En 1979, “My Sharona” era la canción número uno en
listas de popularidad, y Microsoft y Apple eran
apenas bebés, fundadas pocos años antes. La mayoría
de la gente jamás había tocado algo que tuviera un
microprocesador, y si hemos de creer las cifras, la
vida de la clase media habría sido más cómoda que en
la actualidad.
La sabiduría convencional afirma que la tecnología
está causando dificultades financieras a la clase
media. Un reciente estudio del Instituto de Política
Económica demostró que el salario anual real de
todos —excepto el 10 por ciento acomodado de la
sociedad— ha crecido apenas 15 por ciento desde
1979. Eso es casi nada. Pero si el valor de lo que
obtenemos por cada dólar no hubiera cambiado gran
cosa en todo ese tiempo, la vida actual no sería
mejor que hace 35 años.
está causando dificultades financieras a la clase
media. Un reciente estudio del Instituto de Política
Económica demostró que el salario anual real de
todos —excepto el 10 por ciento acomodado de la
sociedad— ha crecido apenas 15 por ciento desde
1979. Eso es casi nada. Pero si el valor de lo que
obtenemos por cada dólar no hubiera cambiado gran
cosa en todo ese tiempo, la vida actual no sería
mejor que hace 35 años.
Hace poco, Mike Maples, socio de la compañía de
inversiones tecnológicas Floodgate, se reunió
conmigo para la hora feliz y se puso a echar pestes
de la sabiduría convencional. “Los esquemas de
referencia están completamente equivocados”, dijo.
“¡Por favor! Sólo mira todos los productos que
comprabas por separado y que ahora vienen incluidos
en tu smartphone. Y gratis”.
inversiones tecnológicas Floodgate, se reunió
conmigo para la hora feliz y se puso a echar pestes
de la sabiduría convencional. “Los esquemas de
referencia están completamente equivocados”, dijo.
“¡Por favor! Sólo mira todos los productos que
comprabas por separado y que ahora vienen incluidos
en tu smartphone. Y gratis”.
¿Se estaba burlando? ¿O es que el smartphone puede
decirnos algo sobre el nivel de vida actual
comparado con la época anterior a la diseminación
mundial de las computadoras y el software?
decirnos algo sobre el nivel de vida actual
comparado con la época anterior a la diseminación
mundial de las computadoras y el software?
Empecemos por el teléfono, un dispositivo para
hablar con los demás. Para comprar un smartphone
tienes que pagar unos 200 dólares y, luego,
alrededor de 100 dólares mensuales (1200 al año)
para llamadas locales y de larga distancia, sin
contar el plan de datos y el correo de voz. En 1979,
un teléfono de teclas pegado a la pared de la cocina
costaba mucho menos, pero el servicio de llamadas
locales, por sí solo, representaba un desembolso
anual de 325 dólares, equivalentes a 1086 dólares de
2015: casi lo mismo que pagamos hoy. Además, en
1979, AT&T cobraba tarifas exorbitantes por minuto
de llamada de larga distancia. Así que tenías que
elegir entre no hablar con tu madre que vivía en
otro estado o pagar cientos de dólares adicionales
al año para tener ese privilegio. En 1979, las
llamadas internacionales costaban 1.34 dólares por
minuto (4.40 dólares de hoy), pero ahora cuestan
unos cuantos centavitos por minuto en Skype. Eso sí,
como la globalización aún no cuajaba en 1979, la
mayoría no tenía conocidos en otros países.
hablar con los demás. Para comprar un smartphone
tienes que pagar unos 200 dólares y, luego,
alrededor de 100 dólares mensuales (1200 al año)
para llamadas locales y de larga distancia, sin
contar el plan de datos y el correo de voz. En 1979,
un teléfono de teclas pegado a la pared de la cocina
costaba mucho menos, pero el servicio de llamadas
locales, por sí solo, representaba un desembolso
anual de 325 dólares, equivalentes a 1086 dólares de
2015: casi lo mismo que pagamos hoy. Además, en
1979, AT&T cobraba tarifas exorbitantes por minuto
de llamada de larga distancia. Así que tenías que
elegir entre no hablar con tu madre que vivía en
otro estado o pagar cientos de dólares adicionales
al año para tener ese privilegio. En 1979, las
llamadas internacionales costaban 1.34 dólares por
minuto (4.40 dólares de hoy), pero ahora cuestan
unos cuantos centavitos por minuto en Skype. Eso sí,
como la globalización aún no cuajaba en 1979, la
mayoría no tenía conocidos en otros países.
