Un país sin tecnología es un fantasma hacia el futuro

La tecnología y la innovación son uno de los principales detonantes de la evolución y las fortalezas que puede tener una población para su crecimiento, un beneficio cuidado y planteado de tal forma que en ningún país democrático el sistema se pueda ver amenazado por la apertura y el acceso a estos por parte de sus ciudadanos.

Por otro lado, el control al acceso y compra de tecnología en países con regímenes como el cubano, por ejemplo, ha generado una gran brecha que les dificulta competir con el resto de Latinoamérica. El país en el que la apertura de internet para su población es limitada y el costo para su acceso es excesivo, la tecnología es tan fértil como infértil, es como vivir aproximadamente diez años atrás en las oportunidades que hoy tienen otros países.

En un mundo en el que en muchos sistemas se ha aprendido a vivir conectados, cualquier situación que interrumpa esta conexión con el mundo de la comunicación es un problema difícil de digerir y entender. Entrar a Google y buscar “¿Cuál es la mejor opción para conectarse a internet en Cuba?” se vuelve una pregunta con un sinfín de respuestas; será complicado encontrar lo que queremos leer exactamente o, en su defecto, pensemos en un respiro de desconexión digital para la siguiente visita a la Isla más popular de Latinoamérica.

El gobierno de Cuba se destaca por tener el control de todo lo posible, y la tecnología es uno de los principales sectores que se mantienen restringidos, esto a su vez genera que la navegación en internet se jacte de ser una de las más auditadas y censuradas en el mundo.

Entendemos que la tecnología es apertura y brinda crecimiento a un país, esto no quiere decir que Cuba no sea un país con avances tecnológicos, sino solamente que el control de la tecnología y sus limitaciones imposibilitan el crecimiento de sectores que en muchos países han impulsado grandes logros. Por ejemplo, el turismo requiere de las bondades de la tecnología para crecer, desde una conexión de internet, un ordenador fiable y acceso a aplicaciones y software que le permitan desarrollarse al nivel de las transnacionales turísticas del mundo. En el sector salud muchos médicos e instituciones tienen acceso a los descubrimientos, avances y desarrollo de protocolos al alcance de un clic, cosa que seguramente no es tan sencilla para los médicos en países con restricciones al acceso a la web, aun cuando sabemos que el sector salud cubano es uno de los más reconocidos en el mundo. Imaginemos los alcances que tendrían si tuvieran libre acceso a la web.

No se trata de cambiar o discutir la política y sociedad que existe en Cuba, o en este tipo de países, ni mucho menos atentar contra un sistema que en muchas ocasiones ha logrado brindar igualdad, salud y estudios a sus habitantes. La cuestión está en que un país sin tecnología es un fantasma hacia el futuro, se genera un abismo y las ideas que pudieran llegar a mejorar la calidad de vida podrían quedar en solamente ideas. También hay que entender que la tecnología y el internet logran apertura y muchas veces peligros difíciles de contener para ciertos gobiernos, peligros al alcance de cualquier conexión e ingenio.

Capacitar tecnológicamente a la población, lograr que el libre acceso a internet sea un derecho humano reconocido y protegido, es fundamental para alcanzar el pleno desarrollo, pues vivir diez o quince años atrás de otros países no es sano. En estos casos vale la pena el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que tiene como objetivo acompañar a los países en el proceso de actualización y desarrollo para promover una economía más dinámica y competitiva.

Hablemos de Cuba, pero tampoco olvidemos que en Latinoamérica podríamos encontrar países con más habitantes que la Isla desconectados tecnológicamente. Sesgar poblaciones de las bondades de la tecnología es obstruir e impedir el crecimiento, quizá sea una utopía tecnológica, pero debemos caminar hacia eso.