Egipto: muerte e indignación

Ashmoun.— Egipcios cargan el ataúd del primer teniente del ejército egipcio Mohamed Ashraf durante su funeral, en su ciudad natal, el pasado 2 de julio. Ashraf fue una de las varias decenas de personas, entre soldados y civiles, que murieron en ataques y enfrentamientos con los yihadistas del Estado islámico en el Sinaí el 1 de julio. Como respuesta, el ejército egipcio se dijo determinado a erradicar a los yihadistas en la península del Sinaí, pues la ola de atentados sin precedentes ha dejado decenas de muertos, entre ellos numerosos militares. Las operaciones del ejército, lanzadas hace más de dos años en el Sinaí, han sido incapaces de acabar con los ataques dirigidos contra las fuerzas del orden, que se han multiplicado desde que los militares derrocaron al presidente islamista Mohamed Mursi, en julio de 2013. El miércoles pasado, soldados y yihadistas se enfrentaron en violentos combates. Diecisiete soldados y cien yihadistas murieron en las grescas, si bien responsables del ejército habían anunciado previamente la muerte de setenta militares y civiles.