LA FRASE SE REPRODUCÍA EN LAS DIVERSAS
CARTULINAS. “#QueNoTeCompreDuarte”. La militancia del PRD en Veracruz la
mostraba a las cámaras de televisión que grababan al dirigente nacional del
partido, Agustín Basave, que en esa ocasión decidió lanzar un mensaje,
prácticamente un ultimátum, a un sector del perredismo, el cual que le retiró
su apoyo para concretar una alianza con el PAN en el estado.
El neoleonés se colocó ante el micrófono.
Directo, ligeramente irritado, comenzó el discurso: “Si a mí, después de
haberme autorizado, me quieren desautorizar, entonces renuncio a la presidencia
del PRD, y lo sostengo.
“En Veracruz se quiere comprar a la
oposición”, denunció, pero al partido “no lo van a someter. No vamos a dejar
que nos digan otros partidos políticos, y menos el gobierno, con quién y en
dónde debemos aliarnos”.
Basave afirmó que renunciar a la dirección
nacional del PRD no era “capricho, berrinche o exabrupto”. Sino que se trataba
—amenazó— de una determinación “que no tiene marcha atrás, si es que el margen
para negociar las alianzas con otros partidos permanece reducido para el
presidente del sol azteca”.
Los medios lo anunciaron así: que Basave
lamentaba “la cerrazón en el interior de su partido ante las posibles alianzas
con el PRD en las elecciones de este año”.
El PRD cedió. Aprobó la coalición. Y no
sólo esa: también en Oaxaca, Zacatecas y Durango, al menos hasta ahora. Basave
continuará al frente del sol azteca, se anunció al poco tiempo, aunque en
Hidalgo, Tamaulipas y Tlaxcala no se concretó ningún acuerdo y continúen
pendientes las coaliciones en Aguascalientes, Quintana Roo, Chihuahua, Puebla y
Sinaloa. En estas últimas dos entidades federativas, por cierto, el PRD y el
PAN compitieron juntos hace seis años y derrotaron al PRI. Lo mismo sucedió en
Oaxaca.

Así se vivió el primer capítulo prevotaciones
estatales y se comprobó que, con la elección en puerta, ningún partido quiere
evidenciar sus conflictos internos. Pero el ajetreo electoral ya está aquí, con
todo lo que implica: alianzas, negociaciones y reparticiones.
No es extraño que los partidos políticos hagan
públicas sus intenciones y pactos: este año no sólo están en juego 13 gobiernos
estatales, también lo están sus plataformas para la contienda presidencial de
2018 Agustín Basave y Ricardo Anaya, el líder del PAN, impulsan alianzas, a
pesar de las diferencias en sus propósitos políticos, y aunque Manlio Fabio
Beltrones, dirigente del PRI, diga que esas coaliciones restan credibilidad a
los partidos, Beltrones sabe que esta es una estrategia con un claro propósito:
arrebatar poder regional al priismo y lograr condiciones óptimas en la contienda
presidencial en poco más de dos años.
El PRI gobierna diez de los estados que en poco tiempo
comenzarán campañas. Por eso buscará mantener ese dominio e intentará recuperar
los tres estados perdidos hace seis años. “Estas elecciones serán presentadas
como un gran plebiscito a favor o en contra el PRI”, advierte Nicolás Loza,
investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
“Los comicios locales previos a las presidenciales
llaman la atención porque perfilan la fuerza de operación política con la que
cada partido llega al proceso por la presidencia. Estos estados representan el
22 por ciento del electorado del país”, enfatiza el profesor.
—Si
las alianzas funcionaron hace seis años, es natural que se concreten de nuevo
—se le comenta a John Ackerman, profesor en el Instituto de Investigaciones
Jurídicas de UNAM.
—México no es una democracia. Las elecciones no se
ganan apelando a la opinión pública, sino a partir de los pactos, atrás de
puertas cerradas. Se establecen con grandes empresarios, delincuentes o con
otros partidos políticos o grupos de poder. El PRI pacta con el Verde, con
intereses financieros internacionales, con grupos criminales, con el mismo
Humberto Moreira, incluso podemos decir que con el narcotráfico.

alianzas, Morena también hace de las suyas.
López Obrador ya anunció que en Zacatecas
su partido conformará una alianza electoral
con militantes de esos tres partidos. FOTO: ILSE HUESCA/CUARTOSCURO
LA MANCUERNA
PEÑA NIETO—BELTRONES
Afeitado y con el cabello relamido hacia atrás, Manlio
Fabio Beltrones dijo a los reporteros:
“De lo que se trata en un sistema de partidos
políticos, evidentemente democrático como en el que estamos, es de fortalecer
estas instituciones, pero que a través de ellas lleguen proyectos claros de
gobierno al ejercicio del poder. De lo contrario, lo único que tendremos es una
fiesta electoral con lo que le llamo yo las catafixias de los partidos políticos”.
El presidente del PRI se refería a las alianzas
PRD—PAN, los dos partidos que no sólo contenderán en contra de gobernadores
priistas, sino también contra el respaldo que desde la Ciudad de México
ejercerán el presidente Enrique Peña Nieto y el propio Beltrones.
Ambos líderes, dice Ernesto Hernández Norzagaray,
expresidente de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, jugarán un papel
decisivo en el actual proceso electoral con respecto a 2018. “El viejo
presidencialismo mexicano está de regreso y más omnicomprensivo. La forma en
que este año se están decidiendo las candidaturas a gobernador da cuenta de
ello. El CEN del PRI afirma que las bases eligen a quienes los representan”,
indica el experto en estos temas.
Sin embargo, agrega, “es la mancuerna Peña
Nieto-Beltrones la que elige a los candidatos. A todas luces, esto viola el
criterio democrático de la ley de partidos, pero nadie lo cuestiona por razones
de cálculo o simple cultura política”.
—¿Cuál
es el perfil de candidato y posible gobernador electo más conveniente para
ambos que logre mantener la presidencia en 2018?
—El presidente necesita un político que apoye su
proyecto liberalizador y le garantice el control político del Estado. Beltrones
ocupa un candidato ganador que le garantice lealtad para su proyecto sucesorio.
El perfil idóneo del candidato de ambos es un empresario con alcances e
intereses internacionales o un político de una lealtad probada.
—Se
habla de que Peña Nieto y Beltrones no están en el mismo bando —se le indica a
Ackerman.
—El PRI tiene la capacidad de siempre superar sus
divisiones internas. Es un partido, como acusa Beltrones, sin ideología, sin
coherencia ideológica. No hay conflictos reales dentro del PRI con respecto a
una visión del país o de partido. Lo que hay son diferentes personalidades y
grupos de poder. Peña y Beltrones tienen grupos diferentes, pero así como el
PAN y el PRD se ponen de acuerdo, Peña Nieto y Beltrones lo harán, repartiendo
fichas entre ellos.

La selección de candidatos es crucial, señala el
investigador: “Esto está ligado al tema de 2018, porque tanto en 2015, 2016 y
el próximo 2017 veremos a algunos posibles aspirantes que tengan muchas cartas
que jugar, pero no sólo en el partido de Peña. Me parece que es el caso de
todos”.
Se les llama anti-PRI e incluso “contra natura”,
aunque se trata únicamente de coaliciones entre el PRD y PAN para arrebatar
terreno al PRI a dos años de la elección presidencial.
“Independientemente de cuál sea la percepción de los
ciudadanos de los gobiernos aliancistas en Sinaloa, Oaxaca y Puebla —estima el
investigador Nicolás Loza—, las dirigencias del PAN y PRD siguen pensando que
esa es la vía para derrotar al PRI en estados donde es muy fuerte, como
Veracruz”.
Víctor Alarcón considera, a su vez, que este tipo de
uniones entre partidos de oposición sirve para lograr debilitar el peso de un
autoritarismo regional, “sobre todo en estados donde no ha habido alternancia
electoral”, apunta el investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Por su parte, Alejandro Moreno opina que estas
elecciones son importantes porque rectifican un partido en el poder o se
inclinan por el cambio. “Todas las elecciones están conectadas entre sí
—observa el profesor del ITAM—. Lo que pasó el año pasado y suceda en este va a
incidir en 2018. Y las de 2017, cuando son las elecciones en el Estado de
México, que suelen verse como el laboratorio de las presidenciales, también.
Los procesos electorales dan registro de cómo se desempeñó un partido político”.
Aunque los partidos van de nuevo en coalición, agrega
Moreno, “las condiciones hoy son muy distintas. ¿Bajo qué condiciones llegan
esos gobiernos de coalición que en su momento derrocaron al PRI? Hay estados en
los que este partido, históricamente, ha sido muy fuerte: Durango, Tamaulipas,
Hidalgo. Veracruz ha sido un estado más tripartito, aún cuando el tema de la
alternancia sigue pendiente. En ese estado veremos una campaña en la que el
gobierno saliente ha sido muy criticado”.
