Haku y su fascinación por la muerte

LA TENUE VOZ DE MARIANA VILLANUEVA, la timidez que exhala y la suavidad que provee a cada nueva palabra contrastan con la oscuridad y ligera rudeza de sus trazos. En los dibujos a lápiz de Haku, su alias, prevalece un entorno mortuorio. Se evidencia la inclinación de la joven artista por el tema de la muerte y lo fantástico. Su afición por lo místico.

Mariana pareciera ser, a primera vista, un ser frágil alejado de los espectros y cráneos que conforman su propuesta artística, que ha acaparado la atención de revistas, galerías e, incluso, marcas de ropa.

Todo el mundo se sorprende al confirmar que la creadora de esos seres del inframundo es una persona que no rebasa los veinticinco años. “El arte es un lenguaje más, un medio de expresión. Implica para el creador tener un balance emocional, intelectual”, define Haku al inicio de la entrevista.

–En tus dibujos hay una constante: la muerte. ¿Qué hizo que te apasionara de esa manera?

–Es una incertidumbre con la que vamos a vivir todos los días.

Resulta más misteriosa. Para mí el misterio es muy seductor y, al mismo tiempo, una fuerza para entenderla –responde la joven, de tez blanca y atuendo relajado: jeans, playera y tenis.

–¿Por qué te atrae?

–Falleció mi papá cuando tenía dieciséis años y eso hizo que comenzara a cuestionarme muchas cosas.

Desde que era una niña, a Haku le llamaron la atención las manualidades, crear. “Me gustaba mucho dibujar, y esa fue la disciplina que me atrapó”, recuerda. Sin embargo, fue apenas hace tres años cuando decidió dedicarse profesionalmente al dibujo, cuando tenía veintiún años. El éxito llegó de inmediato, sin que ella tuviera la intención.

Su gusto por el dibujo se explica en buena medida gracias al entorno familiar. Su mamá es promotora cultural, su papá también lo fue. “En mi familia hay mucha cercanía al arte. Mi abuelo era músico, pintaba también. Crecí rodeada de manifestaciones de ese tipo”, cuenta Mariana.

Asistía a eventos culturales y talleres. Su casa era frecuentada por los amigos artistas de su mamá, quien trabaja en la realización del Festival Cervantino. “Por esa razón, frecuentaba bastantes exposiciones, obras de teatro, conciertos”. Quizá Haku no lo sabía en ese momento, pero aquel estilo de vida definiría su futuro.
ANTONIO CRUZ/NW NOTICIAS
A eso se le sumó el hecho de que su abuelo fundó Los Folkloristas, una agrupación de músicos mexicanos, pioneros en la di-fusión de la música tradicional latinoamericana. Mariana era una asistente asidua a sus conciertos. “Era un ambiente muy agrada-ble, me inspiraba ver a personas talentosas haciendo lo que mejor sabían, en un ámbito que buscaba preservar tradiciones y culturas populares en México. Aquello me atrapó”.

Mariana, no obstante, retrasó un poco su verdadera vocación. Ingresó a estudiar en la Escuela de Diseño del Instituto Nacional de Bellas Artes. Con el tiempo, se dio cuenta de que no quería estudiar diseño integral. “Tenía presente la idea de que del arte no se puede vivir y diseño era una opción. Creí que de alguna manera podía vincularlo”. Pero Haku se equivocó. La frustración comenzó… hasta que decidió frenarla y dedicarse de lleno al dibujo.
Aunque Haku es hoy reconocida por un trabajo en donde abundan esqueletos, no siempre fue así. comenzó dibujando animales, se inclinaba por la ilustración científica. Con el tiempo, la anatomía llamó su atención. Así, poco a poco, comenzó a trazar lo que hoy caracteriza su obra.
“Fue entonces cuando se me ocurrió crear mis propios personajes”, evoca la joven mujer.

Un días, nomás por que sí, empezó a publicar sus dibujos en Facebook. La aceptación fue inmediata. Sus amigos en la red social comenzaros a difundir el trabajo, los likes se multiplicaron. Y, de repente, galerías y revistas comenzaron a contactarla. Todo en muy corto tiempo.

“Ahí se detonó todo –dice Mariana, como si aún no pudiera creerlo–. Se hizo una cadena y se difundió en otros lados. Siempre ha sido un incentivo muy grande que tu trabajo guste. Casa Galería, que está en el sur, me invitó a exponer. Fue mi primera exposición y fue individual. Después, las revistas me buscaron, entre ellas, El Fanzine, para publicar mis dibujos. Honestamente, nunca imaginé que eso iba a pasar.

“Estoy muy feliz, muy agradecida. Quiero seguir haciendo más proyectos. Mi mamá está muy contenta también, me apoya al 100 por ciento, igual que el resto de la familia. Al principio hubo un poco de desacuerdo por dejar la escuela. Querían que me titulara. Después entendieron”.
–Eres autodidacta.

–Sí, siempre. Muy autodidacta, y también he trabajado con personas talentosas, como el novelista gráfico Edgar Clement. Al trabajar se aprende. La escuela da bases. A algunas personas les funciona el sistema educativo, a otras no.
–¿No tienes problema con que tu trabajo se difunda de manera masiva, trabajar por algún pedido?

–Es parte de un aprendizaje. Uno se tiene que adaptar a la circunstancia. Esto es algo nuevo e inesperado, pero poco a poco me adapto y me siento tranquila.
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Haku no trabaja de manera exclusiva para ninguna empresa o marca. Recientemente expuso para la galería Fifty 24. Ahora prepara nuevos proyectos, una edición especial con una marca de ropa de nombre Chelovek, por ejemplo. Pero lo hace de manera más pausada. Necesita un descanso tras el trabajo ilustrativo que realizó para Slipknot, una banda estadounidense.
“Este año ha sido muy feliz —comparte Mariana— Mi año, definitivamente. Los proyectos han sido muy buenos. Con quienes colaboro dicen que les gusta mucho mi trabajo, que no se imaginaban que tuviera mi edad. Ojalá que vengan cosas más interesantes”.

Mariana se define como una persona seria. Le gusta pasar inadvertida: “Si estoy en un medio que no conozco, me quedo callada. Observo a la gente, me gusta escucharla. Aunque si estoy con alguien de confianza soy muy simple, río mucho”.

Prefiere quedarse en casa a dibujar, no es muy asidua a fiestas. En las mañanas va al gimnasio, escucha música en bus-ca de referentes. “Si tengo un cuadro en proceso, lo hago de día.

Si estoy descansando, veo a mis amigos, aunque últimamente ha sido muy ajetreado, muchos viajes y entrevistas. No he tenido mucho tiempo, aunque intento darme algún momento de tranquilidad”.

–¿Te da miedo el futuro, la exigencia?

–Me da incertidumbre, no miedo. Pero algo que he aprendido es que, si te mantienes activo y eres congruente, no tiene que pasar algo fuerte. Los errores son aprendizajes. Estoy receptiva a lo que venga. Ahora he metido más color a los dibujos. En 2016 me gustaría incorporar nuevos materiales. Quiero experimentar.