Entrevista Penn-‘El Chapo’, “insulto épico” a periodistas mexicanos: TWP

El diario estadounidense The Washington Post (TWP) señaló en una nota publicada tras darse a conocer la entrevista que realizó el actor estadounidense Sean Penn con Joaquín “El Chapo” Guzmán, que esta representa un conflicto de intereses entre el periodismo y el entretenimiento, además de que es un agravio a los periodistas en México, donde más de 60 periodistas han sido asesinados o desaparecidos en la última década, según la organización Comité para Proteger Periodistas.

TWP aborda el caso del jefe de la oficina en la ciudad de México del Dallas Morning News por casi dos
décadas, Alfredo Corchado, quien ha estado en las líneas del frente de la lucha
periodística para documentar el precio brutal de la violencia por las drogas en
todo México, país que, según Reporteros sin Fronteras es “uno de los más peligrosos del mundo para los periodistas” ya que “son amenazados y asesinados por el crimen organizado
o funcionarios corruptos con impunidad. El clima de miedo resultante lleva a
una autocensura y mina la libertad de información”.

El artículo firmado por el periodista Petter Holley, señala que las historias
sobre corrupción del gobierno, el éxodo de la clase media mexicana y la
violencia por las drogas
han hecho que Corchado reciba numerosas amenazas de
muerte que lo obligaron a huir del país por meses en una ocasión. Como varios
de sus valientes contemporáneos mexicanos, él ha tratado de seguir adelante,
incluso cuando regiones enteras de la nación acosada —Sinaloa, Tamaulipas y
Durango— han visto a sus medios independientes silenciados por el espectro de
la violencia.

En
estos lugares, señala Corchado a Holley, “nadie publica algo sin aprobación del cártel,
incluido —al parecer— Sean Penn”.

“Para
Corchado y muchos de sus colegas, allí radica el problema con el controvertido
recuento de primera mano del actor estadounidense con el tristemente célebre
señor de las drogas Joaquín “El Chapo” Guzmán. Corchado dijo que el artículo
—publicado el sábado por Rolling Stone y entregado con la aprobación de Guzmán
antes de hacerse público— es evidencia del conflicto inherente entre el
periodismo y el entretenimiento
“, señala Holley.

“Cuando
en realidad no estás desafiando a la persona y has acordado entregar el
artículo para su aprobación, suena más como un entretenimiento de Hollywood”,
dijo Corchado, quien recientemente fue nombrado el director fronterizo de la
Escuela de Periodismo Walter Cronkite de la Universidad Estatal de Arizona, a
The Washington Post. “No está a la par del sacrificio de muchos de mis colegas
en México y alrededor del mundo quienes han perdido sus vidas luchando contra
la censura”.

“¿Él
está sirviendo al público o está engrandeciéndose a sí mismo?”
, añadió Corchado,
refiriéndose a Penn.

Es
una pregunta que se ha propagado por el mundo periodístico, con el artículo de
Rolling Stone atrayendo tantas críticas como sin duda ha atraído clics.

The Washington Post recapitula y cita a la reportera Dana Priest, de The Post, que en diciembre señaló que los lectores de periódicos
en México “no están conscientes de las decisiones de vida o muerte que los
editores toman todos los días para no enfurecer a los diferentes comandantes de
los cárteles locales”.

Hildebrando
“Brando” Deandar Ayala —editor en jefe de El Mañana, uno de los periódicos más
antiguos y grandes de la región con una circulación impresa de 30,000— dijo a
Priest que someterse a las exigencias de censura del cártel es una táctica de
supervivencia.

“Lo
haces o mueres, y nadie quiere morir”, dijo él a The Post. “La autocensura, ese
es nuestro escudo”.

Él
añadió: “Los lectores nos odian a veces. Pero no conocen los riesgos reales por
los que pasamos”.

El
reporte de Priest al que refiere TWP señala que “cuatro periodistas de El Mañana han sido
asesinados en los últimos 10 años. Otros sobrevivieron a intentos de asesinato,
secuestros y ataques con granadas y ametralladoras a sus oficinas. A Deandar le
han disparado, secuestrado y le prendieron fuego a su hogar, dijo él”.

El
reporte añade:

Los tres periódicos más grandes de EE
UU cercanos —el Brownsville Herald, el Monitor en McAllen, Texas, y el Laredo
Morning Times
— prohíben a sus reporteros cruzar la frontera para reportar
porque es demasiado peligroso, según los editores de los periódicos.

Para
muchos observadores, la prosa a veces bromista de Penn reveló una admiración
inquietante por el hombre que “es uno de los principales actores en las
sangrientas guerras de las drogas del país
, que han reclamado por lo menos
100 000 vidas en la última década”, según Quartz.

“Conforme
te zambulles más profundamente en el desorden disperso, se hace más claro que
Penn alberga una especie de reverencia inspirada en Hollywood por El Chapo”,
escribe Melissa Cronin de Gawker en una entrada que cataloga las peores frases
del artículo.

Para
otros, el recuento controversial de Penn era reminiscente de la debacle de
9 000 palabras de la revista sobre una violación tumultuaria en la Universidad
de Virginia que nunca ocurrió.

Jeet
Heer, un alto editor de New Republic, aludió el recuento fabricado en Twitter,
escribiendo: “Rolling Stone deja de lado los estándares de ética periodística
para obtener un artículo que atraiga una atención enorme. ¿Qué podría salir
mal?”

Otros,
como el vice corresponsal Danny Gold, retó a los periodistas por su hipocresía.
Él argumentó que Penn hizo lo que cualquier otro periodista desesperado por la
exclusiva más buscada en el mundo hubiera hecho, según CNN.

“Nunca
he sido fan del periodismo de Penn”, escribió Gold, “pero yo y cualquier otro
periodista hubiéramos comprometido mucho más para conseguir una entrevista con
El Chapo. Cualquiera que diga lo contrario está mintiendo”.

Chris
Hayes, de MSNBC, señaló que las consideraciones éticas tienen una manera de
volverse inmateriales de frente a un “tráfico enorme”.

Joel
Simon, director ejecutivo del Comité para Proteger Periodistas, dijo a The Post
que él permitiría a los medios debatir la ética de las acciones de Penn. No
obstante, antes de elaborar un juicio, él sugirió que la gente considere el
grado de autocensura que ocurre en las comunidades de todo México. Los
periodistas en México, señaló él, no reciben protección de su gobierno, lo cual
a menudo es cómplice de los riesgos que toman al escribir.

Al
considerar que las reuniones con miembros de alto nivel de los cárteles y los
medios son “tremendamente inusuales”, pero no inauditas, él dijo que el
artículo del actor debería ser juzgado por lo que revela.

“¿Los
periodistas deberían siquiera entrevistar criminales?”
, preguntó Simon. “Yo
diría que por supuesto”.

“Pero
si como periodista entrevistas a alguien como El Chapo, más te vale dar algo de
información valiosa e importante, en mi opinión”, añadió él. “En este caso en
particular, él tenía un encargo de una publicación tremendamente visible e
importante, y si entregó un artículo digno de los riesgos que tomó, eso es algo
que los editores deben decidir y los medios en sí deberían debatir”.

Al
señalar cuán rara es una entrevista semejante, Corchado dijo que él espera que
surja alguna perspicacia por darle al público cualquier atisbo del cerebro
criminal. Y aun así, lo inquieta cómo se adquirió la información.

“¿Yo
y otros periodistas habríamos deseado conseguir la entrevista?”, añadió él.
“Por supuesto, pero dudo que nos hubieran provisto de las mismas protecciones
que a una estrella de Hollywood. La entrevista también se dio con grandes
condiciones, como la aprobación final del artículo por El Chapo
. Ello equivale
a la censura similar que mis colegas mexicanos enfrentan hoy día. Excepto que
si ellos no cumplen, tal vez no vivan otro día para contarlo”.

Con información de The Washington Post