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artículo apareció por primera vez en RobertReich.org.
De acuerdo con una investigación realizada por The New York Times, la
mitad del total del dinero aportado hasta la fecha a los candidatos demócratas
y republicanos (176 millones de dólares) ha provenido de apenas 158 de
familias, junto con las compañías que éstas poseen o controlan.
¿Quiénes son estas personas? Casi todas ellas son de raza blanca, ricas,
mayores y de sexo masculino, aunque Estados Unidos se está convirtiendo en un
país con cada vez más personas de raza negra y latina, jóvenes y de sexo
femenino, así como con menores ingresos por familia.
De acuerdo con el informe, la mayoría de estos grandes colaboradores viven
en vecindarios exclusivos donde tienen guardias de seguridad privados en lugar
de oficiales públicos de policía e instalaciones de salud privadas en vez de
parques públicos y piscinas.
La mayoría de ellos envía a sus hijos y nietos a escuelas privadas selectas
y no a escuelas públicas. Vuelan en jets particulares y viajan en limusinas
particulares en lugar de usar el transporte público.
No tienen que preocuparse por si el sistema de Seguridad Social o Medicare
estarán ahí para ellos en su jubilación porque han acumulado enormes fortunas. No
tienen que preocuparse por el cambio climático porque no viven en frágiles
casas que pueden desplomarse con el paso de un huracán, o donde el agua escasea,
o donde el abastecimiento de alimentos está en riesgo.
Es dudoso que la mayoría de estas 158 personas colaboren en estas campañas
únicamente por la bondad de sus corazones o por un sentido de responsabilidad
pública. En gran medida, están invirtiendo, de la misma manera en que realizan
cualquier otra inversión.
Y el éxito de estas inversiones depende de si sus candidatos son elegidos y
reducen aún más sus impuestos, amplían los vacíos fiscales, disminuyen las
regulaciones de salud, seguridad y ambientales de manera que sus empresas puedan
ganar aún más dinero, y recortan los programas de Seguridad Social y Medicare
para los pobres, permitiendo así que estos 158 y otros como ellos se separen aún
más del resto de nuestra sociedad.
Después de todo, estas personas viven en su propia sociedad aparte, y
desean elegir a personas que las representen a ellas y no al resto de nosotros.
¿Cuántas más pruebas necesitamos de que nuestro sistema está en crisis? ¿Cuánto
tiempo debe pasar antes de que lo hagamos funcionar para nosotros y no sólo
para un puñado de personas en la cima?
No debemos dejarlos que compren nuestra democracia. Debemos expulsar a los
extremadamente ricos de la política. Financiar públicamente las campañas
políticas, revelar todas las fuentes de los fondos de campaña y revertir a la
organización conservadora Citizens United.
Robert B. Reich,
Profesor Emérito de política pública de la Universidad de California en
Berkeley, fue Secretario del Trabajo en el gobierno de Clinton. La revista Time
lo nombró uno de los 10 Secretarios de Gabinete más eficaces del siglo XX. Ha
escrito 13 libros, entre ellos, los éxitos Aftershock y The Work of
Nations (El trabajo de las naciones). El más reciente de ellos, Beyond Outrage
(Más allá de la indignación), está ahora a la venta en formato de bolsillo.
También es editor fundador de la revista American Prospect y presidente de
Common Cause. Su película, Inequality for All (Desigualdad para todos),
está disponible en Netflix, iTunes, DVD y sobre demanda.