Un virus que surgió en el norte del país amenaza con extenderse
a otras regiones. Preocupados, partidos políticos y gobernadores han preparado
una “vacuna” contra esa rara enfermedad a la que han llamado “bronconeumonía”.
Los primeros síntomas se comenzaron a registrar a partir de la reforma
político-electoral promulgada el 1 de febrero de 2014, en la que se incluía la
figura de las candidaturas ciudadanas.
Pese a todos los obstáculos, en los comicios del pasado 7 de
junio compitieron 118 candidatos independientes. De ellos, 70 lo hicieron por
una presidencia municipal o jefatura delegacional; 45 por una diputación local
o federal, y tres por una gubernatura.
Sólo seis ganaron: Jaime Rodríguez, el “Bronco”, en el
Ejecutivo de Nuevo León, con lo que se convirtió en el referente de este
movimiento; César Valdés Martínez, en la alcaldía de García en ese mismo
estado; Alfonso Martínez Alcázar, en Morelia, Michoacán; José Alberto Pérez
Méndez, en Comonfort, Guanajuato; y dos más que serán diputados locales: Manuel
Clouthier, por Sinaloa, y Pedro Kumamoto, por Jalisco.
Pocos pero suficientes para poner a temblar a la partidocracia
que de inmediato ordenó crear una “vacuna” contra ese mal al que algunos han
llamado “bronconeumonía”.
Los mandatarios de Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz y Sinaloa,
en los que casualmente se renovará la gubernatura el próximo año, todos con
mayoría priista, ordenaron a sus respectivos congresos aprobar reformas para
obstaculizar las candidaturas independientes e imponer requisitos prácticamente
imposibles de cumplir a quienes pretendan postularse por esa vía.
Las nuevas reglas establecen que, para obtener el registro, los
aspirantes deben conseguir las firmas del 3 por ciento de los inscritos en la
lista nominal de la entidad. Mientras que, a escala federal, los aspirantes a senadores
o diputados por la vía independiente deben reunir firmas que representen el 2
por ciento del electorado en la entidad o el distrito correspondiente, mientras
que los aspirantes presidenciales deben obtener el 1 por ciento.
En Chihuahua, además de lo anterior, no podrán contender por la
vía ciudadana quienes “han sido militantes, afiliados, dirigentes o presidentes
nacionales y estatales de algún partido político en los tres años anteriores al
día de los comicios”.
De la misma forma, tendrán que demostrar no haber participado
como candidatos a algún cargo de elección popular, “postulados por cualquier
partido político o coalición en el proceso electoral inmediato anterior”.
El líder del PAN en ese estado, Mario Vázquez Robles, denunció
que esto forma parte de una “confabulación” encabezada por el PRI, pero
secundada por partidos políticos “aparentemente de oposición”.
De hecho, sólo Acción Nacional y Morena se han opuesto a las
medidas y han anunciado que llevarán el caso al Tribunal Electoral local y
luego al Federal. Además, buscarán el apoyo de la sociedad para derogar estas
restricciones mediante un referéndum, para lo que requieren recolectar trescientas
mil firmas.
Luis Carlos Ugalde, quien fuera presidente del extinto IFE,
advirtió que los cambios aprobados por estos congresos son inconstitucionales,
por lo que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF)
puede revocarlos mediante un juicio para la protección de los derechos
político- electorales del ciudadano y de acuerdo con lo que establece la Ley
General del Sistema de Medios de Impugnación.
Por si fuera poco, recordó que la Reforma en Derechos Humanos
de 2011 establece que no puede haber regresión, ni limitación de las garantías
fundamentales, entre ellas la de ser votado.
UN FRENTE COMÚN
Los seis candidatos independientes que ganaron en las
elecciones del pasado 7 de junio buscarán crear un frente común para frenar
esas legislaciones locales restrictivas a quienes pretenden postularse a un
cargo de elección popular fuera de los partidos políticos.
Alfonso Martínez, Pedro Kumamoto y Manuel Clouthier
coincidieron en que los partidos políticos están “aterrorizados” y que los
congresos locales “legislan al vapor” para sacar las llamadas “leyes antibronco”,
sin importarles que sean inconstitucionales o que transgredan los derechos
humanos, entre ellos el principio pro persona y la participación ciudadana.
Advirtieron que los partidos “le tienen miedo a la competencia”
al constatar que una candidatura independiente es viable, aporta
propuestas y tiene una posibilidad real de triunfo rumbo a la renovación de las
gubernaturas en doce estados del país el próximo año, y en la sucesión
presidencial de 2018.
Para comenzar esa batalla contra lo que consideró “un atropello
a la democracia”, el futuro presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez,
anunció que irá a Chihuahua para revertir la reforma y para ello usará su
propio caso.
Detalló que su postulación sentó un antecedente en la Sala
Superior del TEPJF, pues al registrarse no había renunciado con un año de
anticipación al PAN, partido en el que militaba.
Incluso, consideró “absurdo” que sea más fácil formar un
partido político que postularse por la vía ciudadana. En Michoacán, por
ejemplo, para ser candidato independiente se necesitan reunir setenta
mil firmas en treinta días. Para formar un partido se requieren 9500 firmas
durante todo un año.
El diputado federal electo por Sinaloa, Manuel Clouthier,
comentó que, en ese estado, el Congreso redujo de noventa a cuarenta días el
plazo que tienen los independientes para conseguir las firmas de apoyo
indispensables para obtener el registro.
Mientras que Pedro Kumamoto,
diputado independiente electo al Congreso de Jalisco, destacó que
lejos de limitar las candidaturas ciudadanas, se deben desarrollar instrumentos
legales que las promuevan y faciliten. El político de 25 años propuso a los
ciudadanos hacer “costoso” a los partidos y gobiernos la adopción de estas
medidas.
En resumen: hay quienes pueden argumentar que las “leyes antibronco”
buscan blindar a los partidos de los políticos resentidos que, al no obtener
una candidatura, se disfrazan de “independientes”. Sin embargo, estimo que esta
figura es producto del hartazgo de una sociedad que ya probó todos los colores
del espectro político con un mismo sentimiento: la frustración.
Independientemente de los resultados de esta batalla legal,
creo que el verdadero triunfo dependerá de lo que estos seis personajes hagan
durante sus respectivos encargos. Deberán estar a la altura de las
expectativas, cumplir sus promesas de campaña y enfrentar el reto de
interactuar con autoridades surgidas de diversos partidos políticos.
Ese y solo ese será el anticuerpo efectivo contra la vacuna de
la “bronconeumonía”.