Mujeres ignoran a la iglesia católica sobre clero femenino

Dentro
de la iglesia católica romana, “sólo un hombre bautizado recibe válidamente la
ordenación sagrada”. Pero algunos reformistas sienten que esta ley canónica, la
cual prohíbe a las mujeres servir como miembros del clero, es obsoleta. Más
bien, ellos creen que las sagradas posiciones de liderazgo deberían estar
abiertas a ambos sexos.

Las
discusiones con respecto a la desigualdad clerical empezaron hace décadas
después de las reformas del Concilio Vaticano II, y las voces disconformes sólo
se han vuelto más sonoras desde entonces. Según una encuesta de 2010 de The New York Times y CBS, 59 por ciento
de los católicos estadounidenses favorecen la ordenación de las mujeres. Aun
más, desde 2002, cuando un obispo progresista cortó lazos con el Vaticano y
ordenó a siete mujeres en el río Danubio en Alemania, más de 200 mujeres han
entrado al sacerdocio, pero no a los ojos de la iglesia.

El
Vaticano continúa manteniéndose firme en lo que considera una ley divina y no
reconoce la ordenación femenina. En 2008, la iglesia decretó que quienes
desobedezcan la doctrina —ya sean las mujeres que buscan ordenarse o los
obispos que intenten ordenarlas— serán excomulgados automáticamente de la
iglesia, sin excepciones. En 2010, el Vaticano pasó a enumerar la ordenación de
mujeres entre los crímenes más graves contra la iglesia, junto con el abuso
sexual de menores y discapacitados mentales.

Para
las sacerdotisas como la californiana Maria Eitz, estas amenazas tienen poca
relevancia. “Si eres bautizada, no te pueden desbautizar. Si eres llamada a la
mesa donde Dios llama a la gente, no puedes ser excluida”, dijo ella al Los Angeles Times en 2013. Según Roman
Catholic Womenpriests, una organización a la que pertenecen la mayoría de las
clérigas excomulgadas, “nuestras ordenaciones son válidas porque somos
ordenadas en sucesión apostólica dentro de la iglesia católica romana”. Aun
cuando los miembros del grupo juran obediencia al Espíritu Santo, desobedecen
abiertamente lo que ellas consideran leyes injustas aplicadas por el Vaticano.

Pero
la iglesia insiste en que su postura se deriva de la tradición, no de la
discriminación. Dado que Jesús sólo eligió apóstoles varones, el Vaticano
siente que debe seguir el ejemplo, ya que no tiene la autoridad para cambiar el
diseño de la institución. La iglesia está obligada a seguir el ejemplo de
Cristo, restringiendo el sacerdocio a los hombres. Sin embargo, investigaciones
recientes desafían ese argumento. Algunos teólogos e historiadores
contemporáneos sugieren que María Magdalena podría haber sido un apóstol, una
afirmación reforzada por el reciente descubrimiento de un trozo de papiro que
hace referencia a la esposa de Jesús y otras discípulas. No obstante, según el
Vaticano, el documento era falso. Aun más, la iglesia argumenta que Cristo
tenía deberes diferentes —pero igual de importantes— en mente para las mujeres,
como difundir el evangelio, ya que fueron las primeras en compartir la noticia
de que Cristo había resucitado.

Aun
cuando el Papa Francisco ha dicho que le gustaría ver un papel más grande de
las mujeres en el catolicismo, ese papel no está en el clero. Más bien, es una
participación en decisiones importantes dentro de la iglesia, junto con uno que
enfatiza las contribuciones invaluables de las mujeres dentro de la religión.
En lo tocante a la ordenación de las mujeres, su opinión es clara: “La iglesia
ha hablado y dice no”, dijo Francisco durante una conferencia de prensa aérea
en julio de 2013. “Esa puerta está cerrada”. La declaración definitiva parece
dar por terminada la discusión, al menos por el momento.