Los médicos también se deprimen

Cada marzo, los aspirantes a médicos alrededor de Estados
Unidos esperan con entusiasmo febril recibir sus sobres de emparejamiento.
Dentro hallarán la respuesta a una pregunta que han estado pensando en los
cuatro años y varios meses de solicitudes y entrevistas: ¿dónde pasarán los
próximos años como internos y residentes?

Pero después de algún tiempo en sus puestos recién
asignados —y extenuantes—, la excitación se agota. Más de una cuarta parte
reporta síntomas de depresión, según un artículo reciente publicado en JAMA.

El Dr. Srijan Sen, de la Universidad de Michigan, trabajó
con sus colegas para analizar la información de 54 estudios evaluados por sus
pares desde 1963 hasta 2015 y halló que el índice general de depresión o
síntomas depresivos entre internos y residentes era de 28.8 por ciento. En
contraste, 6.6 por ciento de los adultos en Estados Unidos experimentaron un
episodio importante de depresión en el transcurso de 2014.

Hay algo específico respecto a la experiencia del
internado que deprime a los médicos, dice Sen, quien también es el principal
investigador en el Estudio de Salud Interna. Ese proyecto ha rastreado el
estrés y la depresión en más de 10 000 médicos nuevos y muestra que los índices
de depresión aumentaron de 3 por ciento antes del comienzo de la residencia a
26 por ciento durante el primer año.

Las largas horas y la privación del sueño de un internado
son tristemente célebres, pero no son el único problema, dice el Dr. Thomas
Schwenk, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nevada, campus
Reno, quien escribió un editorial publicado en JAMAjunto con el estudio de Sen. Durante la residencia, los nuevos
médicos enfrentan un estrés enorme, dice Schwenk, y lidian con dilemas éticos,
decisiones tecnológicas y expectativas de los pacientes. Al contrario de la
mayoría de los trabajos, los riesgos pueden ser de vida o muerte. “Aquí hay una
cantidad tremenda que no los estamos ayudando a asimilar”, dice sobre los
médicos. “Son experiencias muy traumáticas las que tienen”.

Aun cuando “ha habido poca voluntad o energía para cambiar
el sistema”, escribió Schwenk, esta información muestra cuán descontrolada
puede estar la depresión entre los médicos, “sugiere que tal vez no haya más
opción”.

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Fuente: JAMA, Sondeo Nacional 2014 de Uso de Drogas y
Salud

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Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek