¿Cuántos ensayos clínicos se realizan con dinero corporativo?

Recortes drásticos en el financiamiento de la investigación científica provocan que una cantidad cada vez mayor de científicos e investigadores busquen dinero para sus estudios en las corporaciones, en especial las compañías de medicamentos. Un artículo publicado el martes enJAMA por investigadores de la Escuela Johns Hopkins Bloomberg de Salud Pública halla una disminución en la cantidad de ensayos clínicos que son apoyados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés).

El estudio observó la información de ClinicalTrials.gov, el registro gubernamental de estudios clínicos en humanos financiados pública y privadamente. La Biblioteca Nacional de Medicina y los NIH mantienen el sitio en la red, el cual está destinado a proveer información sobre tratamientos potenciales para una variedad de problemas de salud y enfermedades crónicas. Desde 2005, a los investigadores se les exige registrar su ensayo en ClinicalTrials.gov si pretenden publicar sus hallazgos en una revista académica importante.

Los investigadores buscaron en la base de datos los ensayos registrados entre 2006 y 2014 y también realizaron una búsqueda del tipo de financiador. Ellos descubrieron que la cantidad de ensayos financiados por la industria farmacéutica aumentó 43 por ciento en ese periodo de tiempo, pasando de 4,585 a 6,550. Por otra parte, los ensayos financiados por los NIH disminuyeron en ese mismo periodo de tiempo en 24 por ciento. En 2014, hubo 1,048 ensayos financiados por los NIH en comparación con 1,376 en 2006.

“Mi preocupación es que los ensayos independientes estén disminuyendo y ello significa que tenemos menos datos de alta calidad para informar a la salud pública que no están influenciados por intereses comerciales”, dijo en una declaración de prensa el Dr. Stephan Ehrhardt, profesor asociado del departamento de epidemiología de la Escuela Bloomberg y autor principal del artículo. “Cuando hago un ensayo financiado por el gobierno comparando dos tratamientos, empiezo bajo el supuesto de que ambos tratamientos son iguales. No tengo un interés financiero particular en el resultado”.

Los investigadores dicen que esta tendencia podría deberse a “una disminución en el gasto discrecional del gobierno federal de EE UU”. Y la información sobre el gasto de los NIH sí parece reflejar esto. Después del ajuste a la inflación, el presupuesto en 2014 de los NIH es 14 por ciento menor de lo que era en 2006, según el artículo.

El análisis tiene algunas limitantes. Los datos de un registro de ensayo siempre están disponibles en ClinicalTrial.gov, pero a los investigadores no se les exige necesariamente que introduzcan una fecha de inicio, lo cual significa que algunos ensayos podrían no haber entrado en la serie de datos. Además, el análisis no disecciona las fuentes de financiamiento más allá de los NIH y la industria farmacéutica, como las organizaciones no gubernamentales y las agencias, universidades y financiadores independientes tanto en EE UU como en el extranjero.

(El análisis también sugiere que más dinero está proviniendo de financiadores fuera de EE UU. En un análisis al azar de 500 ensayos, una mayoría —353, o 71 por ciento— no tenían algún financiador domiciliado en EE UU.)

A muchos críticos involucrados en realizar investigación clínica les preocupa que los científicos estén haciendo demasiada promoción para las corporaciones y formando sociedades para asegurar financiamiento para sí mismos o sus colegas. Un informe publicado en septiembre halló que uno de cada 10 puestos en juntas directivas de compañías de atención a la salud con fines de lucro era ocupado por investigadores afiliados con una institución sin fines de lucro o académica.

Se están realizando acciones para limitar sesgos. Por ejemplo, la Ley Sunshine para Médicos —aprobada como parte de la Ley de Atención Asequible en 2010— exige que todas las compañías farmacéuticas y de dispositivos médicos reporten cualesquiera pagos hechos a médicos y centros médicos. Esto incluye financiamiento a investigación, viajes, honorarios, honorarios como orador, comidas y artículos educativos.

Pero el dinero para la investigación potencialmente influyente no solo proviene de la industria farmacéutica. La Coca-Cola Company ha financiado investigación en termodinámica, destinada a mostrar que la soda no es mala siempre y cuando sigas moviéndote. Este es un principio básico de la dieta: la ganancia de peso ocurre cuando la ingesta de calorías excede la producción de energía a través de la actividad física. La investigación no fue realizada para probar la efectividad de algún tipo de intervención, sino más bien para crear buena publicidad para el gigante refresquero al sugerir que la soda no es mala para uno. El dinero que proveyó la Coca-Cola Company se usó para formar la Red Global de Equilibrio de Energía, una organización sin fines de lucro que se disolvió repentinamente a finales de noviembre después de meses de críticas.

Publicado en cooperación con Newsweek // Published in cooperation with Newsweek