—Gusten o no a analistas y ciudadanos, las alianzas
tienen repercusiones.
—Hay una tensión mediática en los electores. Tenemos
que ver cómo articulan estas coaliciones sus ofertas político-electorales. Los
electores, hoy, después de haber logrado alternancia en algunos estados en
2010, pensarán en otro tipo de ofertas. Además del cambio, ¿qué hay? Cada vez
hay un elector más sofisticado. Habrá incidencia, pero aún es temprano para
adelantar. Las elecciones previas indican, claro, dónde el PRI es fuerte y
dónde no.
Y agrega: “Lo que sí es que, aun a varios meses de
junio, hay que poner atención a la elección de candidatos. Poco a poco se
empieza a clarificar quién va, sus fortalezas. Habrá que ver cómo se forman las
alianzas, cómo se unifican, qué tipos de mensajes van a lanzar. A partir de
eso, cuando estén las piezas en el tablero, hay que ver qué movimientos puede
haber”.
La postura de John Ackerman sobre al significado de
las alianzas es distinta: “No veo mucha posibilidad de alternancia real en
ninguna de las elecciones estatales este año. Desde el 1 de diciembre de 2012,
el PRI ha gobernado de manera conjunta con el PAN y el PRD. Los tres partidos
son caretas de una misma lógica política autoritaria. Es posible que el PRI
pierda algunos de los estados, o no. Lo importante es que quien gane será el
partido que logre consolidar pactos más fuertes con intereses y poderes
fácticos más importantes.
“El problema es más de fondo, más que si un partido
gana o no. Vivimos dentro de un mito de una transición democrática. México ha
tenido elecciones desde hace unos 200 años. El problema es que sean realmente
elecciones democráticas. Vemos que nos falta mucho para alcanzar eso”.
TERRITORIO EN DISPUTA
Agustín Basave crea expectativas. Seguro de sí mismo,
adelanta a la prensa que, aunque prefiere reservarse el contenido de las
charlas que sostiene con el panista Ricardo Anaya, ambos preparan una alianza de
“amplio espectro opositor”.
Basave sabe que los 14 estados que celebrarán
elecciones —además de las 13 gubernaturas, en Baja California se competirá por
diputaciones y las cinco alcaldías— representan casi la mitad del territorio
nacional y, de acuerdo con datos del Instituto Nacional Electoral, el 35.3 por
ciento de los electores en lista nominal habitan en esas entidades.
El PRD y el PAN quieren ganar terreno, fortalecer sus
estructuras hoy, este año, porque en dos más competirán por escaños, curules y,
más relevante aún, por la silla presidencial.

RICARDO ANAYA, impulsa
alianzas con otros partidos,
a pesar de las diferencias en
sus propósitos políticos, con
el fin de lograr condiciones
óptimas para la contienda
presidencial de 2018. FOTO: ISABEL MATEOS/CUARTOSCURO
“Este año se define cómo cada partido político podría
llegar en condiciones más o menos óptimas para controlar espacios y promover
operación política con miras a 2018”, observa Víctor Alarcón.
El enemigo a vencer es el PRI, representado por grupos
en el poder en cada entidad. “Contrario a lo que pueda pensarse, son los
resortes locales, los intereses regionales, los que condicionan las elecciones
a gobernador”, opina el investigador de la UAM.
El PRI en conjunto tiene en su poder el 71 por ciento
de esos 14 estados. El PAN gobierna el siete por ciento, en Baja California. En
el 22 por ciento restante, ocupan el cargo principal tres mandatarios que
surgieron de coaliciones opositoras en 2010, pero cuyo ejercicio de poder ha
decepcionado, de acuerdo con las encuestas: Gabino Cué, Mario López Valdez y
Rafael Moreno Valle, en Oaxaca, Sinaloa y Puebla, respectivamente.
En 2016 habrá elecciones locales en 14 estados del
país, 13 para elegir gobernador y una más, Baja California, para decidir sobre
alcaldes y diputados. Representan el 35.3 por ciento de electores en lista la
nominal.
Aquella vez, cuando Agustín Basave acudió a Veracruz
para enviar un mensaje a sus compañeros de partido, el perredismo local también
tenía algo que decirle a su líder nacional. Le exigió a él y a la militancia en
general “no corromperse ante los ofrecimientos antialianzas”.
