Cambio de aires

Buenos Aires.— Mauricio Macri besa a su esposa, Juliana Aeada, después de jurar como presidente de Argentina en el balcón del palacio de gobierno, en Buenos Aires, el pasado 10 de diciembre. Tras finalizar el ciclo político más largo de la democracia argentina, que lideró el matrimonio centroizquierdista de Néstor y Cristina Kirchner desde 2003, el empresario liberal de derecha convocó a la unión de una Argentina “con enormes desafíos”. Ante un jefe de estado provisional, Macri juró en una ceremonia sin traspaso de mando con Kirchner, ausente a raíz de un desacuerdo de protocolo que a último minuto zanjó la justicia. Al anochecer, Macri tomó juramento a los ministros de su gabinete en el Museo del Bicentenario, pero sin anunciar aún medidas sobre las reformas económicas prometidas. En su discurso inaugural, el expresidente del club Boca Juniors convocó a la unidad nacional, condenó la corrupción y el narcotráfico, prometió una justicia independiente “sin jueces militantes” y advirtió que los problemas económicos y sociales no se resolverán de la noche a la mañana.