Salvador de Bahía.— Matheus
Lima y Kleisse Marcelina
atienden en un hospital a su
hijo Pietro, de dos meses
de edad, quien sufre de
microcefalia luego de que su
madre, durante el embarazo,
fue picada por el mosquito
Aedes aegypti y contagiada
con el virus de Zika.
Mientras el zika continúa
su rápida propagación por
el continente americano,
los científicos se afanan
en tratar de entender
cómo prevenir, tratar y
diagnosticar esta nueva
amenaza transmitida por
mosquitos. Hasta el momento
no hay vacuna contra
este contagio, al que las
autoridades estadounidenses
de salud han descrito como
un “nuevo” virus que se ha
expandido velozmente en
los últimos años y que está
vinculado a daños cerebrales
en recién nacidos. El
gobierno de Estados Unidos
está llamando a hacer toda
clase de investigaciones
sobre el zika y creará un
fondo de 97 millones de
dólares para financiar
diversos estudios, desde
cómo se contagia a cómo
provoca la enfermedad y
de qué forma controlar el
mosquito que lo transmite,
el Aedes aegypti. El zika fue
identificado por primera vez
en 1947, y provocó su primer
caso en humanos en 1952
en Uganda. Sin embargo, la
mayoría de los casos fueron
leves, con fiebre y picazón,
así como enrojecimiento de
los ojos algunas pocas veces.