Riqueza, sólo la de las minas

Hombres y mujeres de La Camelia, comunidad ubicada en un rincón del norte de Pachuca, sacaron más de 35 mil toneladas de plata de sus entrañas, pero ellos siguen sumidos en la pobreza y carentes hasta de agua potable.

Frente a ellos todavía se conserva parte de aquel acueducto construido en el siglo XVI, que surtía de agua a los habitantes del centro de Pachuca y que tenía su fuente principal a un costado del exconvento de San Francisco.

Esa historia de poco les ha servido a los poco más de mil habitantes que todavía no cuentan con las virtudes del Pachuca moderno, “del que tiene fuentes de colores y monumentos raros”, afirmó Francisca Olivares, una de las vecinas que padece la carencia de agua potable.

Allá, dijo, pueden jugar con el agua, ponerle color y hasta banquitas, acá ya quisiéramos “por providencia” una cubeta diario para cocinar y lavar la ropa.

Herederos de una tradición minera, han sabido enfrentar sus dificultades con ingenio y recursos de su propia bolsa, ante la desatención de los presidentes municipales. “Aquí conocemos a los presidentes municipales cuando vienen a sacarnos el voto y jamás los volvemos a ver”, declaró Francisco Hernández.

El poblador planteó cómo han sobrevivido a ese olvido, “hemos tenido que traer nuestra propia agua desde las presas, desde los ojos de agua, porque de otra manera nos morimos de sed”, y muestra las mangueras negras que bajan entre rocas y prados desde lo alto del Parque Nacional El Chico.

En 2009, informaron, se comenzó la primera etapa de un sistema de agua potable, la cual sería extraída de las minas; sin embargo, nunca se puso en marcha y comenzaron por desaparecer parte de las bombas y luego hasta tramos de tubería.

Ya para 2012, la Comisión de Agua y Alcantarillado de Sistemas Intermunicipales (Caasim) se dijo capaz de administrar el agua potable y enviar desde un cárcamo el líquido suficiente para la población.

Una o dos veces apenas reciben agua potable por la madrugada, siempre y cuando no existan inconvenientes, que han dejado a esa comunidad con sed hasta por dos semanas, según los vecinos entrevistados.

“Aquí fueron las primeras minas en ser explotadas en Pachuca, pero también fuimos los primeros en ser olvidados”, indicó Jesús Martínez, quien advierte: “Pero ya vendrá la nuestra, ya vienen elecciones, y entonces sí…