Trump ¿a favor de la amnistía para inmigrantes indocumentados?

Este
artículo apareció por primera vez en el sitio del American Enterprise
Institute.

A los partidarios de Trump les encantó la promesa que hizo la semana pasada
de crear una “fuerza de deportación” para expulsar a los 11 millones
de inmigrantes ilegales que viven en Estados Unidos, y su declaración repetida de
que todas las personas que estén en ese país ilegalmente “tendrán que irse.”

Pero sus partidarios tienden a pasar por alto su otra promesa, repetida en
el debate de Fox Business en Milwaukee, realizado el 10 de noviembre, de que de
acuerdo con su plan de inmigración, “podrán regresar”.

Así es. Según el plan de inmigración de Trump, casi todos los 11 millones
de inmigrantes ilegales (salvo una pequeña minoría con antecedentes penales)
lograrán volver y obtener la residencia legal permanente para quedarse en Estados
Unidos.


Trump apoya la amnistía

El 12 de noviembre, en Fox News, Eric, el hijo de Trump, expresó su
frustración por el hecho de que los medios de comunicación hayan pasado por
alto ese hecho:

El asunto no es sólo deportarlos, sino deportarlos y permitirles que
regresen legalmente. Él lo ha dejado muy claro, y sé que los medios de
comunicación liberales desean malinterpretarlo, pero se trata de deportarlos y
dejarlos que vuelvan legalmente.

Eric Trump tiene razón. Su padre ha dejado muy claro que quiere que todos
los inmigrantes ilegales regresen y vivan en Estados Unidos.

Escuchemos con atención lo que Trump propone en realidad. En una entrevista
con Dana Bash de CNN, realizada a principios de este año, Trump explicó su plan
de la siguiente manera:

Expulsaría a las personas y tendría una forma expedita de hacerlas regresar
al país de manera que permanezcan en él de manera legal… Muchas de estas
personas nos ayudan… y en ocasiones, realizan trabajos que un ciudadano de
Estados Unidos no desea realizar. Quisiera sacarlos del país y luego los
regresaríamos para que tuvieran una residencia legal

Esta es una política denominada “Touchback” y fue propuesta por
primera vez en 2007 por la senadora republicana moderada Kay Bailey Hutchison
(Texas). Ella ofreció una enmienda “touchback” en el senado, según la
cual los inmigrantes ilegales deberían regresar a sus países de origen para
solicitar una “visa Z” especial que les permitiría volver a ingresar a Estados
Unidos de manera rápida y trabajar en ese país indefinidamente.

Su enmienda perdió por un margen relativamente estrecho, de 53 a 45. Fue
apoyada por la mayoría de los republicanos e incluso obtuvo cinco votos
demócratas: los senadores Claire McCaskill, Max Baucus, Jon Tester, Byron
Dorgan y John Rockefeller votaron a favor de ella.

La idea fue considerada tan razonable que en un editorial publicado el 22
de abril de 2007, titulado “Avances sobre inmigración”, The New York Times declaró:

No es lo ideal, pero si una previsión de touchback es manejable y
tranquiliza a las personas de que los inmigrantes ilegales irán realmente al final
de la fila, entonces será defendible.

Así que la propuesta actual de Trump de enviar a los inmigrantes ilegales a
sus países de origen y luego permitir que los “buenos” regresen de
manera “acelerada”, ¡fue aprobada por el diario liberal The New York Times!

De hecho, como era de esperarse la idea incluso consiguió el apoyo de los
inmigrantes ilegales.

En 2007, el diario Los Angeles Times
hizo la primera encuesta telefónica entre inmigrantes ilegales, preguntándoles si
volverían a casa bajo una ley “touchback” que les permitiera regresar
contando con una residencia legal. Sesenta y tres por ciento dijo que sí, 27
por ciento dijo que no y 10 por ciento se mostró indeciso. Si se les prometiera
un camino a la ciudadanía cuando volvieran, el número que decía que se irían y volverían
legalmente aumentó a 85 por ciento.

Los detractores de Donald Trump se sintieron aterrados cuando, durante el
debate de Fox Business, invocó la “Operación Espaldas Mojadas” del presidente
Dwight D. Eisenhower, que expulsó por la fuerza a 1.5 millones de inmigrantes
ilegales, y su promesa hecha al de siguiente de establecer una “fuerza de
deportación” para expulsar a los 11 millones de inmigrantes ilegales que
viven actualmente en Estados Unidos.

No importa que ya tengamos una “fuerza de deportación”; se conoce como Servicio
de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en
inglés).

El hecho es que Trump no necesitará una “fuerza de deportación” o
una “Operación Espaldas Mojadas” para lograr que los inmigrantes ilegales
regresen a casa porque ha prometido que pueden regresar rápidamente con una
residencia legal.

La gran mayoría de los inmigrantes ilegales dice que cooperarían
voluntariamente con el plan de Trump.

El plan “touchback” que Trump aprueba fue atacado por los conservadores
en 2007. En un editorial, la revista National Review calificó
al plan touchback como un “fraude” que da a los extranjeros ilegales
“su propio camino privilegiado” por delante de “los que han
obedecido las leyes de inmigración de Estados Unidos.”

Eso es precisamente lo que Trump propone. De acuerdo con este plan, los
extranjeros ilegales no tendrán que ir al final de la fila detrás de aquellos
que hayan cumplido las leyes de inmigración de Estados Unidos. Obtendrán “una
manera expedita de hacer que vuelvan al país de manera que permanezcan en él de
manera legal”. Se ahorrarán la fila y se quedarán en Estados Unidos.

Así que si dejamos de lado la jactancia de Trump, el plan que propone es
tan liberal que se ganó el apoyo del New
York Times y la oposición de National Review.

La razón es simple: el plan de Trump es, de hecho, una forma de amnistía:
uno sólo tiene que salir brevemente del país para conseguirla.

Así que cuando Trump dice que todos los inmigrantes ilegales “tienen
que irse”, no hay que pasar por alto el hecho de que, de acuerdo con su
plan, casi todos podrían regresar inmediatamente y quedarse.

Esto quiere decir que hay muy poca diferencia entre su plan y el que apoyan
John Kasich y Jeb Bush.

Y la mayoría de sus partidarios ni siquiera se dan cuenta de ello.

Marc
Thiessen es miembro del American Enterprise Institute.

Publicado en cooperación con Newsweek/ Published in cooperation with Newsweek.