“Inquieta que las mismas autoridades egipcias restrinjan la información; en todas las declaraciones no se ha hablado del lugar, lo único que se da a entender es que es un lugar aislado, lo cual es falso”.
Así, Alfredo de Stéfano, reconocido fotógrafo mexicano, experto en fotografiar viajes en desiertos, tilda de “absurdas” las explicaciones que está dando el gobierno de Egipto para explicar la muerte de ocho mexicanos a manos de sus fuerzas armadas.
El pasado lunes, el Ministerio del Interior de Egipto informó, a través de un comunicado difundido internacionalmente, que sus fuerzas de seguridad dispararon contra un grupo de turistas al confundirlos con terroristas. Justificó la letal lluvia de proyectiles diciendo que se habían adentrado en una zona restringida en el desierto occidental.
En el grupo viajaban veintidós personas: catorce mexicanos y ocho egipcios. Tras el fulminante ataque “por vía aérea con un avión y helicópteros, y bombas” (según precisó la titular de Relaciones Exteriores de México), catorce personas resultaron muertas: ocho mexicanos y cuatro egipcios —entre ellos, Nabil al Tamawi, un experimentado guía de turistas de la zona—. Ocho personas más resultaron heridas: seis mexicanos y cuatro egipcios.
Al día siguiente del percance, este medio reportó, vía la periodista Amanda Figueras, avecindada en El Cairo, que los turistas decidieron adentrarse unos dos kilómetros en el desierto, tomar un respiro y un tentempié, pero lo que encontraron fue, en cambio, una lluvia de artillería. Los guías denunciaron que no recibieron advertencias respecto a no acceder a dicha zona por parte de los agentes de la policía turística que escoltaban el convoy.
Al respecto, De Stéfano precisa: “Salirse de la carretera en esa región es algo normal”. Rechaza así la versión de las autoridades egipcias: “Lo quiero desmentir, ya que esto es algo que ocurre con frecuencia (desviarse de las rutas turísticas trazadas)”.
El fotógrafo mexicano, que ha visitado tres veces el desierto del Sahara, se vale del conocimiento que tiene de la zona donde tuvo lugar el ataque contra los turistas mexicanos para lanzar que, muy probablemente, este se debió a una trágico error de las fuerzas armadas egipcias. En su opinión, y por su conocimiento de esas rutas, sabe que “las autoridades de Egipto tienen monitoreada perfectamente la zona en donde andan turistas, y el ver convoyes de cuatro o cinco vehículos es bastante común en una zona donde existen protocolos de seguridad muy claros”.
Al ser cuestionado sobre los puntos de seguridad para transitar en la región del ataque, De Stéfano señala que es una zona donde existe un monitoreo estricto por parte de las autoridades egipcias, lo que dificulta creer la versión oficial del gobierno de que fueron confundidos con terroristas en una zona que, además, es sumamente turística.
“En todas las salidas hay un check point para acceder y salir de la zona y adentrarte o salir del desierto, ellos hablan de que salieron uno o dos kilómetros, pero esto desde el aire no es nada. Casi no hay acotamientos en la carretera, entonces orillarte significa que te pueda impactar un auto, cuando es necesario hacer una reparación mecánica no hay acotamientos, ante esto, lo normal es salir del camino y adentrarse un poco”.
Para el experto en fotografiar viajes en desiertos, pensar que los confundieron con un comando terrorista es absurdo. “Un comando de este tipo no andaría en una carretera más o menos transitada con vehículos de carga, porque tú en el recorrido vas viendo poblaciones, transportes públicos… no es una carretera totalmente aislada en medio de la nada”, enfatiza.
OASIS DE BAHARIYA: EMINENTE ZONA TURÍSTICA
Contrario a lo que se ha difundido en medios de información a través de fuentes oficiales, el oasis de Bahariya es un lugar con infraestructura turística visitada por muchos europeos, “sin tantas comodidades como en otros lados, en el que es muy común encontrar vehículos 4×4 circulando en el desierto”, apunta De Stéfano. Sobre Bahariya menciona que se trata de un pueblo de escasos recursos con un pequeño cerro y una fortificación inglesa, pero que no se encuentra en una zona aislada en el desierto ni que de ningún modo queda cerca de la conflictiva frontera con Libia, una franja muy larga y de difícil acceso.
“Del oasis de Bahariya uno se mueve a una zona de tumbas romanas que están cerca, se mueve al desierto blanco, al desierto negro, ambas zonas muy visitadas por turistas, y hay poblaciones entre estos puntos que están en medio de la nada, entonces el ver off roadses bastante común porque no hay demasiadas carreteras”, agrega.
—¿Qué opinas respecto a lo que los hizo desviarse y sobre el porqué les dispararon desde el aire?
—Seguramente ellos se desviaron para hacer un picnic, ir al baño (recuerda que la mayoría son mujeres), pero si hay un helicóptero volando, dos kilómetros no son nada.
—¿Cuál es tu interpretación de lo ocurrido?
—Es una tragedia y un error militar, ellos no siguieron algún protocolo; debe haber un protocolo de reconocimiento, ver si las personas van armadas. Si hay un ataque hacia ellos (el ejército) por parte de terroristas, que es lo que suele ocurrir, entonces se responde. Pero una acción de esta magnitud sin recibir ataque, para después ver quiénes eran, es inaceptable. No es posible que primero disparo y luego veo quién es, que parece que fue lo que ocurrió”.
