El miércoles, después de la decisión del parlamento danés de aprobar medidas para desalentar a los refugiados de pedir asilo en Dinamarca —incluida una que permite a las autoridades incautar objetos de valor a quienes entran para ayudar a pagar por su estadía—, Ai anunció su decisión en Instagram y Twitter, donde tiene alrededor de 204 000 y 310 000 seguidores respectivamente.
“Ai Weiwei ha decidido cerrar su exhibición ‘Rupturas’ en la Fundación Faurschou de Copenhague, Dinamarca. Esta decisión obedece a la aprobación por parte del parlamento danés de la propuesta de ley que permite incautar objetos de valor y retrasar las reuniones familiares a quienes buscan asilo”, reza una publicación en Instagram en la cuenta de Ai fechada el miércoles. “Jens Faurschou apoya la decisión del artista y lamenta que el parlamento danés elija estar a la vanguardia en políticas simbólicas e inhumanas en la mayor crisis humanitaria en Europa y Oriente Medio hoy día, en vez de estar en la vanguardia de una solución europea respetuosa para resolver la aguda crisis humanitaria”.
La Associated Press reportó que la curadora Jennie Haagemann dijo que el artista había llamado al dueño de la fundación por la decisión. La AP también reportó que a Ai le gustaría retirar su obra del museo Aros, en Aarhus, pero que los funcionarios allí no habían tenido noticias directas del artista. Erlend Hoeyersten, el director de ese museo, expresó su respeto a las críticas del artista a las políticas inmigratorias, pero añadió: “También encuentro irracional que todo un pueblo sea castigado por las políticas de su gobierno”.

La publicación más reciente de Ai en Instagram, alrededor de dos horas después del anuncio, yuxtapone una foto de una publicidad de la cerveza Carlsberg diciendo: “Bienvenido a la nación más feliz del mundo”, con una liga a una noticia sobre la aprobación del controversial proyecto de ley en Dinamarca.
El artista chino es conocido mundialmente no solo por su activismo social, del que es franco en medios sociales y demás canales, sino también por las críticas políticas que infunde en su obra. Una instalación mostrada en 2015 en Alcatraz, la famosa ex prisión en San Francisco, consistía de cientos de retratos hechos con Lego de los individuos que habían sido encarcelados o exilados por sus creencias, acciones o afiliaciones, incluidos Mohammed al-Roken, Martin Luther King Jr. y Edward Snowden.
El mismo Ai ha chocado con el gobierno chino por su naturaleza franca. En julio pasado, pocos meses después de que cerrara la exhibición en Alcatraz, Ai logró que las autoridades chinas le regresaran su pasaporte después de cuatro años; fue detenido y apresado por 81 días en 2011 y consecuentemente no se le permitió viajar.
En septiembre, Ai y su colega artista Anish Kapoor caminaron 8 millas en Londres para mostrar su solidaridad con los refugiados que entraban a Europa, una crisis a la cual el artista chino ha dedicado una gran cantidad de su atención. La mayoría de las publicaciones recientes de Ai en Instagram están llenas de fotografías y videos de refugiados, instantáneas reveladoras de sus experiencias desde un estudio que él montó en la isla griega de Lesbos.

“Como artista, tengo que relacionarme con las luchas de la humanidad… Nunca separo estas situaciones de mi arte”, dijo él. “La frontera no está en Lesbos”, añadió él, hablando del punto de entrada frecuente de los refugiados a Europa, sino “en nuestras mentes y en nuestros corazones”.