Si querías correo de voz en 1979, necesitabas
comprar una contestadora que costaba unos 125
dólares (410 dólares actuales). Por supuesto, hoy es
gratis. Además, en 1979 nadie siquiera soñaba que
hablaría por teléfono mientras caminaba por la
calle. Así que, sólo en términos de voz, el
smartphone es realmente insuperable en cuanto a
valor comparativo.
comprar una contestadora que costaba unos 125
dólares (410 dólares actuales). Por supuesto, hoy es
gratis. Además, en 1979 nadie siquiera soñaba que
hablaría por teléfono mientras caminaba por la
calle. Así que, sólo en términos de voz, el
smartphone es realmente insuperable en cuanto a
valor comparativo.
Ahora, vamos a añadir las aplicaciones (apps﴿ más
básicas. Mi teléfono tiene una calculadora…
gratis. En 1979, una sumadora decente costaba 80
dólares (263 dólares de hoy). Mi teléfono tiene
libreta de contactos, linterna y calendario. Nada de
eso habría sido un desembolso grave en 1979, pero
hoy son gratuitos, año tras año. También tengo una
app gratuita para el clima que me ofrece pronósticos
detallados sobre cualquier lugar. Recuerdo que, en
1979, tenía que marcar un número donde daban la hora
y la temperatura, aunque también era gratis.
básicas. Mi teléfono tiene una calculadora…
gratis. En 1979, una sumadora decente costaba 80
dólares (263 dólares de hoy). Mi teléfono tiene
libreta de contactos, linterna y calendario. Nada de
eso habría sido un desembolso grave en 1979, pero
hoy son gratuitos, año tras año. También tengo una
app gratuita para el clima que me ofrece pronósticos
detallados sobre cualquier lugar. Recuerdo que, en
1979, tenía que marcar un número donde daban la hora
y la temperatura, aunque también era gratis.
¿Qué tal la música? En 1979, si querías música
portátil habrías tenido que comprar el primer
walkman de Sony por la friolera de 150 dólares (493,
actualmente), y cada álbum o cinta costaba 9 dólares
(30 dólares de 2015). En cambio, el reproductor de
música de mi celular es gratuito y en Spotify sólo
pago 9 dólares mensuales (2.75 en 1979) para
escuchar cualquier álbum existente. Hace mucho que
no escucho un casete en un walkman con esos
audífonos de esponja, pero apuesto a que el sonido
es espantoso.
portátil habrías tenido que comprar el primer
walkman de Sony por la friolera de 150 dólares (493,
actualmente), y cada álbum o cinta costaba 9 dólares
(30 dólares de 2015). En cambio, el reproductor de
música de mi celular es gratuito y en Spotify sólo
pago 9 dólares mensuales (2.75 en 1979) para
escuchar cualquier álbum existente. Hace mucho que
no escucho un casete en un walkman con esos
audífonos de esponja, pero apuesto a que el sonido
es espantoso.
En 1979, si tenías 28 dólares (92 de hoy) podías
comprar una cámara Pocket Instamatic de Kodak, más o
menos del tamaño de un paquete de naipes. Pero luego
de tomar dos docenas de fotos necesitabas comprar
más película, pagar para que revelaran el filme
anterior y, a cambio, te entregaban unas imágenes de
porquería. Hoy todo eso es gratis con tu smartphone
e infinitamente mejor.
comprar una cámara Pocket Instamatic de Kodak, más o
menos del tamaño de un paquete de naipes. Pero luego
de tomar dos docenas de fotos necesitabas comprar
más película, pagar para que revelaran el filme
anterior y, a cambio, te entregaban unas imágenes de
porquería. Hoy todo eso es gratis con tu smartphone
e infinitamente mejor.
Otras cosas que no tengo que pagar con mi teléfono:
afinador de guitarra, almacenamiento de archivos,
brújula y mapas. ¡Claro! Ahora nuestros celulares
nos permiten hacer cosas gratis que ni siquiera
imaginábamos en 1979. Si hubieras entrado en la
Oficina Oval de Jimmy Carter para mostrarle
direcciones detalladas en un dispositivo GPS que
cabía en la palma de tu mano, te habrían arrestado
en el acto para enviarte al Área 51 con los otros
alienígenas.
afinador de guitarra, almacenamiento de archivos,
brújula y mapas. ¡Claro! Ahora nuestros celulares
nos permiten hacer cosas gratis que ni siquiera
imaginábamos en 1979. Si hubieras entrado en la
Oficina Oval de Jimmy Carter para mostrarle
direcciones detalladas en un dispositivo GPS que
cabía en la palma de tu mano, te habrían arrestado
en el acto para enviarte al Área 51 con los otros
alienígenas.
