Un estudio publicado en la revista Nature Nanotechonology informa sobre la creación de un sensor que se adapta a los dedos y ayuda a detectar el cáncer de mama. El dispositivo, diseñado por un grupo de investigadores de la Universidad de Tokio Takao Someya, está hecho con un material flexible y transparente –similar al caucho- que permite localizar tumores gracias a que mide los cambios y la distribución de la presión en el pecho.
Esto supone una alternativa a los exámenes hechos con mamografías, las cuales implican que las mujeres se expongan a la radiación, además de que son incómodas y un poco dolorosas.
Al adaptarse a los dedos, este sensor permite hacer una exploración similar a la que realizan los médicos, sólo que más exacta, ya que puede medir la distribución de la presión en el pecho en 144 localizaciones a la vez, detectando la diferencia entre la textura de un seno sano y uno con un tumor.
Los sensores están formados por transistores orgánicos, interruptores electrónicos de carbono y oxígeno, además de una estructura de nanofibras que son sensibles a la presión.
Se espera que se puedan comercializar dentro de tres años, ya que por el momento los investigadores trabajan en algunas mejores, pues aunque los dispositivos tienen la capacidad de adaptarse a superficies completamente lisas y/o redondas (como los senos), no tienen una medición precisa en superficies que se arrugan o se curvan (como a veces ocurre con el cuerpo humano).