Atentado en Turquía deja al menos 95 muertos, el peor de su historia

Al menos 95 personas murieron y más de 245 resultaron heridas el sábado en Ankara en un
doble ataque suicida, el peor atentado en la historia turca, perpetrado contra
una manifestación pacifista de la oposición prokurda, a tres semanas de las
elecciones legislativas anticipadas.

El atentado no había sido aún reivindicado al caer la noche
en Turquía, donde la reacción era de gran indignación popular. En Estambul más
de 10 000 personas salieron a las calles para acusar directamente al gobierno
islamoconservador de estar detrás de la masacre.

Poco después de las diez de la mañana locales (07H04 GMT),
dos fuertes explosiones sacudieron los alrededores de la estación de tren
central de Ankara. Justo allí debía celebrarse una manifestación opositora en
favor de la paz, para denunciar la reanudación hace tres meses del conflicto
entre las fuerzas turcas y los rebeldes del Partido de los Trabajadores del
Kurdistán (PKK).

A esa hora se estaban ya reuniendo las delegaciones de
sindicatos y partidos políticos de izquierda, entre ellos la principal formación
prokurda del país, el HDP, que afluyeron de toda Turquía para participar en la
manifestación.

“Escuchamos una explosión fuerte y otra pequeña. Hubo
un gran movimiento de pánico, y luego vimos cadáveres en la explanada de la
estación”, declaró a la AFP Ahmet Onen, un jubilado de 52 años.

“Existen pruebas claras que demuestran que este ataque
fue perpetrado por dos kamikazes”, afirmó ante la prensa el primer
ministro Ahmed Davutoglu, quien anunció igualmente tres días de luto nacional
por la tragedia.

Davutoglu afirmó que las autoridades no han recibido aún
ninguna reivindicación del atentado. No obstante, señaló con el dedo a tres
movimientos que a su parecer podrían ser posibles autores: el PKK, el Estado
Islámico (EI) y el partido Frente Revolucionario de Liberación del Pueblo
(DHKP-C), de extrema izquierda.

“Estamos ante una masacre terrible. Se ha cometido un
ataque bárbaro”, dijo a su vez el copresidente del HDP (Partido
Democrático de los Pueblos, prokurdo) Selahattin Demirtas, quien añadió:
“Estamos confrontados a un Estado asesino que se ha transformado en una
mafia”.

En una declaración, el presidente islamo-conservador Recep
Tayyip Erdogan denunció “este atentado abyecto contra nuestra unidad y la
paz de nuestro país”, y prometió “la respuesta más fuerte”
contra sus autores.

Además de la gran movilización en Estambul, vigilada por un
fuerte dispositivo policial, hubo protestas en las ciudades de mayoría kurda,
como Diyarkabir, Izmir (oeste), Batman, Urfa y Van (sureste).

El ataque tuvo lugar a tres semanas de las elecciones
legislativas anticipadas, previstas el 1 de noviembre.

Dos horas después de las explosiones, los agentes tuvieron
que disparar al aire para dispersar a los manifestantes encolerizados por la
muerte de sus compañeros en las explosiones, y que gritaban “policías
asesinos”, comprobó la AFP.

La compañía estadounidense Twitter anunció
“dificultades de acceso” a ese sistema de mensajería rápida en el
país, como ya ha sucedido en otras ocasiones en el pasado.

“Una masacre
terrible”

La cadena de información NTV difundió imágenes de video de
un aficionado donde se ve a manifestantes cantando y bailando tomados de la
mano, y que de pronto caen al suelo por la potencia de la deflagración.

“Vi a un hombre con la pierna arrancada, tumbado en el
suelo. También vi una mano seccionada sobre el asfalto”, dijo un testigo,
Sahin Bulut, miembro de la Asociación de Ingenieros de Estambul.

“Es como en Suruç”, añadió.

El pasado 20 de julio, un atentado suicida atribuido al
grupo Estado Islámico (EI) mató a 32 militantes de la causa kurda en la ciudad
turca de Suruç, muy cerca de la frontera con Siria.

Tras el atentado de Suruç arreciaron los enfrentamientos
entre el ejército turco y los rebeldes del PKK, que hicieron saltar por los
aires un frágil alto el fuego vigente desde marzo de 2013.

Más de 150 policías o soldados han muerto desde entonces en
atentados atribuidos al PKK. Las autoridades turcas afirman por su lado que han
“eliminado” a más de 2.000 miembros del grupo rebelde en sus
operaciones de represalia.

Sin mencionar el atentado, el PKK anunció este sábado la
suspensión de sus actividades antes de las elecciones.

“Nuestro movimiento decretó un periodo de inactividad
de nuestras fuerzas de guerrilla, salvo si nuestros militantes y combatientes
son atacados”, anunció en un comunicado la Unión de Comunidades del
Kurdistán (KCK), que agrupa a todos los movimientos rebeldes.

“No haremos nada que pueda impedir unas elecciones
justas”, añadió el movimiento.

La Casa Blanca denunció a través de su portavoz del Consejo
de Seguridad Nacional (NSC), Ned Price, un atentado “horrible” y
prometió el apoyo de Estados Unidos a la lucha contra “el flagelo del
terrorismo”.

En las legislativas del 7 de junio pasado, el partido de
Erdogan perdió la mayoría absoluta que tenía en el Parlamento desde hace 13
años, en parte gracias al buen resultado del HDP.

Tras fracasar las negociaciones para formar un gobierno de
coalición, Erdogan convocó unas elecciones anticipadas en las que espera
recuperar la iniciativa política.
(Con información de AFP)