Facebook, YouTube, Kayak, Zillow, Slack, Snapchat,
ebooks, noticias digitales, podcasts. Todo eso era
inimaginable en 1979. Y luego tenemos a Google. Es
1979 y estás con tus amigos en el porche hablando de
Apocalipsis ahora. De pronto se preguntan quién
interpretó el personaje que dijo “terminar con el
comando del coronel”. ¡Jamás lo habrían averiguado!
Habrían pasado décadas antes de descubrir que era
Harrison Ford.
ebooks, noticias digitales, podcasts. Todo eso era
inimaginable en 1979. Y luego tenemos a Google. Es
1979 y estás con tus amigos en el porche hablando de
Apocalipsis ahora. De pronto se preguntan quién
interpretó el personaje que dijo “terminar con el
comando del coronel”. ¡Jamás lo habrían averiguado!
Habrían pasado décadas antes de descubrir que era
Harrison Ford.
El valor es un aspecto de la tecnología que no se
menciona en informes económicos ni en peroratas de
candidatos presidenciales. Sí, es verdad. El
software y la inteligencia artificial están
automatizando más trabajos, eliminando ciertos
empleos y aumentando la productividad de otros.
“Gratis” puede acabar con industrias completitas.
Rochester, Nueva York, se ha quedado casi sin
trabajadores de la fábrica Kodak. El impacto global
de la tecnología en el mercado laboral ha permitido
que los empleadores contraten menos gente o
mantengan bajos sus salarios.
menciona en informes económicos ni en peroratas de
candidatos presidenciales. Sí, es verdad. El
software y la inteligencia artificial están
automatizando más trabajos, eliminando ciertos
empleos y aumentando la productividad de otros.
“Gratis” puede acabar con industrias completitas.
Rochester, Nueva York, se ha quedado casi sin
trabajadores de la fábrica Kodak. El impacto global
de la tecnología en el mercado laboral ha permitido
que los empleadores contraten menos gente o
mantengan bajos sus salarios.
Mas todo ese software y todos esos bajos costos
laborales también se traducen en que muchas cosas
son muchísimo más baratas y, casi siempre, mucho
mejores que nunca. Esto es muy evidente en los
smartphones, pero también puedes verlo en otras
cosas. La ropa de H&M es más barata gracias a la
tecnología y la globalización. Si hoy gastas 100
dólares en H&M, regresarás a casa con un cargamento
mucho mejor que si hubieras comprado la cantidad
equivalente (unos 31 dólares) en J. C. Penney en
1979.
laborales también se traducen en que muchas cosas
son muchísimo más baratas y, casi siempre, mucho
mejores que nunca. Esto es muy evidente en los
smartphones, pero también puedes verlo en otras
cosas. La ropa de H&M es más barata gracias a la
tecnología y la globalización. Si hoy gastas 100
dólares en H&M, regresarás a casa con un cargamento
mucho mejor que si hubieras comprado la cantidad
equivalente (unos 31 dólares) en J. C. Penney en
1979.
De hecho, hoy son pocas las cosas que cuestan
relativamente más que en 1979. En estos momentos, el
precio promedio de la vivienda en Estados Unidos es
de 236 400 dólares; el precio promedio de la
vivienda, en 1979, era de 71 800. Ajustada a la
inflación, la cifra asciende a 236 008. Muy
parecidas, digo yo.
relativamente más que en 1979. En estos momentos, el
precio promedio de la vivienda en Estados Unidos es
de 236 400 dólares; el precio promedio de la
vivienda, en 1979, era de 71 800. Ajustada a la
inflación, la cifra asciende a 236 008. Muy
parecidas, digo yo.
Así que la provocación de Maples no es, meramente,
el comentario de un tipo rico que promueve un
interés personal e intenta decirnos que no estamos
tan mal como pensamos. La tecnología da y quita. En
términos generales, ha mejorado la vida por menos
dinero, comparada con la época precomputarizada de
1979. Es más, la vida actual es fabulosamente mejor
si consideramos que no hay que escuchar “My Sharona”
diez veces al día.
el comentario de un tipo rico que promueve un
interés personal e intenta decirnos que no estamos
tan mal como pensamos. La tecnología da y quita. En
términos generales, ha mejorado la vida por menos
dinero, comparada con la época precomputarizada de
1979. Es más, la vida actual es fabulosamente mejor
si consideramos que no hay que escuchar “My Sharona”
diez veces al día.