El primer ministro, Isaac Zida, que también retomó sus funciones, en la ceremonia declaró ante periodistas, que las elecciones previstas inicialmente el 11 de octubre serán aplazadas “varias semanas”. La unidad militar golpista, el Regimiento de seguridad presidencial (RSP), será sin duda reformada.
“Desde que asumí mis funciones, no he dejado de defender el diálogo entre las fuerzas vivas de la nación y de participar en las elecciones, que siguen siendo el objetivo primordial”, manifestó Kafando durante la ceremonia.
A través de esta ceremonia, que se llevó acabo en Uagadugú, capital de Burkina Faso, en presencia de jefes de Estado de la región, volvieron al poder tanto el presidente como el gobierno y el parlamento interino después del golpe de Estado del 17 de septiembre perpetrado por el RSP.
“Seguimos determinados a continuar con esta estimulante misión que los burkineses nos han confiado, la de establecer instituciones creíbles y fiables para la nueva Burkina que estamos decididos a construir en una verdadera democracia y con justicia”, añadió.
A su vez, el primer ministro declaró que “para las elecciones, será necesaria una puesta a punto técnica con un aplazamiento de varias semanas”, esto debido a la crisis política que vivió el país africano durante una semana.
Las elecciones presidenciales y legislativas debían cerrar la etapa de transición abierta tras la caída del expresidente Blaise Compaoré, derrocado por un levantamiento popular en octubre de 2014.
Para aclarar el destino del Regimiento de seguridad presidencial Zida declaró que “en este punto, es prácticamente inimaginable que podamos conservar al RSP en su estado” actual, reclamó que de igual forma se cumple a la sociedad civil que desde hace tiempo reclamaba su disolución.
Por su parte el jefe de los golpistas, general Gilbert Diendéré, tras la ceremonia declaró que “el golpe termino, no se hable más”.
Uniformado y con aires de dignidad, Diendéré se lanzó ante los periodistas a un ejercicio de repetición, reconociendo el “gran error de haber dado este golpe”.
Es por ello que simplemente abandonamos todos”, explicó. Añadiendo: “no tengo miedo en afrontar (a la justicia). Asumo todas mis responsabilidades, responderé a las preguntas que me hagan, no negaré que hubo muertes”.
Al menos 10 manifestantes perecieron en el proceso y decenas de otras personas resultaron heridas desde el comienzo de los acontecimientos.
A la ceremonia asistieron el presidente de Benín, Thomas Boni Yayi, el de Ghana, John Dramani Mahama; el de Níger, Mahamadu Issufu y el vicepresidente nigeriano Yemi Osinbajo.
Los seis mandatarios de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), fueron quienes llevaron acabo las negociaciones con los golpistas, estos viajaron a Uagadugú para asistir la ceremonia y para intentar resolver dos asuntos delicados: el plan de amnistía para los golpistas y dirimir si podrán presentarse a las próximas elecciones los partidarios de Compaoré.
Kafando dijo que los líderes regionales “tendrían en cuenta los deseos de los burkineses” en su nueva campaña de mediación.
Según el acuerdo para restituir a Kafando, el RSP aceptó retirarse de sus posiciones en la capital, mientras que el ejército también aceptó retirarse de la capital y garantizar la seguridad de los miembros del RSP y de sus familias.
(Con información de AFP)