará partido por una causa. Si no se toma
causa no se es intelectual”.
Rodríguez: “Y, en última instancia, estar
todo el tiempo viendo hacia la realidad y
adaptándose a las problemáticas de la realidad,
entonces la ideología está en diálogo, no
necesariamente es de dónde se parte, sino
que se dialoga. Y, en ese sentido, la labor del
intelectual es muy útil, es un rol importante
que cumplir y que necesita de asumir cierta
responsabilidad”.
todo el tiempo viendo hacia la realidad y
adaptándose a las problemáticas de la realidad,
entonces la ideología está en diálogo, no
necesariamente es de dónde se parte, sino
que se dialoga. Y, en ese sentido, la labor del
intelectual es muy útil, es un rol importante
que cumplir y que necesita de asumir cierta
responsabilidad”.


FOTO: ANTONIO CRUZ/NW NOTICIAS