“A México le falta decisión para recibir a los refugiados de Siria”

En opinión de Rebeca Orozco, escritora mexicana especialmente interesada en el tema del exilio, el gobierno de México ha adolecido de determinación para abrirle las puertas a Siria, cuya guerra ha provocado que miles de ciudadanos busquen refugio en otros países.

“La historia de México es de recibir siempre a los exiliados argentinos, chilenos, en la década de 1970, y antes a los españoles, por eso mi posición es de recibir a los sirios. Se hizo una propuesta, y yo estoy a favor. Quizá haya argumentos respecto a que aquí también hay mucha pobreza, pero el mexicano siempre ha visto la manera de salvar gente de veras en emergencia tremenda como los sirios, es abominable lo que están viviendo. Al gobierno mexicano le falta decisión, le faltan muchas cosas”.

Hace unos días Orozco presentó su obra más reciente, la novela Mujer de azafrán —bajo el sello de la casa editorial Planeta—, la cual cuenta la historia de Rosaura, quien a los diez años llega a las costas de Veracruz para comenzar una nueva vida luego de dejar atrás el horror de la Guerra Civil. Y aunque México la recibe con los brazos abiertos, su corazón queda para siempre partido entre dos continentes: su madre ha sido capturada por el bando nacional y está presa en una cárcel de España. Sin embargo, unas cartas clandestinas cruzan el océano para evitar que el lazo que une a madre e hija se extinga y mantener vivo el anhelo del reencuentro.

“A mí siempre me ha interesado especialmente el tema del exilio, no sólo el español, sino todos los que puedan haber”, dice la escritora bajacaliforniana en entrevista con Newsweek en Español. “Siempre me ha impactado mucho cuando a una familia o a una persona la sacan a la fuerza de su país y le deshacen toda su vida, sus planes, sus afectos”.

Por esa razón, para esta novela “una de las primera imágenes que tuve fue la de unas niñas llegando en un barco desde Europa, huyendo de la Guerra Civil. Las imaginé vestidas de blanco, con un moño en el cabello, arribando a Veracruz, y cómo esas niñas iban a ver ese mundo que es México, del que casi los españoles no conocían nada. Tenían una historia de conquista, sabían quién era [Mario Moreno] Cantinflas o la imagen de los mexicanos, el jorongo, los charros, pero nada más; incluso unos españoles que venían en el famoso buque Sinaia, el más emblemático, daban clases sobre México a los refugiados para que cuando llegaran más o menos conocieran el país”.

Obras de Muñiz-Huberman, Hernández de León, Rejano y Garfias son algunas de las que la autora estudió a profundidad para trazar la época del exilio republicano español en México, un momento histórico que llegó a su cenit entre 1939 y 1942.

“Entrevisté a varias mujeres refugiadas españolas que viven en México, quienes me platicaron su experiencia sobre todo de adaptación. Y luego leí muchísimos libros también sobre el exilio, tanto teóricos como de poemas y literatura; por ejemplo, hay una autora que se llama Angelina Muñiz-Huberman, ella vivió el proceso del exilio y escribió novelas sobre eso; hay otra, Ascensión Hernández de León Portilla, que también escribe sobre los españoles, y Juan Rejano, que era un poeta, o Pedro Garfias. Tuve que leer muchísimo porque yo no tengo ascendencia española, pero me interesaba mucho entrar en el tema porque es una novela de época y yo tenía que saber cómo se vivía en México y cómo se vivía en España”.

—Rosaura Gaitán es un personaje ficticio que, no obstante, existió en infinidad de personas en aquel momento histórico…

–Sí. Hubo muchas Rosauras en la época, aunque no sé si todas enfrentaron el problema de adaptación y separación de su país de la misma forma. Rosaura vive muchas de las cosas que experimentaron los refugiados, por ejemplo, para conservar su cultura, como ya habían perdido su país y su casa, formaron clubes, cafés, restaurantes y seguían cocinando su comida; entre ellos se reunían mucho para conservarse, incluso establecieron su propio gobierno republicano en México, su propio congreso, su propio presidente. Era como llevar su país a otro país para sentirlo.

“Entre ellos también habían muchos que creían que iban a regresar pronto a España, que al acabar la Segunda Guerra Mundial, así como se derrocó a Benito Mussolini, por ejemplo, se iba a derrocar a Francisco Franco porque estaba en contra de la idea de la ONU; pero no, Franco logró aliarse con Estados Unidos, intereses comerciales, y logró continuar. Entonces muchos españoles que esperaban que cayera se sintieron totalmente defraudados porque siguió y ya no pudieron regresar; después muchos tuvieron hijos, nietos, y nunca más volvieron”.

—¿De qué manera influyó en México este exilio español?

–La Guerra Civil fue la causa directa de que los españoles llegaran a México, expulsaron a los republicanos porque pensaban de manera opuesta a Franco, y si no se salían, los mataban o los llevaban a la cárcel. A la mamá de Rosaura la meten en la cárcel por cantar ciertos versos, ella era cantante de flamenco, acostumbraba cantar en recitales, y la censura en España durante el franquismo impedía cantar más de lo que el mismo franquismo aprobaba; pero como a ella le matan a un hermano, que era también republicano, en un recital saca su coraje y canta unos versos muy en contra del gobierno, y ahí mismo los guardias civiles la atrapan y la llevan a la cárcel. A las mujeres cuando las atrapaban las rapaban para que pasaran vergüenza delante de todos.

“México se ha caracterizado por recibir a exiliados. Lázaro Cárdenas y sus diplomáticos tuvieron, como siempre, una política totalmente en contra de Franco y a favor de recibir a los republicanos. Y en la novela relato el momento en que el museógrafo mexicano Fernando Gamboa y un grupo de intelectuales van a los campos de concentración de Francia donde estaban los exiliados españoles, y con un altavoz los llamaban: ‘¿Quién se quiere ir a México? Les ofrecemos que se hospeden, que se queden allá, les daremos papeles’. Muchísimos españoles se fotografiaron, hicieron su trámite, y los mexicanos los trajeron a México. Entonces México es generosísimo con los españoles, y todos los españoles exiliados con los que se puede platicar están muy agradecidos. Los españoles dieron muchísimo a la cultura de las décadas de 1940 y 1950 de México, formaron muchas editoriales, Grijalbo, Joaquín Mortiz, muchísima arquitectura, incluso médicos reconocidos, y enriquecieron muchísimo el país en ciencia, arte, y de nuestra parte se agradece que hayan dado tanto”.