La versión de un error de protocolo militar se fortalece si se considera que la zona del ataque no es cercana a la conflictiva franja fronteriza con Libia, y que además ellos estaban en una zona donde hay acceso cercano a carreteras y hay viviendas, lo que explica el porqué llegaron tan rápido a rescatarlos y trasladarlos.
De Stéfano sabe perfectamente que ningún turista o viajero extranjero que circule fuera de las rutas de carretera que van a El Cairo, Luxor —o que se internen a zonas arqueológicas o del desierto—, pueden viajar solos, y explica que estos tienen que ir acompañados de un policía, ya que existen muchos check points aun en el desierto o militares que solicitan ese permiso para circular.
“Hay protocolos de seguridad que ellos tienen. Todos los turistas que viajan contratados por un guía en autos 4×4 van acompañados de un policía”, y agrega que “en todas las salidas hay un check point para acceder y salir de la zona y adentrarte o salir del desierto, ellos hablan de que salieron uno o dos kilómetros, pero esto desde el aire no es nada”.
La versión de Di Stéfano es respaldada por las palabras de Susana Calderón, una de las víctimas que sobrevivió al ataque, quien en una entrevista desde el hospital Dar al Fouad de El Cairo rechazó las versiones del gobierno egipcio de que el convoy se encontraba en zona prohibida, y aseguró que en el recorrido habían sido detenidos en dos ocasiones por autoridades que, tras mostrar documentos, los dejaron continuar.
“Se vio la saña con la que iban y venían… Fuimos bombardeados como cinco veces, siempre desde el aire. Todo duró unas tres horas”, narró Calderón, esposa de Luis Barajas, quien murió en el ataque.
“No hay dónde resguardarse, no hay dónde correr… No sé si eran cohetes o bombas o qué era, pero había ráfagas”, añadió Calderón, a quien el ataque sorprendió cuando se aplicaba protector solar al lado de su esposo.
CONFUSIÓN Y DESINFORMACIÓN
Pese a los lamentables hechos, para De Stéfano esta no es la única confusión que existe en la información que se ha dado a conocer. La otra es sobre Maricela, la organizadora del viaje que terminó herida en una indignante lluvia de artillería.
“Maricela no tiene una agencia de viajes, no es una persona que se dedique a hacer tourscomo muchas agencias turísticas, sino a hacer terapias de meditación, yoga… Ella organizaba los viajes a nivel personal y de amigos… era un viaje donde invita a amigos que quieran acompañarla a este lugar maravilloso, pero era un viaje más de cuates, no representa ni trabaja ni organiza viajes”, señala el fotógrafo, que conoce de cerca a la organizadora.
Alfredo De Stéfano sabe que el viaje realizado era un paseo de amigos y, más que esto, un viaje para disfrutar la naturaleza, con un sentido espiritual, de meditación.
“Cuando hice mi viaje al oasis, salvo cuando acampábamos, todos los días salíamos al desierto por caminos que no existen, a través de un GPS y un par de guías, y me iba a trabajar a los lugares que me interesaban trabajar. Había días donde no te encontrabas a nadie a kilómetros o te encontrabas convoyes de turistas. Es un turismo diferente, no tanto de sitios arqueológicos, sino que gusta de adentrarse en la naturaleza”.
El hecho de que el gobierno de Egipto esté ocultando información, para De Stéfano es terrible. Asegura que la versión oficial no es acorde con una realidad que, por las distancias entre ambos países y el bloqueo informativo, muchos mexicanos desconocen.
“Las agencias son muy penadas, ya que si ellos llevan turistas y los internan en zonas donde no llevan permisos o zonas restringidas, les cancelan los permisos y dejan de operar, por esto ellos cuidan mucho esas formas para no sufrir penalizaciones y los dejen operar como guías de turistas. Maricela tenía doce años yendo a esa región, ella ha viajado a ese lugar doce años, y no era un tourregular, sino cuando se podía armar el viaje”.
El ataque podría ser sumamente contraproducente para el turismo en Egipto, ya que representa su segunda fuente de ingreso nacional tan sólo detrás del Canal de Suez (impuestos a cruce de mercancías), y que se ha visto mermado tras la Primavera Árabe, y es que después de mantenerse entre 11 millones y 12 millones de turistas al año, estos han bajado a menos de nueve millones.
Ante los hechos existe indignación y es que, a todas luces, el accionar de las fuerzas armadas egipcias luce inexplicable y desmedida.
“Pudieron lanzar un disparo de advertencia, además, eran camionetas cerradas, todas las imágenes que tenemos de terroristas de ISIS [Estado Islámico] o esos grupos, todos van en camionetas descapotadas, ya que llevar armas largas implica tener que llevarlas expuestas, no se pueden meter en una 4×4 del tipo en las que viajaban los turistas mexicanos”, sostiene el oriundo de Saltillo, Coahuila, México.
Por desgracia, el proceder de las autoridades egipcias sobre esta tragedia es similar al que tiene el gobierno mexicano cuando ocurren cosas en nuestro país. Le resulta comparable con el actuar de las autoridades en México cuando ocurren hechos como los de Ayotzinapa, Tlatlaya o Tanhuato.
El grave problema —concluye— es que el gobierno no tiene la autoridad para ir a exigir a otro país que se investigue cuando no puede con lo que pasa aquí en México.
Alfredo de Stéfano es un reconocido fotógrafo mexicano experto en fotografiar viajes en desiertos, con una destacada trayectoria a escala internacional. www.misdesiertos.com