“Hemos venido a pedirle a nuestra dirigencia nacional,
así como nunca lo hemos hecho. Hemos aguantado, hemos resistido, ha habido
ofertas de dinero, de placas de taxis, de plazas para maestro, ha habido
amenaza a los alcaldes de que no les va a pasar su cuenta pública”, denunció
Rogelio Franco Castán, líder local, y exhortó a la cúpula del PRD a aprobar la
alianza con el PAN en la entidad.
Y así sucedió porque quizás esos dirigentes están
enterados de que Veracruz es estratégico para el tablero electoral. La entidad,
gobernada desde hace décadas por el PRI, se encuentra en la lista de los cinco
estados del país con el mayor nú- mero de electores y es una plataforma
importante de proyección política. Por eso lo llaman la joya de la corona.
El estado ocupa el tercer lugar con el 6.6 por ciento
de la lista nominal, la cual lidera el Estado de México —que tendrá relevo en
el gobierno el año próximo— con el 13.2 por ciento. En segundo lugar está el
Distrito Federal, con el 8.8 por ciento.
El actual gobernador, Javier Duarte, no ha arrojado
resultados positivos durante su gestión, que ha sido nombrada la entidad más
peligrosa para ejercer el periodismo. Artículo 19, la organización
internacional cuya misión es impulsar la libertad de expresión y el respeto a
los derechos de los periodistas, ha documentado que ahí se asesinaron al menos
a 14 periodistas de 2011 a la fecha
El crimen organizado sigue imparable y su deuda
pública, según se desprende de reportes de Hacienda, aumentó en un 48 por
ciento. Es la cuarta entidad, de las 14 con proceso electoral en este año, con
mayor deuda per cápita, de 5402 pesos por veracruzano. Con todo, el PRI domina
la región.

El investigador Nicolás Loza comenta que la
importancia de Veracruz reside en su tamaño electoral, así como en su
relevancia económica y la proyección política que representa: “Ahí la única
posibilidad que hay para que el PRI sea derrotado es una alianza explícita
entre las dirigencias del PAN y PRD en torno a un candidato o que, aunque no
hubiera esa alianza, esta ocurriera en los hechos en una suerte de segunda
vuelta electoral, cayéndose la candidatura más débil de uno de esos dos
partidos, haciendo que el electorado fluyera, votando estratégicamente en
contra del PRI, apoyando al candidato que esté en mejores condiciones”.
PRECANDIDATO DEL PAN
Uno de los protagonistas de la contienda electoral es
Agustín Basave, sin duda. Después de lograr su objetivo aliancista en algunas
entidades, hace algunos días lanzó una nueva amenaza: “No habrá alianza con el
PAN en Puebla si no hay un acuerdo en Tlaxcala”.
Sólo agregó que el asunto lo discutiría con el
presidente del PAN, Ricardo Anaya. “El acuerdo es que la interlocución será
entre ambos”.
Hace seis años, en Puebla se impuso el panista Rafael
Moreno Valle gracias a una alianza entre su partido y el PRD. Por eso llama la
atención ese estado, y además porque es la quinta entidad más estratégica en lo
electoral —cuenta con el cinco por ciento del listado nominal del país— y
porque quizá Moreno Valle sea un posible precandidato del PAN a la presidencia.
Sus aspiraciones podrían potenciarse si logra que
Acción Nacional conserve el estado poblano, ya sea que vaya solo o nuevamente
en coalición con el PRD. De lo contrario, se alejaría de la candidatura
panista.
“En Puebla es muy probable que si la gestión de Moreno
Valle es exitosa a juicio de los poblanos, más que un premio a la alianza de
hace seis años es un voto hacia el PAN”, apunta Nicolás Loza.
“Pero de haber un voto a favor del PAN en Puebla, no
sólo será un reconocimiento al gobernador, sino un apuntalamiento para la
candidatura presidencial del PAN. Sólo en ese estado está claramente un actor
muy relevante, un precandidato presidencial”.
—¿Por qué es importante Puebla?
—Porque en Puebla hay una suerte de contienda de
muchos elementos simbóicos. Las alianzas, la capacidad que pueda tener el PRI
para recuperar la plaza y la potencia o la capacidad que tenga Moreno Valle de
ganar la elección y de hacerla aparecer no sólo como una victoria del PAN, pero
de cara a la precandidatura de la presidencial.
Así como el PAN, el PRD o el PRI forman alianzas,
Morena también hace las suyas. Andrés Manuel López Obrador ya anunció que en la
disputa por el gobierno en Zacatecas su partido conformará una alianza electoral
con militantes de esos tres partidos.
