La más reciente enmienda a la Regulación Europea de Protección de Datos, cuya implementación está programada para esta semana, se consideraría que la edad actual de consentimiento digital aumentará de 13 a 16 años, lo que significa que “el procesamiento de datos personales de un niño de menos de 16 años sólo deberá ser legal si, y en la medida que, tal consentimiento sea otorgado o autorizado por el titular de la responsabilidad paterna sobre el niño.”
Algunos padres se muestran escépticos con respecto a las implicaciones de la ley. Jennifer Howze, cofundadora de BritMums, la red de blogging sobre paternidad más grande del Reino Unido, declaró a Newsweek que, aunque respalda firmemente la idea de la participación del gobierno en la forma en que las compañías de redes sociales interactúan con los niños, resulta poco claro si un cambio en la edad de consentimiento digital abordará eficazmente esos asuntos.
“No es como si entrara en un bar con mi hijo de dieciséis años y comprara personalmente una bebida para él, y lo supervisara mientras se la bebe”, dice. “Eso es distinto de la idea de contar con el consentimiento paterno en un entorno digital.”
La mayor lucha para los padres, responde Howze, consiste en inculcar la importancia de estar consciente de la clase de información que los niños deberían compartir en línea. “No estoy seguro de que esta ley aborde ninguna preocupación específica”, dice.
Alan Woodward, un experto en ciberseguridad de la Universidad de Surrey, dijo a Newsweek que las propuestas son un paso en la dirección correcta en lo relacionado con la protección de datos.
“Puedo comprender la opinión”, dice. “El tipo de detalles que subes a Facebook: tu nombre, tu dirección, tu número de teléfono, información personalmente identificable; ese es el tipo de información más valiosa para los piratas informáticos porque les permite cometer fraudes de identidad.”
De acuerdo conFT, las empresas enfrentan multas de hasta 4 por ciento de su facturación mundial si no cumplen con las nuevas regulaciones.
La preocupación de Woodward es la forma en que la UE planea implementar la ley: qué pasos podría dar de manera realista para garantizar que empresas como Facebook e Instagram impongan mecanismos estrictos de verificación de edad y si el consentimiento paterno es una garantía lo suficientemente severa.
“¿Acaso los padres saben realmente a qué están dando su consentimiento?”, pregunta. “¿Cuántos padres de un joven de dieciséis años usan Facebook y comprenden los peligros que hay ahí?”
La ronda final de las negociaciones sobre la redacción exacta de las nuevas reglas está programada para esta semana en el Parlamento Europeo.