Carles Puigdemont tomó protesta como presidente de la Generalitat de Cataluña el martes 12 de enero, luego de que la coalición independentista (Juntos or el sí) y la Candidatura de Unidad Popular (CUP) acordaran una coalición el pasado domingo.
Durante la toma de posesión, sin embargo, Puigdemont omitió jurar lealtad al Rey y la Constitución de España. Los 130 presidentes que le han antecedido hicieron en su momento una promesa del cargo en la que destacaban su compromiso con la Monarquía y la Constitución españolas, como dicta el protocolo. En lugar de ello, Carmen Forcadell, presidenta del Parlamento Catalán, le tomó protesta al independentista quien sustituyó el juramento solo por fidelidad “la voluntad del pueblo de Cataluña, representada en el Parlament”.
La versión de Carles Puigdemont va en contra de lo dictado por el Real Decreto 707/1979 (que regula el juramento en cargos y funciones públicas), y su norma subraya que la promesa debe “cumplir fielmente las obligaciones del cargo con lealtad al Rey y de guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”.
Hasta ahora no queda claro si habrá consecuencias para el nuevo presidente de la Generalitat catalana, aunque recién finalizada la ceremonia de toma de posesión la Abogacía del Estado anunció que estudiará si impugna la promesa del cargo hecha por Carles Puigdemont.
Durante su discurso, Puigdemont aprovechó para recalcar las intenciones secesionistas de su administración y reclamó al gobierno de Mariano Rajoy por su inacción: “estamos desatendidos por las instituciones del Estado, estamos menospreciados”. Frente a esta situación, el catalán prometió mejores condiciones para llevar a cabo una independencia y urgió a que se unieran más involucrados.
Aunque el pasado 20 de diciembre los independentistas no alcanzaron la mayoría de escaños en las elecciones generales, es probable que con Carles Puigdemont el movimiento recobre fuerza y participación para la toma de decisiones.
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Con información de Notimex y El País