Andrés Manuel detalló que “el bloque electoral se
conformará porque militantes del PRI están inconformes con las decisiones o
imposiciones que ha hecho el actual gobernador, Alonso Reyes, al designar a su
cuñado como candidato del PAN y del PRD a la gubernatura”.
Morena, nacido como partido político apenas en 2014,
ha conquistado espacios, sobre todo en la Ciudad de México, donde obtuvo cinco
de 16 delegaciones en las elecciones locales del año pasado.
Sin embargo, en el resto de las entidades no ha
logrado penetrar con la misma fuerza, por lo que los comicios de este año son
una oportunidad de ganar territorio si quieren llevar a su líder, Andrés Manuel
López Obrador, a la competencia por la Presidencia de la República.
El también doctor en Ciencias Políticas y Sociología
por la Complutense de Madrid, Hernández Norzagaray, explica que este proceso
electoral exigirá el agrupamiento de fuerzas, y “aquel partido que se margine
prácticamente estará señalando que no va en la jugada siguiente.
“Esto vale hasta para el Peje”, advierte. “A pesar de
que está punteando en las encuestas, si no tiene una buena estrategia para 2016
vamos a ver que el resultado puede ser nuevamente una derrota. Yo creo que las
elecciones de 2016 llaman a la cautela para poder llegar fuertes en 2018”.
Alarcón también ve en los comicios locales de este año
una oportunidad para evaluar el avance de Morena: “Me parece también que estas
elecciones locales nos pueden mostrar si el partido tiene posibilidades de ir
más allá del DF o Jalisco. Hay que ver que la izquierda tiene que moverse más
allá de sus bastiones para poder presentarse como una fuerza política nacional
no obstante las diferencias con las que se presenta en este momento”.
En tanto, Alejandro Moreno indica que hay que seguir
el desempeño de Morena, “pero en este caso la pregunta de quién va en 2018 está
más contestada. En el resto de los partidos no del todo. Hay mucha más
incertidumbre”.

DEL PRD: “No vamos a dejar
que nos digan otros partidos
políticos, y menos el gobierno,
con quién y en dónde
debemos aliarnos”. FOTO: ENRIQUE ORDÓÑEZ /CUARTOSCURO
—¿Qué
posibilidades tiene Morena en los estados? —se cuestiona a John Ackerman.
—Este año está difícil. Morena tiene claro su
objetivo, que es la elección presidencial de 2018, todo va encaminado hacia
ahí. No está jugando el mismo juego de los otros partidos respecto a conquistar
gubernaturas para adquirir recursos, caso Humberto Moreira. Independientemente
de lo que ocurra este año en las elecciones locales, esta es una medición de
fuerzas entre los partidos históricos-corruptos: PAN, PRD y PRI. Esta elección
es determinante para definir el rumbo de los tres al 2018.
COLIMA,
DESPUÉS DE LAS TRAMPAS
“Sería ridículo anular de nuevo la elección en
Colima”, dijo Manlio Fabio Beltrones y aseguró que la jornada electoral
extraordinaria en la que los ciudadanos votaron para elegir al gobernador de la
entidad “fue exitosa”.
Beltrones dijo eso porque, con el cien por ciento de
las actas capturadas, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP)
dio una diferencia de 10 168 votos a favor del candidato priista, José Ignacio
Peralta, sobre el panista, Jorge Luis Preciado.
“Dos veces ha ganado Nacho Peralta, dos veces ha
ganado el PRI”, aseguró Beltrones en una entrevista radiofónica. El 7 de junio
del año pasado, Colima celebró elecciones. Peralta, el candidato del PRI, Verde
y Nueva Alianza, resultó electo.
Cuatro meses después, los magistrados del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación tomaron una decisión histórica:
anular los comicios por una injerencia comprobable de funcionarios públicos del
estado. Se descubrió que el entonces secretario de Desarrollo Social, Rigoberto
Salazar Velasco, intervino en los comicios por instrucción del gobernador,
Mario Anguiano Moreno. El funcionario fue evidenciado en un audio.
Tras la anulación, el 17 de enero pasado en Colima
iniciaron los comicios de este año. El estado repitió candidatos y también
ganador. Como si nada hubiera pasad o Colima no es tan significativo en
números, sin embargo. Su listado nominal representa apenas el 0.6 de todo el
país.
No obstante, “lo que sucedió en el estado hace unos
días nos dice algo muy interesante: a pesar de la anulación, las votaciones no
se movieron mucho, permanecieron muy estables con respecto a la elección de
junio pasado. Estamos viendo electorados muy partidarios en muchos sentidos”,
indica Alejandro Moreno, del ITAM.
La pregunta aquí es, precisa, si ese patrón va a
repetirse en las entidades donde habrá contienda en junio.
LA
VÍA POR LOS INDEPENDIENTES
Dos de los protagonistas de la elección de junio
pasado fueron, probablemente, Jaime Rodríguez Calderón, elBroncoy Pedro Kumamoto,
quienes ganaron, respectivamente, el gobierno de Nuevo León y una diputación
local en Jalisco.
Ante el abstencionismo que prevalece en las
elecciones, generada por la pérdida de credibilidad de los partidos políticos,
la nueva figura de los independientes podría mejorar los índices de asistencia
a las urnas, indican algunos especialistas. No obstante, “es muy temprano para lanzar
pronósticos”, refuta el investigador Alejandro Moreno.
La abstención ronda principalmente sobre seis
entidades que actualmente se encuentran en proceso electoral. Aunque esta vez
no elegirá mandatario estatal, sino sólo diputados y alcaldes, Baja California
lidera en la pobre asistencia a las urnas con 63.23 por ciento de abstención en
su reciente elección de 2013, en la que el panista Francisco Kiko Vega Lamadrid
resultó electo.
Los cinco estados restantes, que en 2010 tuvieron su
reciente relevo en el gobierno y que este año concluye el sexenio, son:
Chihuahua, con 58.59 por ciento de abstención; Durango, con el 54.28 por
ciento; Hidalgo, con el 52.62 por ciento; Quintana Roo, con el 55.65 por
ciento, y Tamaulipas, con el 55.52 por ciento.
“En México los partidos políticos son las
instituciones que menos confianza generan en la ciudadanía”, quedó de relieve
en una encuesta realizada por Parametría.

El porcentaje de desconfianza, además, ha incrementado
desde 2002, año en el que la encuestadora comenzó a medir este reactivo. En
2015, la medición más reciente, alcanzó su máximo histórico con un 80 por
ciento de entrevistados que no confían en los partidos políticos.
Ante la desconfianza en las instituciones partidistas
que deriva en los altos niveles de abstención, las candidaturas independientes
aparecen en el escenario como una opción para motivar la participación
ciudadana y como un elemento que inyectará mayor intensidad en la
contienda.
El politólogo Ernesto Hernández Norzagaray comenta que
las candidaturas independientes, estrenadas a escala local y federal el año
pasado, serán un ingrediente que pueda determinar nuevas tendencias de
comportamiento electoral.
“En muchos estados —expone— vamos a ver, sin lugar a
dudas, tanto a escala de candidaturas a alcaldías como al Poder Legislativo y a
la gubernatura, candidaturas independientes”. Y continúa:
“Ya de por sí, el hecho de que se planteen este tipo
de candidaturas, independientemente de que ganen o no, va a provocar un tercero
en discordia, entre lo que tradicionalmente era esa bipolaridad en la
competencia electoral”.
Las candidaturas sin partido amenazan las posiciones
de los institutos políticos. Hernández Norzagaray recuerda la decisión del
Consejo Político Nacional del PRI de permitir que simpatizantes o personas sin
militancia sean candidatos en caso de representar mayor rentabilidad electoral.
“Significa —interpreta el especialista— que este
partido al menos tiene ya definiciones programáticas, de tal suerte que van a
tratar de hacerle contrapeso a las candidaturas independientes”.
Víctor Alarcón, de la UAM, no se muestra aún tan
convencido del alcance de los independientes, dadas las trabas legales que en
algunos estados han impuesto a través de las legislaciones llamadas
“antibronco”.
Apenas el 3 de enero, el Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación resolvió que los candidatos independientes tendrán
acceso al financiamiento público para contender en igualdad de circunstancias
respecto a los abanderados postulados por un partido político de nueva
creación, después de que algunas leyes locales marginaron a los ciudadanos sin partido
del financiamiento público.
Mientras los partidos se ponen de acuerdo en si van o
no en alianza en otras entidades, el Bronco compartió un video en las redes
sociales en el que invita a todos los ciudadanos a votar por los candidatos
independientes en los procesos electorales de este año.
“Raza, les pido que le echen la mano a los candidatos
independientes, con su firma ellos pueden competir en las próximas elecciones y
le vamos a dar una lección a la partidocracia”.
Y, positivamente, remata: “Ayúdenles a los
independientes y este país será mejor”.